Se acercan las fechas de la Semana Santa y junto con las ganas de tener un corto periodo de descanso, los miembros de la Asamblea del Distrito Federal han hecho una de las suyas (de nuevo). Como todos sabemos (y si no lo sabemos aquí nos enteramos), los miembros del legislativo local además de ejercer sus funciones como diputados locales tienen otras obligaciones que van ligadas a su puesto.
Estas obligaciones tienen que ver con la formación de comisiones, mismas que se constituyen para el mejor y más expedito desempeño de las funciones legislativas, políticas, administrativas, de fiscalización e investigación de la Asamblea ; se constituyen en 35 comisiones. Por su parte, existen los comités, los cuales se encargan de desarrollar tareas administrativas y técnicas que básicamente están constituidos en 8 agrupaciones. Ahora bien, cada uno de estos grupos de legisladores tienen la función de llevar a cabo acciones que apoyen y coadyuven al mejor manejo y desarrollo de las actividades diarias de la Asamblea , favoreciendo el trabajo dentro y fuera de la misma.
Evidentemente, hacer funcionar estas comisiones y comités tiene un costo, que para el erario público representa 75 mil pesos mensuales por cada comisión y cada comité, es decir, se destinan poco más de 38 millones 700 mil pesos al año para poder sufragar estas labores.
Ahora bien, estos organismos internos han cometido una falta terrible. De acuerdo con el Reglamento Interior de la Asamblea , están obligados a reunirse al menos una vez al mes para gestionar las acciones a seguir en torno a las diversas problemáticas para las cuales han sido destinadas. En el último año legislativo únicamente 13 de ellas cumplieron con realizar 12 o más reuniones, sin embargo, la mayoría de estos órganos no se reunieron en la cantidad de veces mínimas solicitadas por el reglamento. Así, 30 de estas agrupaciones no cumplieron más que con una o dos reuniones al año, y sin embargo, el dinero destinado para el cumplimiento de las acciones fue cobrado. A este respecto, algunas comisiones y comités, como el de Límites Territoriales únicamente llevó a cabo la primera (y única) reunión, la cual solamente funcionó como sesión de instalación de la comisión, sin que se volvieran a reunir a lo largo del año. Por su parte, la Comisión de Asuntos Indígenas sesionó únicamente tres veces, así como el Comité de Promoción y Seguimiento de la Cultura de la Legalidad.
Sin embargo, algunas otras comisiones, como la de la Administración Pública Local y la de Presupuesto y Cuenta Pública, reportaron 41 y 31 sesiones respectivamente. Pero no todo es miel sobre hojuelas, ya que la mayoría de las reuniones no duraron más de una hora. En algunos casos, las reuniones despachaban asuntos de alta relevancia e importancia en 20 o 15 minutos (ojalá así fueran de rápidos para otras cosas).
Nuevamente (y por desgracia), a nadie le sorprenderá estas irregularidades, a las cuales seguro nos estamos acostumbrando. El dinero se invierte en las necesidades, pero en las necesidades de unos cuantos, en este caso, en los diputados locales, quienes a pesar de no llevar a cabo las responsabilidades que les corresponden, cobran el billete y se embolsan una muy buena cantidad de dinero que bien podría ser utilizado para verdaderos proyectos de apoyo social y urbano. Y mientras tanto, los diputados ya se preparan para irse de vacaciones.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario