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14 mayo 2007

Libertad condicionada

Durante la mañana del día 13 de mayo me encontré con la siguiente nota.

La gigante japonés Sony patentó el 7 de abril del 2005 una idea para transmitir datos directamente al cerebro que permitiría, entre otras cosas, que la persona “viera” películas o jugará con videos en los que olería, percibiría el gusto, e incluso sentiría en carne propia lo que ocurriera, algo que recuerda la película Matrix.

La patente marca el primer paso hacia una “matrix real”. En la trilogía de ciencia- ficción Matrix, la realidad virtual es proyectada en el cerebro de las personas a través de un electrodo dispuesto en la nuca. A diferencia de eso, la técnica patentada por Sony no utilizaría implantes en el cerebro ni sería necesaria ninguna otra cirugía.

La portavoz de Sony Electronics, Elizabeth Boukis, indicó que el trabajo es una <<>>. La patente <<>>. Expertos independientes advirtieron sobre los peligros a largo plazo del método propuesto. Saben que ese método es invasor del cerebro y, por lo tanto, un peligro mortal para la libertad del alma humana.

Nunca se imaginó la portavoz de Sony Electronics que ella misma hablaba proféticamente cuando dijo que ese era un <<>>. Eso marcaría el fin de la poca independencia que todavía le queda al género humano. Casi está dominado por la ciencia y la tecnología. Dejó de ser libre. Ahora es esclavo de lo que le dicta la publicidad a través de los medios de comunicación que han <<>> creada por Dios para ser moralmente libre.

Fuente: Mantener la privacidad del alma humana en Estos fueron los valientes; por Félix Cortés



Independientemente de las creencias, de la fe que tengamos o de la que pongamos en práctica, viene siendo verdad que nuestra libertad está siendo robada. Como el escritor nos lo indica, los medios de comunicación nos tienen esclavizados, y aún me atrevería a afirmar que éstos influyen en la toma de decisiones que realizamos en todo momento.

Podemos citar como ejemplos los comerciales, que más que dar publicidad a objetos que satisfacen nuestras necesidades nos incitan a ser consumidores. Así, nos dirigimos al centro comercial y gastamos grandes cantidades de dinero solo para obtener ese producto, que cuando pensamos detenidamente, ni falta nos hace.

En segundo lugar, puedo citar los anuncios utilizados durante las campañas de elección para presidente de nuestro país. En éstos se hacían uso de figuras enternecedoras y discursos atacantes especialmente a un opositor. Mientras que en otros tantos de éstos, no era necesario el personaje ni un discurso, bastaba con reflejar al espectador el color del partido político, o alguna otra señal del mismo. El mensaje era claro –Votarás por mi-.

El efecto de este tipo de acción como la anterior se hacía notar cuando conversando con una persona hacía hincapié en una frase “es un peligro para México”, inmediatamente la otra persona podía saber que Televisa era vista por ésta y que su elección de elegir el futuro de su país ya estaba condicionada.

Así pues, el mayor tesoro que puede tener una persona es la libertad. Libertad de elegir lo que desea, lo que quiera y como lo va a obtener porque así lo quiere hacer y no porque terceras personas decidieron pensar, decidir y actuar por ésta. Sí otorgamos a alguien la autoridad sobre lo que somos, pronto seremos máquinas que responderán a órdenes como simples robots.

Es cierto que nos han robado posesiones, recursos naturales, y entre muchas otras cosas las elecciones del pasado año. Sin embargo, hoy no permitamos que nos arrebaten de las manos nuestro derecho de ser personas libres e independientes.

Sí no analizamos, podría resultar que las acciones que estamos llevando acabo o las decisiones que estamos tomando, están siendo manipuladas por lo que vemos, oímos o leemos. Protejamos la privacidad de nuestra alma y así resguardaremos nuestro mayor tesoro: la libertad.

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