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02 julio 2007

Un Año Después del Fraude Electoral…

Hace un año se consumaba lo que ya se había anunciado desde el mentado desafuero de López Obrador: que pasara lo que pasara los yunquistas no soltarían el poder y serían consecuentes con lo que reza el refrán popular de que “cuando la marrana agarra la mazorca ni a chingadazos la suelta”

Un año después, el (des)gobierno de Felipe Calderón está totalmente aislado, sólo sostenido con la fuerza de los militares, de las huestes yanquis de George W. Bush, de sectores de panistas a los que ha permitido beneficiarse de la corrupción y de lo más descompuesto del priísmo: el salinismo y el gordillismo.

Sin embargo, a un año de distancia las fuerzas populares no han logrado estructurar una respuesta que vaya más allá de las marchas y otras protestas que no afectan en lo fundamental a las estructuras de poder y en ello tienen mucho que ver las tácticas de distracción (por llamarle de alguna manera), de los politiqueros que le dan al pueblo puro atole con el dedo.

Inclusive, diferentes sectores que se autocalifican de izquierda, han tratado de encontrar los caminos para gozar del reparto del botín, bajo el lema de que a río revuelto, ganancia de pescadores. Gobernadores perredistas como Lázaro Cárdenas Batel, y hasta de ese partido, han propuesto, no siempre abiertamente, unidad con el panismo, o medidas tan neoliberales como las que aplica el gobierno Calderonista.

A un año de distancia, los obradoristas recorren el país afiliando a miles de mexicanos a lo que llaman el gobierno legítimo , que como lo habíamos escrito en el 2006, propondrían luchas simbólicas teniendo como mira las elecciones del 2009 tratando de “ahora si”, conquistar el poder por la vía de la urnas en el 2012. Esta táctica de mantenerse al margen (o en la simulación de apoyo) de las luchas actuales y cotidianas del pueblo, ha llevado a que nuevamente la duda se incube entre muchos de los 15 millones que fueron a las urnas a apoyar a Andrés Manuel López Obrador.

Afirmamos nuevamente, pues ya en 1988 se dio un fenómeno semejante con el cuahutemismo, en que después del fraude, Cuahutémoc Cárdenas no tuvo los tamaños para encabezar las luchas del pueblo, negociando, reculando y llevando todo ese caudal político hacia la formación del PRD, donde de manera artificiosa se simuló una unidad que sólo disfrazó la formación de un frente y no de un partido. Pero lo que sí consiguió Cuauhtémoc Cárdenas fue lo que no había logrado el mismo PRI: el desmembrar a muchas organizaciones de lucha que se plegaron al mandato de la afiliación individual, disolviendo organizaciones valiosas y combativas como el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), la Corriente Socialista , Punto Crítico, el Movimiento Revolucionario del Pueblo, entre muchas otras.

Un año después, si se sigue por el mismo camino, ahora López Obrador seguirá impidiendo que el pueblo se organice sin la venia del caudillo, o los seguirá conduciendo al mismo despeñadero que lo condujo el cuahutemismo, cuando fueron asesinados, por ordenes de Carlos Salinas, más de 500 dirigentes populares que realmente se comprometieron con la transformación radical del país.

Aún con muchas carencias, el pueblo mexicano está en las calles y cada día avanza la protesta, misma que va más allá de pensar en las elecciones del 2012 o el 2009. Allí está la APPO que a pesar de la represión mostró que tuvo la capacidad de renovar su dirigencia y estructurar nuevas propuestas. Allí están miles, que pueden ser millones, luchando contra la Ley del ISSSTE. Muchos más se sumarán cuando abiertamente entreguen PEMEX y la CFE.

A partir de enero del 2008 millones de campesinos van a entrar en procesos hasta de hambruna cuando se aplique el Tratado de Libre Comercio para la liberación del maíz y el frijol. Los zapatistas andan organizando por todo el país, con miras hacia el 2010. Las protestas espontáneas surgen por todos lados y en noviembre los yunqistas tratarán de tomar por asalto la UNAM. En fin, el país se va a ir poniendo cada vez más caliente.

Ojalá los dirigentes políticos, sobre todo los que hablan de respeto a la legalidad burguesa, logren sintonizarse y echen por al borda todos sus lastres sumándose a las luchas del pueblo. Hay quienes caracterizan que esto ya es imposible; pero más allá de que los líderes entiendan que esperar hasta el 2012 es dejarle manos libres a los neoliberales para que se acaben el país, las bases, los trabajadores, esos de los que tanto hablan y poco respetan, irán caminando hacia detener en los hechos las intenciones de los fascistas que ahora están en el poder.

Cada día van a ir quedando más claras las posiciones de los que hacen politiquería para satisfacer sus mediocridades personales y los que realmente se están comprometiendo con las luchas urgentes, inmediatas y de largo plazo, de los trabajadores mexicanos y de todos los pueblos del mundo.

Nota de Enrique Cisneros

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