No. 411 Período del 10 al 14 de mayo de 2007
La olla podrida de la ley Televisa llegó lista para ser servida en la mesa de Marta y Vicente Fox, y en ella metieron su cuchara muchos que hoy fingen demencia. Fue “una imposición”, dijo Santiago Creel como si no hubiera sido secretario de Gobernación casi todo el sexenio, y confesó: “Es tiempo de rectificar”. Los tres candidatos más importantes a la Presidencia —Calderón, Madrazo y López Obrador— avalaron el proyecto y los legisladores de sus partidos votaron en favor. Entre las voces en contra no sólo estuvieron las de los 47 legisladores que desafiaron el poder de la televisión, de la radio y de algunos periódicos que los declararon muertos y enterrados en sus noticias, sino otra que debe ser recordada: nada menos que la de Pedro Cerisola, secretario de Comunicaciones y Transportes, quien entregó el 4 de abril de 2006 al consejero jurídico del presidente una serie de observaciones para rechazar la ley. En mi programa de radio De 1 a 3 del 21 de junio de 2006, dije: “Señor presidente: usted está obligado a explicarnos por qué ignoró el documento de Cerisola... por qué regala un bien de todos los mexicanos, como es el espectro radioeléctrico, para concentrar más poder en menos manos, sin ninguna contraprestación para un pueblo en que millones de personas viven en la miseria... Uno de los miembros de su partido acaba de recomendarle a otro que las manchas de lodo simplemente las deje secar y luego se caen solas... no le haga caso, señor Fox, hay lodos indelebles”. […] El señor Fox no se dignó contestarme, ni mucho menos revisar y corregir el texto de la ley Televisa. ¿Lo habrá leído? […] El mismo día en que los ministros aceptaron estudiar la ley Televisa, se revelaba a qué grado la televisión participó, influyó y tal vez decidió el resultado de la elección presidencial del año pasado. Cuando el actual gobierno no cumple todavía su primer semestre, Carlos Ahumada queda súbitamente libre y confiesa que fue el instrumento, sucio y perverso pero efectivo, para tratar de destruir a uno de los candidatos. Se filmó a sí mismo dando dinero a colaboradores muy cercanos de ese candidato. Pero de nada habría servido esa filmación si no llega a divulgarse en la televisión mediante procedimientos siniestros, simulaciones y manejos misteriosos hasta hoy mantenidos en la oscuridad. Al salir de la cárcel Ahumada, con la soberbia propia de los pecadores impunes, dijo: “Creo que puse un granito de arena a lo de julio del año pasado”. Le preguntaron si se refería al “no triunfo” de López Obrador. “Así es”, dijo Ahumada. Uno se pregunta si ese granito de arena no pesaba 0.56% o un poquito más de los votos contados. Este asunto y el examen de la ley Televisa no tienen relación directa aparente, pero es obvio el aviso: una elección presidencial en México puede decidirse en el futuro de modo incontrolable si no se ponen diques jurídicos a los excesos. Jacobo Zabludovsky, BUCARELI, El Universal, Mayo 14 / 2007
A estas alturas hay al menos un punto claro: la ley Televisa no sobrevivirá en su texto actual. A los taches que le puso el ministro de la Suprema Corte Guillermo Ortiz Mayagoitia, se sumarán otros que propongan los demás miembros del tribunal. Habrá que añadir que Santiago Creel dijo que aparte de lo que resuelvan los magistrados será conveniente que el Congreso vuelva a legislar sobre la materia. Por su lado, el gobierno de Estados Unidos, en voz del subsecretario de Comercio Internacional, Franklin Lavin, acaba de lanzar un obús en contra de la protección del gobierno mexicano a los monopolios, y dio nombres y apellidos: Telmex, América Móvil, Televisa y TvAzteca. ¿Es suficientemente sólido el gobierno de Calderón como para resistir la embestida de Washington? En Los Pinos no querrán pasar la prueba. Entonces, ¿por qué no partir de cero? Con tanto parche la ley puede terminar en un lamentable Frankenstein. ¿Por qué no comenzar a rescribirla sobre una página en blanco? Los supuestos beneficiarios de la ley Televisa ya deberían haber asumido que el regalo que recibieron de la señora Marta y Fox, se saló. Enrique Galván Ochoa, DINERO, La Jornada, Mayo 10 / 2007
Se adelanta al fallo
Mientras corren los días para que la Suprema Corte de Justicia de la Nación determine si la ley Televisa viola la Constitución, Emilio Azcárraga Jean metió un gol a los señores ministros: empezará a ofrecer servicios de telefonía a los suscriptores de Cablevisión. Así lo informó a sus inversionistas en un reporte que envió a la Bolsa Mexicana de Valores. Uno de los puntos más importantes del recurso que promueven 47 ex legisladores -de diversos partidos políticos- es el referido al régimen especial que la nueva ley estableció para que, con una simple solicitud, Televisa y los demás concesionarios puedan prestar todo tipo de servicios de telecomunicaciones, sin que medie licitación alguna y sin pagar nada al Estado. Azcárraga decidió adelantarse a un posible revés en la Corte; tiene un permiso que antes de irse le otorgó el entonces secretario de Comunicaciones, Pedro Cerisola. Cablevisión actualmente cuenta con 514 mil 961 suscriptores. Espera que en la primera etapa, cuando menos 10 mil comprarán su nuevo servicio de telefonía. Enrique Galván Ochoa, DINERO, La Jornada, Mayo 11 / 2007
Ejército, ¿por encima de la Constitución?
Fuera los ‘gorilas’
Tierra Caliente se ha convertido en el grave síntoma de la violación a los derechos humanos en el país disfrazada de lucha contra el narcotráfico. […] Por la vía de la legitimidad pública, en una sociedad democráticamente imberbe, el gobierno de Felipe Calderón ha instaurado de manera temporal estados de sitio en algunas regiones del país, avalando que el Ejército atropelle los derechos humanos, y trapee el piso de la Tierra Caliente en Michoacán y Guerrero con sus botas. Muchos pensábamos que el Ejército Mexicano, que fue profundamente lastimado por dejarse usar por el poder civil para reprimir y masacrar estudiantes en 1968, y en los 70 arrasar con las guerrillas y con todo lo que se encontraran a su paso, había dejado atrás sus desviaciones ilícitas. Estábamos equivocados. El Ejército mexicano, como en su días más infames del autoritarismo recalcitrante está mancillando el estado de derecho. […] La tierra caliente del occidente mexicano es su regreso al gorilato, como se identificó peyorativamente a los dictadores del Cono Sur americano durante los aciagos días en que la Doctrina de la Seguridad Nacional, cuando reprimieron no sólo a los grupos guerrilleros y sus bases de apoyo que se les oponían, sino a todos aquellos que pensaban distinto a los gobiernos militares o los civiles que utilizaron como títeres. La guerra fría era la causa, y las violaciones a los derechos humanos su síntoma. Hoy es la guerra contra el narcotráfico, una lucha que bien debe librarse, pero que debe mantenerse dentro de los márgenes de la ley, y no escupiendo sobre de ella ante la ovación popular. * * * Una vez más, están sometidas acríticamente por el Presidente en turno. Por decreto o en forma discrecional, lo que sucedió en Tierra Caliente es la suspensión de garantías individuales, que la Constitución contempla en el artículo 29, donde el jefe del Ejecutivo puede suspenderlas en caso de invasión o perturbación grave a la vida pública, o de cualquier otro que ponga a la sociedad en grave riesgo o conflicto. Sin embargo, requiere de la aprobación del Congreso o, en dado caso que no esté en periodo de sesiones, de la Comisión Permanente. El presidente Calderón no ha cumplido con este trámite, mientras el general Galván ha actuado como si estuviera legalmente autorizada la suspensión de garantías. Hay un doble abuso, civil y militar, y un rebasamiento de las funciones públicas. El apoyo de una población que en lo general no alcanza a ver las implicaciones legales y políticas de este atropello presidencial, se traducen en costo político para el Ejército. Las Fuerzas Armadas mexicanas no se merecen este lugar. Pero tampoco deben seguir violentando la ley, y menos aún, en forma tan flagrante como lo han hecho este año. Raymundo Riva Palacio, Estrictamente Personal, El Universal, Mayo 14 / 2007
¿Transición democrática?
Legitimarse… con mano firme
¿Podremos tener confianza en el Poder Judicial?
Trascendió que una de las causas que más sorpresa ha ocasionado a la Presidencia de la República en la llamada guerra contra el narco es la reacción de algunos jueces estatales. […] Los dejó sin aliento el resultado en Sinaloa de 47 órdenes de cateo solicitadas para entrar a domicilios de presuntos narcos, los jueces negaron… ¡las 47! Columna política: TRASCENDIÓ, Milenio Diario, Mayo 14 / 2007
EL NUEVO GOBIERNO DE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA
Más política, menos fuerza
Cuidado, lo que está en juego es la manera de hacer política o, peor aún, lo que está en juego es la manera de deshacer la política. […] Tres poderosas fuerzas ocupan el espacio en estos días: los medios electrónicos de comunicación, las Fuerzas Armadas y, desde luego, el gremio magisterial. Esas fuerzas, junto con algunas otras –que, de momento, no tienen un rol protagónico--, son las que, a final de cuentas, determinarán el estilo de hacer o deshacer la política durante el sexenio. […] En ese peligroso juego, curiosamente no aparecen los partidos políticos, el parlamento ni el gobierno. No inciden en el modelado de la política sexenal. En cierto modo, la política está fuera de los circuitos por donde naturalmente debería correr y, entonces, se asiste a un torneo de fuerzas donde la República no es más que la arena. * * * Si se decía que, a raíz de la crisis económica salinista, Ernesto Zedillo resolvió dejar de ser Presidente de la República para convertirse en un súper Secretario de Hacienda; hoy, se podría decir que a raíz de la crisis de la seguridad nacional foxista, Felipe Calderón resolvió dejar de ser Presidente de la República para convertirse en un súper Secretario de la Defensa. […] En la agenda gubernamental no aparece ningún otro tema distinto del uso de la fuerza contra el crimen, como tampoco aparece un solo Secretario de Estado con personalidad. La política está desapareciendo en el Gobierno. * * * Hoy, la agenda nacional, la agenda ciudadana, la agenda gubernamental y la agenda de los partidos son cuatro asuntos inconexos. La política no los une, las divorcia, pero sin política no hay democracia. La pregunta es si se quiere hacer o deshacer política. Lo demás es un estricto asunto de fuerzas. No se ve organización, inteligencia ni proyecto. René Delgado, Sobreaviso, Reforma / El Norte, Mayo 12 / 2007
LA CLASE POLÍTICA EN MÉXICO
En el 2006, los Gobernadores del PRI encabezados por Natividad González Parás, de Nuevo León, y Enrique Peña Nieto, del Estado de México, optaron por apoyar a Felipe Calderón para proteger sus propios intereses, acusa Roberto Madrazo. […] “Calderón era para ellos más manejable, menos hecho para el poder, más inseguro, más a modo con sus intereses”, afirma el ex candidato priísta a la Presidencia en su libro “La Traición”, que está por salir a la circulación. […] Por eso, argumenta Madrazo, el lunes 3 de julio los Mandatarios apresuraron el reconocimiento de un triunfo que estaba en duda. * * * Según Madrazo, González Parás y Peña Nieto negociaron con el entonces Secretario de Gobernación, Carlos Abascal, la difusión de un desplegado donde los Gobernadores priístas reconocían la victoria de Calderón. […] “Les urgía levantarle la mano a Felipe”, insiste el ex líder priísta. “Pero el tema era complejo, muy delicado, porque el proceso electoral no había concluido. * * * Sobre González Parás, asegura que es un Gobernador al que no le interesa la rendición de cuentas. El Norte /PRIMERA PLANA, Mayo 14 / 2007
LA ECONOMÍA Y LA POLÍTICA VAN DE LA MANO
Frase de la semana
“Es un peligro que el señor Slim esté monopolizando telecomunicaciones a nivel de América Latina y en Ecuador, pero aquí hay un gobierno altivo y soberano: no permitiremos monopolios privados en servicios fundamentales para la población”. Rafael Correa, Presidente de Ecuador, sobre la posible compra de una operadora telefónica por Telmex
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