
Por Mauricio Sánchez y Sandy Nallely Castro
La caricatura política es un cauce idóneo para la vinculación de los sectores populares con una postura crítica respecto a su realidad social. En este tipo de caricatura “puedes explicar y dar a conocer hechos de relevancia en un espacio muy reducido, de manera divertida, directa y práctica. Con un vistazo es posible trasmitir mis ideas e información si va debidamente dirigida. Y para ser un buen caricaturista, o al menos para llegar a una buena caricatura, tienes que haber hecho siete o nueve malas”, explicó en entrevista José Alfredo Jiménez, caricaturista y colaborador del periódico Machetearte.
Con sencillez, amabilidad y humildad Alfredo Jiménez agregó: “Desde 1999 empecé a dibujar caricaturas. No inicié en el Machetearte, sino a raíz del movimiento estudiantil universitario (UNAM), el cual se originó debido a que querían aumentar las cuotas y culminó en la huelga de 1999-2000. Mis trabajos los hacia en un principio únicamente relacionados con dicho movimiento.
“Posteriormente salió una publicación la cual invitaba a colaboradores, fotógrafos, caricaturistas, ilustradores, etc. Al ver que no perdía nada, asistí y deje mi material para ver qué pasaba. Esa fue la primera vez que publiqué en un medio impreso, solamente como colaborador. En 2001 me invitan a formar parte del equipo de la coordinación y es cuando me empiezo a involucrar en la parte del diseño y de la elaboración del periódico”.
Egresado de la Escuela Nacional de Artes Plásticas, de la UNAM, el caricaturista político afirmó que en los medios “es difícil enfrentarse a la censura política. Se está expuesto a ello. Una forma de evitar la venta directa del Machetearte es con la represión que ejerce la fuerza policíaca”.
La parte de la distribución “es la mas dura --señaló José Alfredo--. En tiempos de elecciones el Machetearte es víctima de censura y represión. Se evita su entrega directa. Por ejemplo, los vigilantes del metro bajan a los chavos que lo distribuyen, se los llevan detenidos, los mantienen encerrados, les cobran multa, etc”.
En relación a los temas de la publicación, José Alfredo aclara: “Cuando hay un día festivo, aniversario, alguna huelga o se da a conocer algún aviso importante en el cartel, parte intermedia del diario, enfoco mi atención en esos aspectos específicos. Pero en la cuestión de la caricatura política yo escojo el tema. Me baso mucho en lo que tiene vigencia periodística”.
Existen personajes “como lo es el buen expresidente de México, Vicente Fox, a los cuales no necesitas pensarle mucho e inclusive algunos caricaturistas llegan a transcribir el hecho; ese tipo de protagonistas hasta siguen dando de que hablar. Estas situaciones facilitan mi labor. Además de que en el periódico todos los colaboradores tenemos plena libertad de expresión”, comentó.
Esta profesión tiene su complicación, por lo tanto el resultado es muy satisfactorio, menciona José Alfredo: “El más grande reconocimiento que he recibido, es, sin duda alguna, cuando veo la reacción de los lectores o de la gente que ve mis caricaturas; al momento de que comprenden la intención y se ríen, o cuando llegan a reutilizar mi trabajo para que más público entienda un hecho político”.
Lo peor de este trabajo “es cuando no se te ocurre nada, y esta en blanco la muy tirana hoja; cuando se analiza tu trabajo y no entienden el chiste o la caricatura, y es cuando se las tienes que explicar y preguntarte: “¿Qué es lo que hice?” “¿Lo hice mal?”, o la persona que lo leyó de plano no tiene la formación o información necesaria para procesarlo. Esto, unido a que cuando tienes que hacer algo gracioso en base a una desgracia o hecho trágico; ahí es donde se puede usar el humor negro, el cual no propiamente te invita a la carcajada, pero en ocasiones deja ese sabor agridulce o despierta alguna molestia. Pero es sabido que los mexicanos hacemos chistes de las desgracias”, concluyó.
La caricatura política es un cauce idóneo para la vinculación de los sectores populares con una postura crítica respecto a su realidad social. En este tipo de caricatura “puedes explicar y dar a conocer hechos de relevancia en un espacio muy reducido, de manera divertida, directa y práctica. Con un vistazo es posible trasmitir mis ideas e información si va debidamente dirigida. Y para ser un buen caricaturista, o al menos para llegar a una buena caricatura, tienes que haber hecho siete o nueve malas”, explicó en entrevista José Alfredo Jiménez, caricaturista y colaborador del periódico Machetearte.
Con sencillez, amabilidad y humildad Alfredo Jiménez agregó: “Desde 1999 empecé a dibujar caricaturas. No inicié en el Machetearte, sino a raíz del movimiento estudiantil universitario (UNAM), el cual se originó debido a que querían aumentar las cuotas y culminó en la huelga de 1999-2000. Mis trabajos los hacia en un principio únicamente relacionados con dicho movimiento.
“Posteriormente salió una publicación la cual invitaba a colaboradores, fotógrafos, caricaturistas, ilustradores, etc. Al ver que no perdía nada, asistí y deje mi material para ver qué pasaba. Esa fue la primera vez que publiqué en un medio impreso, solamente como colaborador. En 2001 me invitan a formar parte del equipo de la coordinación y es cuando me empiezo a involucrar en la parte del diseño y de la elaboración del periódico”.
Egresado de la Escuela Nacional de Artes Plásticas, de la UNAM, el caricaturista político afirmó que en los medios “es difícil enfrentarse a la censura política. Se está expuesto a ello. Una forma de evitar la venta directa del Machetearte es con la represión que ejerce la fuerza policíaca”.
La parte de la distribución “es la mas dura --señaló José Alfredo--. En tiempos de elecciones el Machetearte es víctima de censura y represión. Se evita su entrega directa. Por ejemplo, los vigilantes del metro bajan a los chavos que lo distribuyen, se los llevan detenidos, los mantienen encerrados, les cobran multa, etc”.
En relación a los temas de la publicación, José Alfredo aclara: “Cuando hay un día festivo, aniversario, alguna huelga o se da a conocer algún aviso importante en el cartel, parte intermedia del diario, enfoco mi atención en esos aspectos específicos. Pero en la cuestión de la caricatura política yo escojo el tema. Me baso mucho en lo que tiene vigencia periodística”.
Existen personajes “como lo es el buen expresidente de México, Vicente Fox, a los cuales no necesitas pensarle mucho e inclusive algunos caricaturistas llegan a transcribir el hecho; ese tipo de protagonistas hasta siguen dando de que hablar. Estas situaciones facilitan mi labor. Además de que en el periódico todos los colaboradores tenemos plena libertad de expresión”, comentó.
Esta profesión tiene su complicación, por lo tanto el resultado es muy satisfactorio, menciona José Alfredo: “El más grande reconocimiento que he recibido, es, sin duda alguna, cuando veo la reacción de los lectores o de la gente que ve mis caricaturas; al momento de que comprenden la intención y se ríen, o cuando llegan a reutilizar mi trabajo para que más público entienda un hecho político”.
Lo peor de este trabajo “es cuando no se te ocurre nada, y esta en blanco la muy tirana hoja; cuando se analiza tu trabajo y no entienden el chiste o la caricatura, y es cuando se las tienes que explicar y preguntarte: “¿Qué es lo que hice?” “¿Lo hice mal?”, o la persona que lo leyó de plano no tiene la formación o información necesaria para procesarlo. Esto, unido a que cuando tienes que hacer algo gracioso en base a una desgracia o hecho trágico; ahí es donde se puede usar el humor negro, el cual no propiamente te invita a la carcajada, pero en ocasiones deja ese sabor agridulce o despierta alguna molestia. Pero es sabido que los mexicanos hacemos chistes de las desgracias”, concluyó.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario