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31 marzo 2008

En las entrañas del drenaje profundo

Inequitativo, el programa de distribución de agua

Norberto Vázquez / Vértigo

Autoridades capitalinas han ya ingresado a este sistema de desagüe para determinar la corrección de fallas de infraestructura que amenazan con colapsarlo y ocasionar una inundación catastrófica para la urbe.

Cuando expertos advierten sobre la posibilidad de una gran inundación en la Ciudad de México debido a que para la próxima temporada de lluvias se pronostica 50% de precipitaciones más fuertes de lo normal, surge el dato de que en los últimos 13 años nada se hizo por darle servicio de mantenimiento al sistema de drenaje profundo y con ello se agrava el peligro de una catástrofe ya latente.
La mala operación de la infraestructura hidráulica es una de las preocupaciones más importantes para los expertos en la materia, pues a causa de hundimientos, asentamientos humanos irregulares y por haber rebasado su vida útil, la red ve limitada su capacidad de funcionamiento.
El problema de las inundaciones y encharcamientos en el Valle de México es añejo; sin embargo, poca ha sido la capacidad de las autoridades para impulsar una generación de expertos e ingenieros calificados a encontrar soluciones “urgentes” al respecto.
Cada año el país se ve afectado por huracanes tanto en el Pacífico como en el Atlántico. La Ciudad de México es blanco de los remanentes de estos fenómenos que son “proveedores de agua”; además, el verano se caracteriza por lluvias de gran intensidad desde mayo hasta la segunda semana de octubre.
Para Marisela Aguirre, especialista de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la unam, existe la posibilidad de que en el df ocurra una inundación de “grandes proporciones”. Las zonas más afectadas serían el norte y el oriente, por ser las más bajas de la urbe.
El Departamento de Meteorología General del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la unam pronostica por su parte para junio del presente año lluvias con un valor de 25 a 50% arriba de lo normal en el centro del país, incluida la capital.
Depositar estos torrentes de agua en una especie de olla que forma el relieve de la metrópoli —debido a su hundimiento de medio metro anual— traería para su población inundaciones nunca antes vistas, pues el servicio de mantenimiento a su sistema de drenaje, desde hace más de dos lustros quedó en la obsolescencia, porque los ramales del desagüe profundo son los mismos desde el inicio de su construcción en 1967, aunque comenzó a operar en 1975.
El secretario de Protección Civil, Elías Moreno, señala que se comprarán dos radares meteorológicos que darán “certidumbre” a los habitantes cuando se aproxime una “gran lluvia”; es decir, sólo se adoptan medidas de prevención para aminorar las contingencias, basadas en un plan denominado Sistema Meteorológico Metropolitano, pero no se va a la raíz del problema.
Planes de gobierno
¿Qué se hace para enfrentar este fenómeno que año con año trae graves conflictos a la urbe? La administración del jefe de gobierno, Marcelo Ebrard Casaubon, en colaboración con la del Estado de México, encabezada por Enrique Peña Nieto, y las autoridades de la Comisión Nacional del Agua (cna) emprendieron un plan para revisar de manera detallada el llamado drenaje profundo.
A la presentación de los trabajos de reparación del sistema de drenaje que realizó Ebrard fue invitados un selecto grupo de periodistas, escritores, urbanistas y publicistas. La explicación la inició el director del Sistema de Aguas, Ramón Aguirre, pero su ponencia no lograba captar la atención de los asistentes. El publicista Carlos Alazraki reaccionó y le dijo: “Oye, no entiendo nada”. Ante tal observación, Marcelo Ebrard tomó el micrófono.
Ebrard reconoció que en la capital hay lluvias cada vez “más intensas”, por lo que la capacidad de “desalojo” es ya un asunto “urgente”, pues se corre un grave riego para la próxima temporada de lluvias y es necesario darle servicio y mantenimiento al drenaje profundo. “Lo vamos a secar”, aseveró, con la finalidad de que en dos meses —antes de las lluvias— se haga un recorrido para evaluar los daños en 50 kilómetros de drenaje.
Para llevar a cabo esta inspección fue necesario construir cuatro plantas de bombeo: Canal de Sales, Casa Colorada, Gran Canal 11+600 y Vaso el Cristo, con una inversión de 600 millones de pesos. Las plantas permitirán manejar el total del volumen de aguas residuales en forma superficial, así como los escurrimientos de lluvias que se pudieran presentar durante la rehabilitación del emisor central.
La función de estas cuatro bombas consistirá en crear una ruta alterna para las aguas negras, con la que se podrán cerrar 110 compuertas del emisor central del drenaje profundo. Adicionalmente, respaldarán en gran medida al Sistema Principal de Drenaje del Valle de México, durante la presente temporada de lluvias y las de los próximos años.
Ebrard adelantó que la revisión total del drenaje se tiene que hacer “en esta administración”. Pero la prioridad son estos 50 kilómetros donde se trabaja a “mayor presión”. Con esto se va a iniciar un programa anual de supervisión: “En los últimos 13 años lo único que sabemos (del drenaje) a ciencia cierta es la grabación que tenemos en la lanchita. La verdad, es la única inspección detallada. Del fondo, hasta ahora no se sabe nada”.
La inversión, afirmó, proviene del llamado Fideicomiso 1928, integrado por los gobiernos del df, del Estado de México y la administración federal. Además, por cierto, de otros 200 millones de obra inducida que se realiza en Ecatepec. Reveló que en este proyecto participa la Facultad de Ingeniería de la unam “porque necesitamos formar una generación de ingenieros”.
Para sumar al gobierno federal, dijo Ebrard, se tuvo que convencer a la cna de que esta es una obra de “urgencia” y se le entregó un estudio que define lo que sucedería si falla el emisor central y de qué tamaño “sería el daño”.
Como paso número dos expuso: “Propusimos a un coordinador de obras que tuviera el apoyo del gobierno mexiquense, de la cna y nuestro, el ingeniero Luis Manuel Rivera”.
Añadió que las empresas que ganaron las concesiones para revisar el drenaje profundo en los primeros 50 kilómetros y realizar obras son Construcciones y Trituraciones (Cotrisa), La Estrella Peninsular, ica, Ideal y Lombardo y Asociados.
De hecho, en los últimos 13 años las aguas residuales de la urbe han sido conducidas por el Sistema de Drenaje Profundo en época de estiaje; sin embargo, en todos esos años no se ha podido realizar su inspección y mantenimiento debido a los hundimientos del terreno natural, que restan capacidad de conducción al “sistema de drenaje superficial”.
El crecimiento de la población y el deterioro de los conductos del drenaje hacen necesaria la ampliación y rehabilitación del sistema: en algunas colonias se incorporaron nuevos conductos de diámetros y longitudes considerables que permitirán el drenaje eficiente.
La rehabilitación del drenaje consistirá en el desazolve, reparación de oquedades, relleno de cavernas formadas por el arrastre de material y trabajos de inyección para el confinamiento y sellado de filtraciones.
Al momento, el pasado 10 de marzo, ocho especialistas en ingeniería han ya ingresado al Emisor Central.
Otro lado del problema
Al considerar la reducción de caudales provenientes de las fuentes de suministro, que pasaron de 35 mil litros por segundo en 2000 a 32 mil en 2007, aunado al incremento de la población, el servicio de agua potable presenta un rezago que necesita abatirse.
La demanda de agua potable en la capital es más alta comparada con otras ciudades: los citadinos requerimos 327 litros por habitante al día, mientras que en Monterrey y Tijuana se utilizan 270 y 220 litros, respectivamente.
Del agua que recibe la ciudad, casi 66% se extrae del subsuelo y 34% proviene de las cuencas de los ríos Lerma y Cutzamala. Por lo pronto, la oferta se ve rebasada por una demanda estimada en tres mil 800 litros por segundo. A esto se suma la sobrexplotación del acuífero, estimada en 35 por ciento.
¿Por qué en Iztapalapa siempre falta el agua y en las Lomas de Chapultepec no? Según Ebrard, se han impulsado obras para disminuir las zonas con servicio “intermitente” mediante la sectorización y rehabilitación de redes que buscan la distribución de los caudales con “equidad” en las 16 delegaciones. Para ello se destinaron cerca de mil 750 millones de pesos en 2007, mientras que para 2008 se programó una inversión de dos mil 25 millones de pesos.
Uno de los ejes rectores propuesto es el “programa de manejo sustentable del agua”, que consiste en brindar especial atención al control de pérdidas de agua en sitios con mayor número de fugas debido a que la red rebasó su vida útil o registró un importante desgaste.
En 2007 se llevó a cabo la inspección de 876 kilómetros de redes, con lo que se logró detectar un total de 240 fugas no visibles y reparar cerca de 21 mil visibles. En 2008 serán atendidas todas las fugas reportadas y se revisarán cuatro mil kilómetros de red.
Durante 2008 habrá además campañas de uso eficiente y ahorro de agua, acordes con acciones de promoción para que los usuarios detecten y reparen las fugas dentro de sus domicilios, “porque ahora sí se va a cobrar el agua”, comentó Marcelo Ebrard.
De acuerdo con datos del Sistema de Aguas, hasta 2006 se tenían detectados 113 sitios de riesgo recurrentes a sufrir encharcamientos. Las soluciones tradicionalmente implantadas no “eran suficientes”. La actual administración determinó resolver definitivamente los 39 principales problemas en 2007, con un monto de inversión de 83 millones de pesos. Se propuso que los restantes fueran atendidos a través del programa Unidad Tormenta, con la participación de diversas dependencias capitalinas.
Este año continuará el programa de solución a encharcamientos con la atención de 20 sitios más, mediante un costo aproximado de 42 millones de pesos, con lo que se atenderán zonas como San Antonio, Circuito Interior, Vaqueritos, Periférico, Cañaverales, Morban y Alencastre.
Ver al futuro
La administración de Marcelo Ebrard intenta así poner solución a uno de los más importantes problemas que enfrenta la metrópoli. Ya se dio el primer paso: revisar el drenaje profundo y evitar alguna inundación catastrófica en el futuro. Pero falta ofrecer agua “sin distinción” a todos los habitantes de la ciudad, acabar con las fugas y, sobre todo, buscar nuevas formas de captación, pues la sobrexplotación de pozos trae como consecuencia el hundimiento de la ciudad.
El reto es grande.

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