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22 julio 2007

¿Por qué le temen a que el pueblo decida?


Por: Alexis Arellano

Definitivamente la oposición venezolana no aprende. Durante los últimos diez años no han descansado un día de utilizar los medios de comunicación para acusar a Chávez de cuanta vaina acude a sus enfermas mentes y los resultados no han podido serles más adversos: Chávez crece en popularidad, los medios pierden credibilidad y capacidad de influencia y los dirigentes opositores se van quedando como el ánima sola.

Nadie parece tener en la oposición la inteligencia suficiente para plantearse una revisión de la estrategia a la luz de los resultados. Cual toro de lidia siguen embistiendo al mismo capote, sin tomar en cuenta las vivencias de aquellos que como ellos actuaron.

Una de las demostraciones más claras de la estupidez opositora es la actitud que han asumido respecto a la constitución vigente. En 1999 esgrimieron toda clase de argumentos para impedir, en primera instancia, que se llamara a constituyente y luego para oponerse a una constitución que calificaron de bastarda.

Más adelante dieron un golpe de estado y abolieron esa constitución, celebrando la restitución de la de 1961 y desconociendo hasta el homenaje que a Bolívar se rinde en la de 1999, al denominar al país como República Bolivariana de Venezuela.

Sin embargo, una propuesta de reforma constitucional hecha por el Presidente fue suficiente para convertir a esa loca oposición, en la defensora más aguerrida que jamás constitución alguna haya tenido. Causa risa, cuando no lástima, ver a quienes despotricaron de la constitución de 1999 reconocer ahora que tenemos la mejor constitución del mundo. Vuelven, sin aprender de las derrotas pasadas, a poner en práctica la misma estrategia de la mentira y la manipulación a través de sus medios. Chávez quiere ser rey o presidente vitalicio, la propiedad privada será abolida, la educación privada y el inglés como asignatura serán eliminados, nunca más venderán cerveza ni permitirán el uso del traje de baño.

No podemos perder el tiempo respondiendo tanta necedad; sobre todo cuando estamos conscientes de que ya no hay posibilidad alguna de engañar a este pueblo. Por ello, comentaremos solamente la cacareada reelección indefinida con la cual, según los mismos de siempre, Chávez pretende perpetuarse en el poder.

Lo primero que debemos hacer es asociar la campaña contra la reforma constitucional con la desplegada a raíz de la no renovación de la concesión a RCTV. En esta última afirmaron que Chávez estaba ido, que su popularidad se había venido al suelo y que hasta Marcel Granier y el matacuras lo aventajaban en popularidad. ¿Por qué están tan preocupados entonces? Lo único que tienen que hacer es esperar que los millones de chavistas que le retiraron su confianza a Chávez, lo demuestren en las urnas. Que los llamen a votar contra la reforma y ¡zas, se acabó!

La dura verdad es que nadie puede ser reelegido sin el respaldo del pueblo y eso los aterroriza. Odian el saber que esa inmensa cantidad de seres humanos a los que ellos ven como chusma tenga un peso tan importante en esa y en todas las decisiones que sobre el destino de la patria habrán de tomarse.

Por otro lado, no se trata de una reelección indefinida ni de una reelección continua. La constitución no reelige a nadie, ese es un derecho intransferible del pueblo, y plantear que éste, cual borrego, reelegirá siempre al candidato en funciones, no es más que una idiotez o una descarada intención de manipular.

La propuesta de reforma, en lo que a este aspecto se refiere, tiene que ser que cualquier ciudadano tenga el derecho a ser candidato tantas veces como lo desee. No es justicia que quienes resulten rechazados por el pueblo en sus aspiraciones a ocupar un cargo de elección popular, puedan ser candidatos tantas veces como quieran; mientras que pretenda negarse ese derecho a aquellos que precisamente por contar con el respaldo del pueblo, resultaron elegidos para un cargo determinado.

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