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08 octubre 2007

CALDERON Y ESPINO: DIFERENCIAS SOLO EN LA EDAD

Por Benjamín Castro

Es un hecho que Manuel Espino dejará la presidencia del PAN en diciembre y no en marzo como estaba fijado en los estatutos. Felipe Calderón se esta deshaciendo de él y coloca a German Martínez en la presidencia de ese partido. La movida lleva la intención obvia de hacer aparecer como un relevo de un cavernícola, Manuel Espino, por un demócrata de "centroderecha" German Martínez. . Es una maniobra más o menos obvia y de pura mercadotecnia. Como lo explicó el propio Vicente Fox en su Libro "La Revolución de la Esperanza", la supuesta diferencia entre él y los foxistas con Felipe Calderón es solo mercadotecnia. Desde mediados del gobierno de Fox Felipe Calderón se "descanchó" de ese gobierno para moverse hacia la candidatura presidencial precisamente por el desprestigio de Fox y su estupidez manifiesta. Calderón cultivo la imagen del "hijo desobediente" que no tiene que ver con nada que le haya sucedido, sino con una estrategia de mercadotecnia pura y simple, probablemente recomendada por José Maria Aznar o por el ex asesor de Bill Clinton. Nunca la derecha había tenido una figura tan indeja como fue Vicente Fox y todo mundo quería deslindarse de él para poder hacer algo, pero no porque hubiese alguna diferencia ideológica.

Es lo mismo con Manuel Espino. La imagen de "derechista cavernícola" que ha cultivado Manuel Espino le sirve a Calderón y a su grupo para hacerse una imagen de moderados, de democráticos y de dialogantes. Ellos necesitan a un idiota de siete suelas como Espino a su lado para resaltar sus finas maneras y su trato educado de yuppies con trajes caros y corbatas italianas. La imagen de troglodita de Manuel Espino como enemigo de las minifaldas y de Hugo Chávez le sirve perfectamente a Calderón como patiño, como a alguien al que hay que golpear para ganar imagen.

Pero no hay diferencias ideológicas de ningún tipo. Tanto Fox el tarugo como Calderón el supuestamente listo como el cavernícola Manuel Espino son sinarquistas. Todos ellos sirven a los poderes trasnacionales con la misma entrega y obediencia. Todos ellos han hecho del regreso de las trasnacionales al control del petróleo mexicano el objetivo central de su vida política. La llamada "reforma energética" es su razón de existir. Propugnan un México pre-1938, un México como el de los tiempos de Plutarco Ellas Calles o Porfirio Díaz. En México en donde los cárteles financieros, energéticos, graneleros internacionales toman el control de la economía nacional y dejan la "administración pública" a estos "ganadores" al estilo Fox y Calderón para que gobiernen porque todos ellos son finalmente empleados de esos poderes trasnacionales como lo ha sido Fox de la coca cola. .

La única diferencia que pudiera haber es solo de matices. Aunque el núcleo de la ideología de Fox, Calderón o Espino es la misma; el sinarquismo iturbidista o el de Lucas Alamán, los matices están o tienen origen en la diferencia de generaciones. Para Fox y Espino existe la creencia sinarquista ligada a la iglesia católica sainarquista, a la corriente de Lefebre o cosas similares. Para Calderón no existe esa "limitante". A él como los demás yuppis ---así los definió el propio Fox -- la visión sinarquista les fue dada en forma "moderna", es decir, sinarquismo a la Leo Strauss y sus escritos sobre Platón y Maquiiavelo. Ellos no piensan luchar porque se prohíba el uso de la minifalda o se restablezca la virginidad a todas las mujeres y se rece el rosario en las tardes en todas las oficinas públicas. Ellos, los yuppies, abordan la utopía rural y bucólica de las haciendas, los peones y los patrones, propias de los sinarquistas pero en forma moderna, en la campaña "contra el calentamiento global" de Al Gore, es decir, contra la industria.

La política para ellos es cuestión de mentir y engañar para manejar a las "muchedumbres" para manipularlas. No hay ningún conflicto moral ni ninguna preocupación de ese tipo. Su único objetivo es ser "ganadores" y "exitosos" no importa si tienen que destruir al país para entregarlo. La fidelidad o la lealtad es solo con sus egos y ni siquiera con su propio padre como el caso de Calderón lo demuestra.

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