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19 julio 2007

Las contradicciones entre valores humanistas y el capitalismo


Por: Jesús Enrique Moreno

Se entiende por valor una cualidad que se identifica como moralmente correcta, y que, si es seguida por el individuo, lo caracteriza como sujeto virtuoso. Los valores derivan de la visión moral imperante, y aun así pueden diferir según los diferentes elementos de clase de los cuales la sociedad del momento a estudiar se compone. Los valores no son innatos ni al individuo ni a la sociedad; al contrario, los mismos son creados mediante la vivencia y la practica. Los valores que el individuo adquirirá en su vida serán construidos sobre las vivencias y enseñanzas provenientes de su entorno.

Los individuos que componen una sociedad se encuentran envueltos en una variada gama de relaciones que los influencian, cambian y demarcan. Dichas relaciones abarcan todos los aspectos sociales: económico, político, familiar, emotivo, educativo y demás. Los valores proponen, propulsan y permiten relaciones sociales beneficiosas para todos los involucrados.

Es gracias a la presencia de valores que cierto tipo de interacciones pueden surgir, pues sin ellos la convivencia entre individuos seria reemplazada por la competición despiadada y la desvalorización de la vida humana. Sin embargo, dentro de la misma superestructura social los valores se encuentran en contradicción, pues en casos tales como nuestra sociedad actual los valores que representan las relaciones sociales se hayan en directa contradicción con los valores que representan las relaciones económicas imperantes.

La convivencia entre seres esta demarcada por reglas que facilitan la comunicación y la resolución de conflictos. Dichas reglas también le proporcionan al individuo la capacidad de desarrollarse como ser humano sin temer que otro individuo coarte dicha capacidad mediante la imposición de su voluntad. Valores tales como la verdad ayudan a crear confianza entre individuos. Y es que la verdad es el simple acto de expresar fielmente mediante el lenguaje las condiciones objetivas del mundo.

Ejemplos de la importancia de la honestidad en las relaciones humanas pueden ser encontrados incluso en la literatura infantil. Todos conocemos la fabula del pastorcito y el lobo, en la cual el pastorcito abusa de la confianza de la comunidad, solo para encontrarse solo en el verdadero momento de peligro.

La comunidad enfatiza dichos valores pues permite el desarrollo de la solidaridad y la convivencia. El individuo sabe que al confiar en los demás, y demostrar con sus acciones el que otros pueden confiar en el, construye un puente entre el y su comunidad; dicho lazo emotivo permite una seguridad que, de otra forma, no estaría presenta en la vida de los seres.

La capacidad del individuo de demostrar con sus acciones la importancia que dichos valores sociales tienen en su vida se conoce como rectitud. El llevar una vida recta es el acatar las responsabilidades correspondientes y el responder de modo afirmativo y diligente a las necesidades y condiciones que se crean mediante los valores. Ser recto no implica parecer serlo, la importancia de la rectitud esta en la capacidad de responder concientemente a las obligaciones sociales que nos envuelven como seres políticos que somos. Ser recto implica ser honesto consigo mismo, y por lo tanto, con todos aquellos con quienes entramos en constante interacción.

Para los seres sociales, las virtudes se complementan y expanden mutuamente. De hecho, ciertas emociones pueden llevarnos a mantener ciertos patrones de comportamiento en los cuales destacan el interés y la preocupación por los demás. El amor es un ejemplo de dicho caso. Aun cuando existen diferentes tipos de amor, el amor mas simple y básico en la sociedad es aquel que el individuo demuestra por la masa que compone la misma. La preocupación por otros, el deseo de superación propia en conjunto con el respeto al derecho que otros tienen a su desarrollo personal, la voluntad de vivir en un ambiente en el cual cada individuo se encuentre en un estado de bienestar, todas estas características tienen tanto peso a la hora de nombrar la palabra amor como lo tienen casos emblemáticos tales como el amor materno y de pareja.

Aun cuando el amor como cooperación tenga en muchos casos raíces en la educación de las personas, esto no significa que la simpatía que se genera hacia aquellos que se encuentran en un estado de necesidad nazca solo de la misma. La ayuda que un extraño presta a una persona en emergencia, la cooperación entre vecinos que se ven afectados por un desastre, o el sencillo hecho de ceder un puesto a una persona con una afección física o mental son muestras del amor que el individuo tiene hacia sus congéneres.

Y es que en el amor se encuentra el respeto, y en el respeto se encuentra la clave de la convivencia, y solo en la convivencia se puede encontrar la paz. No obstante, la paz no puede verse solo como una ausencia de conflictos. La paz, y por lo tanto la convivencia, solo pueden ser encontradas realmente en una sociedad justa. La ausencia de conflicto refleja no paz, sino un conflicto acallado.

No se puede hablar de paz mientras las relaciones económicas dictaminan la explotación del hombre por el hombre, mientras mis beneficios se basen en la pobreza y falta de oportunidades de otro. La justicia no es solo aquel aspecto retributito, en el cual se trata de punir o remediar un mal hecho. La justicia también es la verdadera igualdad de oportunidades. La justicia, y la paz, son la capacidad de una sociedad para acabar con el despotismo económico de unos pocos quienes en busca de beneficios personales cercenan el derecho al desarrollo de cada persona.

El amor de un ser hacia otro no puede expresarse solo fuera del trabajo, mientras que dentro del mismo quien dice amar explota y reduce a la pobreza a quien cree ser amado. Si la rectitud ha de ser promulgada como un valor moral, entonces esta tiene que ser aplicada en cada uno de las diferentes facetas de la vida diaria. ¿Como puede hablarse de justicia en una sociedad que dictamina la discriminación de oportunidades en base al rendimiento del ser hacia el capital? ¿Como puede hablarse de valores en un contexto en el cual la plusvalía dictamina las acciones cotidianas? Es por ello que esta disertación comenzaba afirmando las diferencias e incluso contradicciones presentes en los valores de clases. ¿Que visión moral puede existir en un sistema económico en el cual el trabajador es robado desde la firma del contrato? No existe visión humana en el capital. Es una hipocresía hablar de valores mientras se defiende la reducción de la mayor parte de las personas a la pobreza en nombre de los intereses egoístas de unos pocos.

La imposición de dicho sistema solo puede darse mediante la violencia, ¿pues de que otro modo la masa aceptaría el falso derecho de pocos a cercenarle los medios de producción con los cuales se habría de satisfacer las necesidades colectivas y con ello permitir el desarrollo personal e integro de cada individuo? La violencia injustificada, aquella que cercena derechos y coarta libertades, es esa la violencia que no puede ser aceptada. El que un individuo ponga en peligro mi integridad física mediante la fuerza me da el derecho a responder con un una fuerza similar en defensa propia, o incluso en defensa de otros que no hayan hecho nada para merecer dicho ataque. La no violencia esta incluida en el respeto, y es promulgada, al igual que otros valores, de forma hipócrita en la hegemonía capitalista. Si ha de llegar un momento en que los valores retomen su contenido humanista, ese momento será aquel en que las relaciones económicas promuevan la verdadera igualdad de hecho y derecho entre los hombres. Dicho momento solo puede ser el día en que finalmente seamos socialistas.

Patria, Socialismo o Muerte!

Venceremos!

Fuente: Aporrea

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