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12 mayo 2007

La matanza en Virginia y el pensamiento de Jean Baudrillard

María de Jesús Flores Ávila
Técnica de Servicios Escolares
Preparatoria Melchor Ocampo

In memorian (1929-2007)

"... Vivo en un país libre, cual solamente puede ser libre, en esta tierra y en este instante..."

El pasado 6 de marzo de 2007 murió en París el sociólogo y crítico de la posmodernidad J ean Baudrillard, reconocido en el mundo por obras como Crítica de la economía política del signo (1974), A la sombra de las mayorías silenciosas (1978), Cultura y simulacro (1978), América (1987), La transparencia del mal (1989), De la seducción (1990), -por cierto mi favorito- La ilusión del fin (1993), entre muchos otros ensayos.

Hace como cuatro años estuvo en México dictando una serie de conferencias con jóvenes universitarios, en las cuales realmente transmitía su sentido critico hacia muchos aspectos de la sociedad, por ejemplo, por el uso generalizado de la violencia, su preocupación por las guerras que se avecinan, el papel influyente de los medios de comunicación, el terrorismo y la hiperrealidad.

Es de este primer aspecto sobre el que quisiera compartir una reflexión con ustedes y que seguramente Baudrillard visualizaba: el uso generalizado de la violencia. Este mecanismo que nos lleva a la lejana preocupación por el sentir de los otros, en tanto que no los sentimos como nuestros semejantes, sino como los enemigos con los cuales se compite. Y sí se está en desventaja uno puede hasta matar, sin temor e incluso creyéndose victorioso y mártir de un hecho tan lamentable como 10 es un asesinato.

Tal afirmación se ejemplifica con la matanza que recientemente ocurrió en la Universidad Virginia Tech en los Estados Unidos, donde un joven estudiante sudcoreano de 23 años, que después fue identificado como Cho Seung Hui asesinó a quemarropa a 32 personas, y después se suicidó presuntamente por motivos que derivaban de una venganza contra su novia por infidelidad. Otras versiones apuntan hacia un profundo rencor contra la comunidad universitaria, por la cual se sentía rechazado (recordemos que su familia emigra a Estados Unidos buscando el American Dream para salir de la pobreza en que vivían en Corea).

Dos días después se presentó en un canal de televisión un paquete con cartas, fotografias y videos personales de este joven, donde dice haber sido "arrinconado" de tal manera que no le quedaba otra opción, y culpa a esos "otros" de tener las manos manchadas de sangre. Esto nos ejemplifica 10 alejado que se sentía de su sociedad, el paradójico rencor que le producía la convivencia en un recinto universitario con sus pares, a quienes en realidad veía como "enemigos".

En el material recogido habla directamente a la cámara sobre su odio a los ricos y menciona como sus héroes a Eric y Dylan, los adolescentes que el 20 de abril de 1999 armados con dos escopetas, pistolas y granadas caseras asesinaron a doce estudiantes y un profesor en Columbine, historia de la cual se desprende el documental "Masacre en Columbine" de Michael Moore.

Seguramente que con toda esta historia Baudrillard hubiera confirmado su tesis de la que hablaba en esa visita a México "ahora la realidad supera a la ficción (hiperrealidad), aquí los receptores desempeñan un papel pasivo y sucede la hipertrofia de la comunicación". Como ejemplo veíamos ya a los jóvenes mandando e-mail s en los que alertaban a sus compañeros para no acudir a la escuela ante la balacera, grababan con su celular en mano y bromeaban entre ellos sobre si este hecho no era más que una "escena peliculesca" o si al día siguiente estarían en you tube. Todo en el mismo momento en que ocurría la masacre a unos pasos de ellos, y de la que desconocían sus graves consecuencias.

Que razón tenía Baudrillard, al decir que el diálogo a pesar de tener más elementos que 10 "faciliten", 10 atrofian ¿acaso alguno sabe qué piensa el otro?, ¿cómo se siente en su entorno?, ¿si se siente valorado, estimado o cuando menos que su voz tiene importancia en este mundo, que a veces parece sordo? No vayamos más lejos, los antagonismos mundiales, que sabemos siempre han existido, provienen precisamente de esas pequeñas diferencias.

Pregunto: ¿hacía donde dirige sus pasos la sociedad que no considera a los individuos y sus diferencias?, ¿qué puede pasar si se permite que guarden rencores para después estallar?
Debemos retomar el sentido social y encaminar nuestros esfuerzos hacia el mejoramiento de la especie humana, que pareciera va en declive, tal como lo predijo Baudrillard.

Dejo algo del pensamiento de lean Baudrillard para su reflexión:

~ El pensador o intelectual es como un catalizador de los pensamientos de las distintas personas. Ahí radica la importancia de su papel social.

~ El sistema podría ser en última instancia derrotado, estamos viendo el surgimiento de una singularidad violenta que es la prueba de que no hay integración. La cuestión esta en lograr un equilibrio y rechazar las formas terribles.

~ En política lo que necesitamos es un verdadero antagonismo, ahora lo que hay es una "escenificación" de lo político.

~ La sociedad de consumo supone la programación de lo cotidiano; manipula y determina la vida individual y social, todo se transforma en artificio e ilusión al servicio del imaginario capitalista y de los intereses de las clases dominantes.

Te invito a que te acerques a su obra. Baudrillard es, sin duda, uno de los clásicos para cualquier estudiante que indague en la problemática social.

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