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04 octubre 2007

Reporteros, víctimas de soldados

Álvaro Cepeda Neri

La acumulación de agresiones de todo tipo indica que, durante sus primeros 10 meses, el calderonismo (afianzado militarmente ante su ineficacia política-administrativa) ha decidido limitar las libertades de información y crítica mediante ataques físicos a los periodistas y permitiendo que se cumplan las amenazas, dando impunidad a los presuntos responsables de delitos que nunca terminan en consignaciones ante tribunales.

Ya hemos informado con veracidad y fundamento legal sobre la conducta del fiscal para Delitos contra Periodistas: Orellana Wiarco, quien directamente agredió a los reporteros que cubrían su comparecencia ante diputados federales e, indirectamente, por medio de sus guardaespaldas (policías judiciales de la PGR) ordenó y/o permitió que los golpearan. Y es que Orellana Wiarco en complicidad con Juan de Dios Castro, ¡subprocurador de derechos humanos!, son “juez y parte” en la PGR. En la enésima agresión del calderonismo, cuatro reporteros de Saltillo, Coahuila, fueron víctimas del abuso del poder militar, apoyados por elementos de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO). Los reporteros-corresponsales Hilda Fernández y Leopoldo Ramos (El Universal y La Jornada: 9/VIII/07) informaron que los militares de la base de operaciones en Monclava, se molestaron cuando los reporteros Manolo Acosta y Sinhué Samaniego, del periódico Zócalo; Jesús Meza, de La voz de Coahuila y Alberto Rodríguez del Canal 4 de televisión local, amparados en los derechos de cubrir información siguieron el convoy militar.

A punta de fusiles, los detuvieron violentamente, los amenazaron, agredieron y llevaron a los cuarteles donde permanecieron incomunicados más de 16 horas (la noche del martes hasta las 14 horas del miércoles) y después fueron falsamente acusados por el comandante militar Adrián Barrera Castoreña (quien se presentó con pasamontañas a declarar, para ocultar su rostro), como poseedores de una pistola, cocaína y un frasco de marihuana en alcohol. Aunque ya liberados los reporteros, quedó precedente del abuso sin sanción de los soldados, pues los periodistas coincidieron en afirmar que fueron torturados física y psicológicamente por los militares, quienes los vendaron, les pusieron una pistola en el pecho, los golpearon en el estómago y los anduvieron paseando por varias horas. Ya sabemos que las policías y los militares siempre tienen a la mano drogas y pistolas para “sembrarlas” y tener “pruebas” contra quienes, como estos cuatro reporteros, son inocentes, pero quieren hacerlos aparecer como delincuentes.

En Coahuila los soldados están enfurecidos porque la prensa ha dado seguimiento a la denuncia contra los soldados que violaron a 13 empleadas de un bar. Y a la desaparición desde julio del periodista Rafael Ortiz Martínez, del periódico Zócalo, se teme haya sido asesinado. Las condiciones para el desempeño de las libertades de prensa son ahora peores que durante el autoritarismo del antiguo régimen. Las dos alternancias frustradas del PAN han sido para empeorar económica y políticamente. Y más con el calderonismo, con su golpismo militar para, sobre la marcha de combatir al narcotráfico, poner situaciones que violentan los derechos humanos de los mexicanos, sembrar el miedo y cosechar, con sus abusos de poder de una guerra, el terror, para minar las libertades, empezando por las de prensa.

Como Sam me lo ha explicado el Estado "Mexicano" no puede apelar a otra cosa que no sea la violencia para poderse perpetuar en el poder, los hilos del Estado no son precisamente en lo legal el uso de la fuerza, pero cuando la prensa ejerce su labor honestamente, al haber demasiadas evidencias de crimenes, corrupción, excesos del poder, etc obviamente a la prensa, a los civiles, a empresarios mismos, a mucha gente se nos pretende callar con la muerte o con violencia. Así es como hemos escogido a la fecha los mexicanos vivir, por nuestra complicidad al no hacer nada y relegar a otros una responsabilidad que es nuestra. Por eso dice Sam que el nuevo Estado debe ser aquel que permita la paz y la justicia para los mexicanos, algo que para mi Monica resultaría imposible lograr solamente con la lucha de AMLO, por que luego ellos mismos no tienen paz entre ellos, pero creo que si juntamos movimientos y olvidamos egos todo esto puede tomar un rumbo distinto...

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