“…la revolución es lo importante…cada uno de nosotros, solo, no vale nada…” son las palabras que Ernesto Guevara de la Serna dedica a sus hijos en una carta que les deja a manera de despedida ante la obviedad de su posible asesinato. Mismo que siempre caminó hacia el bienestar del mundo, quien siempre se dijo ser de Latinoamérica y que en vida aseguró dar la vida por la liberación de cualquier nación.
Ernesto hijo, padre y compañero en una época en donde las condiciones sociales fueron hechas propicias para la revolución dejó una carta a sus hijos en donde les refrenda su posición ante la vida y la firmeza leal a sus convicciones:”Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza…sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario”.
Un soldado “no tan malo” y un “a venturero, sólo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades” es como se define Ernesto en otra carta dirigida a sus padres, “la definitiva. No lo busco pero está dentro del cálculo lógico de probabilidades”, en unas palabras llenas de incertidumbre pero plagadas de firmeza, de un “marxismo enraizado y depurado”, de más conciencia, de revolución.
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