
17 de Octubre de 2007
ÍNDICE POLÍTICO
FRANCISCO RODRÍGUEZ
El aconsejar es un oficio tan común que lo usan muchos
y lo saben hacer muy pocos
Fray Antonio de Guevara
AHÍ, ENCONCHADO EN el fuero constitucional y arrellanado en el escaño senatorial está Ramón Muñoz.
Sigiloso, no falta a sesión alguna de la Cámara Alta.
Tampoco habla. Invariablemente huye de los medios. Lo retratan, eso sí, siempre atento al monitor de la minicomputadora que tiene enfrente. Apenas si levanta la mirada. Pareciera que carece de arrestos hasta para eso.
A su lado, Fernando Elizondo, ex gobernador de Nuevo León quien a su paso por la Secretaría de Energía maniobró con él para sacar de la dirección general de Pemex a Raúl Muñoz Leos para, juntos, ascender a José Luis Ramírez Corzo.
Juntos también, "Ramoncito" y Ramírez Corzo mantenían negocios de plataformas petroleras con la española Dragados, del ex colchonero Florentino Pérez. Tales negocios cobraron inusitado vigor, tras la salida de Muñoz Leos quien era un freno, un valladar difícil de franquar, para las corruptelas de ambos.
Psicólogo de un solo paciente, Ramón Muñoz presumió durante seis años ser "el cerebro" de Vicente Fox. No sólo en lo político, de lo que Ramón Muñoz entiende poco, también en lo económico, donde su ambición no tiene límites.
Es Ramón Muñoz quien tiene las claves de la corrupción de Vicente Fox y de Marta Sahagún.
A él, quien llegó al Senado hasta que le pegó la gana –recuerde que siguió ocupando oficinas en Los Pinos, no obstante que la actual Legislatura ya había entrado en funciones— es a quien deberían voltear a ver, a investigar quienes hoy buscan las pistas del súbito enriquecimiento de Fox, de Sahagún, de toda la larga parentela de ambos.
Porque independientemente de las tareas estrambóticas que desde la oficina de Innovación Gubernamental –cualquier cosa que aquello quisiera decir— Muñoz llevaba a cabo, también era o es aún el encargado de colectar fondos entre los empresarios, aunque ahora lo haga para el mausoleo, museo y biblioteca que la megalomanía de Vicente Fox lo orilla a construir en el rancho materno.
Muñoz fue, sin duda, el hombre fuerte de Los Pinos, no obstante sus muchas y muy evidentes limitaciones personales y de formación académica.
Sin ser Rasputin, menos aún Richelieu, él sabía cómo "llegarle" al entonces Presidente y cómo provocar que Fox hiciera lo que Ramón quisiera.
A cambio, él llevaba a Los Pinos o a San Cristóbal, incluso a Houston –donde se guardan no pocos caudales familiares--, el dinero que con fruición de usurero Fox le demandaba.
Si en algún momento, la administración del ocupante de Los Pinos se decidiera o tuviera los suficientes arrestos para actuar en contra de la corrupción foxista, Ramón Muñoz sería pieza clave.
Pero como no será así, ahí está Ramón Muñoz enconchado en el fuero… arrellanado en su escaño… cobrando su más que generoso estipendio a los contribuyentes.
Lo peor es que seguimos manteniendo a estos indeseables, ¿o no?
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