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2 Timoteo 3:1-5, Ezequiel 38 y 39, Apocalipsis 6:2-4,8,14. 9:13-19 y 16:12-16
Tiene que dejar la presidencia pero con su candidatura en las legislativas de diciembre, Vladimir Putin ha desvelado su jugada: seguir encarnando el poder en Rusia en las próximas décadas.
Con la "magnanimidad" de un "padre de la patria", como cada vez lo consideran más rusos, Putin anunció esta semana que encabezará la lista del partido en el poder en las legislativas del 2 de diciembre de forma que, en caso de victoria, podrá convertirse en primer ministro.
"Es una proposición perfectamente realista", declaró Putin ante el congreso de Rusia Unida en Moscú, si bien afirmó que "aún es pronto para pensar en ello".
Pese a ese amago de precaución, sus compatriotas y el resto del mundo ya lo tienen claro: seguirá en el centro del poder pese a tener que dejar la presidencia en marzo de 2008 ya que la Constitución rusa le impide presentarse a un tercer mandato consecutivo.
Pero nada le impide presentarse a las legislativas y ganarlas, aprovechando que cuenta con el apoyo de 70% de los rusos y el total control de los medios de comunicación.
Así, Putin puede ser primer ministro mientras en el Kremlin le sucede un hombre de confianza, que bien podría ser el nuevo primer ministro que designó a mediados de septiembre, Viktor Zubkov, un tecnócrata con poco carisma, un tanto anciano y que le es absolutamente fiel.
"Putin ha convertido en su propio sucesor", tituló el diario progubernamental Izvestia, para el que poco importa quién reemplace al presidente mientras éste, de 54 años, mantenga un puesto gubernamental.
En todo caso, su candidatura electoral parece la última baza de un juego maestro para no perder un poder con rasgos de totalitario, logrado en los siete años transcurridos desde que recogió una Rusia pobre y débil de manos de Boris Yeltsin.
Así, el teniente coronel de los servicios secretos ex soviéticos reconvertido en alcalde de San Petersburgo, se fue rodeando de su grupo de fidelísimos "siloviki" (potentes) y logró sacar al país del caos esconómico y limpiar el Kremlin de los oligarcas cercanos a su predecesor.
Poco a poco "verticalizó" el poder, es decir lo concentró, colocando a sus "siloviki" en los puestos claves del gobierno, el sistema judicial, el poder legislativo y la industria para arropar una personal "democracia soberana", como se ha denominado el actual sistema ruso, donde la democracia no impera precisamente.
"En la Rusia actual no hay prácticamente instituciones; están tan debilitadas que no juegan ningún papel. El poder se encuentra donde está Putin", resumió Maria Lipman, del Centro Carnegie de Moscú.
El objetivo último de Putin "es garantizar la estabilidad política y económica de su élite, impedir toda redistribución de la riqueza y mantener por todos los medios el reparto de los inmensos recursos naturales que ha hecho bajo su presidencia", consideró Evgueni Volk, analista del Heritage Foundation.
En este contexto se inscribe también el reciente ajuste gubernamental con el que según los analistas el presidente "ha cambiado a los ministros políticos por técnicos", más fáciles de manejar.
Que Putin ha movido los hilos de tal manera que, pase lo que pase, él seguirá en el poder es algo seguro. Sin embargo, los expertos difieren en cuanto a sus próximas jugadas.
Así, hay quien se decanta por la opción de un Putin cómodamente asentado en la jefatura del gobierno y alejado momentáneamente del Kremlin, que quedaría en manos de Zubkov o alguno de sus otros fieles.
Paradójicamente Zubkov se perfila como el favorito gracias a su edad para llegar a la presidencia con el apoyo incondicional de Putin.
Y es que a sus 66 años, es casi seguro que sus aspiraciones presidenciales se limiten a la convocatoria de 2008. Además, bien podría ser que por motivos de salud tuviese que abandonar prematuramente la jefatura del Estado, que sería ocupada automáticamente por el "primer ministro Putin".
Pero entre las hipótesis también podría ser que Putin aproveche la jefatura del gobierno para cambiar la Constitución y dar más poderes al cargo de primer ministro, dejando así la presidencia como un cargo más representativo que efectivo.
En todo caso, como ha predicho en días pasados el diario alemán Frankfurter Allegmeine Zeitung, el presidente ruso dará más sorpresas.
"La era Putin está lejos de su fin; es más, acaba de comenzar", vaticinó.
Fuente: La Prensa HN
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