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21 mayo 2007

AEROPUERTOS: TODOS LOS TRÁFICOS


ÍNDICE POLÍTICO, FRANCISCO RODRÍGUEZ

MIENTRAS INGENUA O quizá malévolamente el señor Felipe Calderón asume que está dando la mayor de las luchas contra el narcotráfico, en México creció el otro gran negocio de la delincuencia: el del tráfico ilegal de personas, incluyendo trata de blancas, explotación sexual infantil, explotación laboral, tráfico ilegal de órganos, secuestros, etc.

Las ganancias que el tráfico ilegal de personas arroja son ya similares a las que generan el tráfico y venta de drogas. Ahí el señor Calderón ha soslayado los esfuerzos que se requieren. No sólo porque tras el asesinato de quien fuera coordinador general de Investigaciones del Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia, José Nemesio Lugo Félix, sino porque es de todos sabido que México es punto de origen, zona de tránsito e incluso destino de quienes desarrollan esa otra industria ilegal de la explotación de personas.

Lama la atención que desde 2005, cuando fuera desmantelada una banda de traficantes de personas que operaba en el Aeropuerto de la Ciudad de México, las cifras de personas explotadas sigan creciendo. Tan sólo son 20 mil los niños explotados sexualmente. Para quienes por su voluntad deciden ingresar a esta industria que deja derramas económicas a funcionarios y autoridades llegan a pagar 5 mil dólares en promedio para conectar, vía la ciudad de México, un vuelo con vistas a ingresar a los Estados Unidos.

Por ello su embajador, Antonio Garza y el secretario de Seguridad, Michael Chertoff, saben perfectamente que los aeropuertos de México, Cancún y Tijuana registran una gran movilización clandestina de personas a través de salidas y accesos por obras que siempre están inconclusas; áreas de tránsito extrañamente sin vigilancia; camiones que pueden entrar y salir del área de pistas sin mayor inspección, etc., etc.

Son tantas las autoridades que operan en las terminales aéreas que los directivos prefieren hacer como si no sucediera nada ilegal, ni con el trafico de personas, ni mucho menos con el tráfico de mercancías o de estupefacientes.

La gran batalla, como dice Calderón, no se está dando en el punto de embarque que es el aeropuerto de la ciudad de México. Ahí siguen más preocupados por cubrir eventualmente la cuota de detenciones. Nada más. Dichas detenciones y decomisos son en su gran mayoría de quienes actuaron fuera de la organización establecida. Han sido "puestos" o incluso televisados para eliminarlos de esa gran industria multimillonaria.

El señor Calderón, pretende enfrentar a la delincuencia, pero se le olvidó desmantelar la azotea. Es por la vía aérea que se dan todos los tráficos. Incluso algunos tan rentables como el narco.

Vale preguntar por ello, ¿por qué los administradores de aeropuertos son inamovibles?

Tal vez porque a Calderón no le preocupa qué está pasando en sus aeropuertos o peor aún desconozca el alcance estratégico de dichas terminales.

Ahí permanecen Ernesto Velasco y Héctor Velásquez, entrampados en las obras con que engañaron a Vicente Fox, mientras las evidencias de ese tráfico ilegal se siguen archivando para solaz regocijo de la corrupción que aterrizó en esos aeropuertos, principalmente en el de la Ciudad de México.

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