La crisis económica de EEUU ha tocado de lleno al envío de remesas a Latinoamérica. Según el último informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el envío de remesas a Latinoamérica se desaceleró en 2007, con un incremento de tan sólo el 6%. Esta es la primera vez que no se alcanzan los dos dígitos de crecimiento.
El gerente del Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin), Donald F. Terry, explicó que esta desaceleración se produce porque los dos principales receptores de este dinero, como México y Brasil, no tuvieron la tendencia alcista de años anteriores, debido en parte a la crisis económica que enfrenta EEUU.
Sin embargo, el informe del Bid también refleja que, a pesar de esa notable desaceleración, Centroamérica ha registrado un crecimiento de un 11% en el envío de dinero a los países de la región.
En concreto, el informe del organismo internacional indica que los emigrantes enviaron unos 66.500 millones de dólares (44.333,3 millones de euros) a sus países de origen en 2007, alrededor de un 6% más que el año anterior. En el caso de México, apenas crecieron un 1%, con una cifra total de 24.000 millones de dólares (16.000 millones de euros).
Pero ya a finales del año pasado, el presidente de México, Felipe Calderón, mostró su preocupación por el revés que pudiera sufrir la economía de su país, debido, en gran parte al espectacular frenazo que ha experimentado el crecimiento de las remesas que llegan desde EEUU. Según refleja un informe del Banco Mundial, durante los nueve primeros meses de 2007, las partidas de dinero que envían los emigrantes desde EEUU tan sólo crecieron un 1,4%,en contraste con el 20% del año anterior.
Las remesas, que suponen la segunda fuente de ingresos del país azteca, están destinadas principalmente al consumo de las familias mexicanas. Según una encuesta del Banco Central de México, el 85% se gasta en manutención, el 6,3% en educación y el 3,2% en mejoras de inmuebles. El año pasado, 23.000 millones de dólares (casi 16.000 millones de euros) cruzaron la frontera desde EEUU hacia México.
Pero la preocupación del mandatario azteca iva más allá de este descenso en los ingresos de su país, puesto que estas partidas monetarias que llegan desde la nación norteamericana son uno de los principales sustentos de las tarjetas de crédito en México. De hecho, este descenso podría ser uno de los causantes de la alta morosidad registrada en los plásticos mexicanos.
Este asunto llegó hasta tal punto que el Banco Central de México tuvo que dar la alerta. La mora que registraban las tarjetas de crédito se incrementó un 84% durante el año pasado.
El menor crecimiento de las remesas que llegan desde el vecino del norte se perfila como uno de los principales motivos que han desencadenado ese repunte de la morosidad en las tarjetas de crédito, un asunto que comienza a situarse en el centro del debate político mexicano. Tanto es así, que el diputado del PRI, Gerardo Sosa Castelán, ha llegado a hablar en la Cámara de los Diputados de crisis en el sistema bancario.
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