Buscar este blog

05 octubre 2007

LOS FOX, SOBRE RUEDAS

05 de Octubre de 2007

ÍNDICE POLÍTICO

FRANCISCO RODRÍGUEZ


En memoria de Antonio Ríos Granados, Tony Rivers,

a quien el PAN expulsó por ser auténtico y no hipócrita

PARECIERA QUE LOS AUTOMÓVILES son para Vicente Fox y Marta Sahagún objetos de obsesión… y, claro, presunción.

Ahí está el jeep rojo… producto de una extorsión de la mitad femenina de la (mal) llamada pareja presidencial, para halagar a su maridito. Que no fuera menos que George W. Bush, quien recorre su rancho texano en un vehículo similar.

Y ahí están también los tres Mercedes Benz que un conocido empresario, ahora metido en negocios de comunicación para disgusto de su hermano, habría obsequiado a la señora Sahagún, para que sus tres hijos Bribiesca no se sintieran menos que los amigos con los que empezaban a codearse.

Y el lote o agencia de vehículos nue-ve-ci-tos que, ahora platican, consiguió la zamorana para que uno de sus vástagos se iniciara en el redituable negocio, cual lo hiciera el suegro de otro ex Presidente, casado en segundas nupcias.

Y los camiones o autobuses de pasajeros de Vicente y Vicentillo Fox en Estrella Blanca, conseguidos por el guanajuatense al asistir a una reunión del Consejo de Administración de la empresa, y preguntar nada inocentemente ¿cómo podría hacerse él de uno de esos autobuses que tan buen dinero dejan a sus dueños?

Y el par de Hummers, sobre los que de vez en vez se retrata el ex Presidente, mismos que aún ostentan placas de circulación del Estado de México, entidad en la que debió haber vivido o trabajado el donante de esos vehículos tipo militar. No ha gastado Fox, cual se ve, ni en el trámite de cambio de propietario.

Y el Jaguar de color blanco que, revela la talentosa Marcelita Gómez Zalce, le fue obsequiado a Sahagún por la Ford Motor Company, a cambio de favores recibidos en la instalación de su planta en Hermosillo, Sonora.

Vehículos para lucir… pero también para hacer negocio.

Porque otra de las vetas que Sahagún encontró para hacerse de recursos económicos fue el de la rifa de vehículos de lujo.

A la chita callando. Sin publicidad ni anuncios melodramáticos donde apareciera combatiendo a la pobreza.

Tiempos en los que doña Verónica Ortiz –sí, aquella a la que entrevistó Carlos Loret de Mola, y se enojó, levantándose de la mesa, dejándolo hablando solo, cuando el periodista le dijo que no cuadraban las cifras de "Vamos México"--, dirigía la Fundación, y a ambas se les ocurrió que los señores empresarios, muchos de ellos recién regañados por el señor Felipe Calderón, y a quienes ellas ya habían sangrado por otras vías, bien podrían comprar boletos de 10 mil dólares cada uno, para ganarse un BMW, de esos que venden otros amigos de "la señora Marta", apellidados Henkel.

Diez boletos. Cien mil dólares. Más de un millón de pesos. Por un vehículo que no llegaba a costar ni las dos terceras partes de lo "recaudado".

Muchos son los empresarios que entraron a esas rifas, "voluntariamente a fuerzas", porque ¿cómo decirle que no a la señora esposa del Presidente? ¿A la señora esposa, Verónica Ortiz, del secretario de Energía, Fernando Elizondo, quien ahora es senador?

Los Fox, como usted ve, tienen fascinación por los autos.

Los únicos que faltan en su colección, hasta ahora, son los autos de formal prisión.

No hay comentarios.: