Revoluciones.- En la columna del día de hoy "Sino hay solución" se señaló con puntualidad la nula legitimidad -por donde se le quiera buscar- del gobierno espurio encabezado por Felipe Calderón. Una razón más para afirmar que Calderón no puede, ni debe gobernar a los mexicanos se deriva de la exigencia que hacen el día de hoy varias Organizaciones No Gubernamentales (ONG) de México, donde invitan al representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea (UE), Javier Solana, a que reclame al gobierno usurpador más respeto a los derechos humanos. Dicha declaración es un previo a la visita de Solana programada del día 16 al 18 de este mes.
Según la agencia EFE, la principal queja de las ONG se centra en el supuesto incumplimiento por parte de México de la "cláusula democrática" del Acuerdo de Asociación Económica y Concertación Política México-UE, en vigor desde el 2001.
Esta cláusula compromete a ambas partes a respetar los derechos humanos y las libertades democráticas ciudadanas, y su inclusión en el tratado suscitó numerosas controversias y críticas hacia las autoridades mexicanas, además de ralentizar la suscripción del convenio.
Sabemos muy bien la mayoría de mexicanos y la comunidad internacional en un mínimo porcentaje, que desde la anterior gestión indeseable de Vicente Fox Quesada el asunto Atenco y Oaxaca fueron dos claros ejemplos del incumplimiento a la cláusula democrática y también sobre la ola de violencia que por el narcotrafico ha sacudido a la nación azteca. Si algo queda claro y que Solana y todo mundo deben reconocer es que en México lo que a derechos humanos respecta es un mero espejismo y no hay respeto ni de la misma "autoridad" por la ley, por ende, no ha de existir respeto de la población al gobierno, ni de la población entre sus similares.
Según la agencia EFE, la principal queja de las ONG se centra en el supuesto incumplimiento por parte de México de la "cláusula democrática" del Acuerdo de Asociación Económica y Concertación Política México-UE, en vigor desde el 2001.
Esta cláusula compromete a ambas partes a respetar los derechos humanos y las libertades democráticas ciudadanas, y su inclusión en el tratado suscitó numerosas controversias y críticas hacia las autoridades mexicanas, además de ralentizar la suscripción del convenio.
Sabemos muy bien la mayoría de mexicanos y la comunidad internacional en un mínimo porcentaje, que desde la anterior gestión indeseable de Vicente Fox Quesada el asunto Atenco y Oaxaca fueron dos claros ejemplos del incumplimiento a la cláusula democrática y también sobre la ola de violencia que por el narcotrafico ha sacudido a la nación azteca. Si algo queda claro y que Solana y todo mundo deben reconocer es que en México lo que a derechos humanos respecta es un mero espejismo y no hay respeto ni de la misma "autoridad" por la ley, por ende, no ha de existir respeto de la población al gobierno, ni de la población entre sus similares.
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