Resulta difícil ser un “agente de cambio” cuando la gente le teme precisamente a un cambio. Qué complicado es hablar con la verdad, ser honesto, sencillo, humilde, amoroso, cuando la mayoría de las personas solo piensan en alimentar su egoísmo, en tener más para ellos, sin importar que esto signifique despojar a otros de lo poco o de lo mucho que tengan.
Pareciera que vamos en un río que corre tan rápido y que por más que tratamos de nadar en contracorriente nos ahogamos, o simplemente terminamos por dejar que éste nos lleve sin resistir ni un poco. En ocasiones el ánimo por hacer que nuestro país sea un país diferente está muy elevado. Sin embargo, en otras ocasiones el ver una injusticia o vivir una injusticia nos hace creer que nuestro país y nuestra gente jamás cambiaran.
Siempre lo he dicho, la meta que nos hemos fijado de cambiar nuestro país no es fácil, pero, el hecho de que no lo sea, no significa que jamás lo podremos hacer o que esto sea imposible. El cambio que deseamos que se realice en cada individuo, debe ser un cambio primeramente visible en nuestras vidas.
Sería imposible exigir a una persona a que no robe, a que hable correctamente, a que sea diferente cuando yo no lo soy, cuando simplemente yo no hago nada para reflejar que mis actos promueven un cambio.
Así que el hecho de ver que nuestro país está en un mal estado, debe ser una enorme razón para enfrentar los problemas y darles solución, solución que será enriquecida con nuestro ejemplo y no tan solo con una emoción de un cambio.
El deseo de cambiar nuestro país y ayudar a nuestra gente debe de pasar a ser más que un mero sentimiento o emoción. Pues en muchas ocasiones éstas dos desaparecen de la noche a la mañana. Dejando como señal que estuvieron ahí una huella, que con el tiempo se puede borrar y olvidar sin dejar alguna trascendencia.
El deseo de un cambio se debe tornar en acciones. Acciones que beneficien a todos y no solo a unos cuantos. Acciones que llevé acabo por que pensé en las necesidades del que me rodea, del que no tiene, del que necesita y del que aguarda con ansia que le tienda una ayuda, aun cuando éstas consistan en acciones sencillas.
Bien lo ha dicho Sam, ser agente de cambio, cambio que debe de tener un inicio en mi. Y que tendrá como resultado que los que me rodean se vean afectados.
Tenemos una enorme responsabilidad: transformar nuestro país. Y esto solo se llevara acabo cuando yo tome la decisión de cambiar, de transformar lo que yo hago, lo que yo digo, y lo que soy hoy. Solo es cuestión de una decisión y de una acción.
Pareciera que vamos en un río que corre tan rápido y que por más que tratamos de nadar en contracorriente nos ahogamos, o simplemente terminamos por dejar que éste nos lleve sin resistir ni un poco. En ocasiones el ánimo por hacer que nuestro país sea un país diferente está muy elevado. Sin embargo, en otras ocasiones el ver una injusticia o vivir una injusticia nos hace creer que nuestro país y nuestra gente jamás cambiaran.
Siempre lo he dicho, la meta que nos hemos fijado de cambiar nuestro país no es fácil, pero, el hecho de que no lo sea, no significa que jamás lo podremos hacer o que esto sea imposible. El cambio que deseamos que se realice en cada individuo, debe ser un cambio primeramente visible en nuestras vidas.
Sería imposible exigir a una persona a que no robe, a que hable correctamente, a que sea diferente cuando yo no lo soy, cuando simplemente yo no hago nada para reflejar que mis actos promueven un cambio.
Así que el hecho de ver que nuestro país está en un mal estado, debe ser una enorme razón para enfrentar los problemas y darles solución, solución que será enriquecida con nuestro ejemplo y no tan solo con una emoción de un cambio.
El deseo de cambiar nuestro país y ayudar a nuestra gente debe de pasar a ser más que un mero sentimiento o emoción. Pues en muchas ocasiones éstas dos desaparecen de la noche a la mañana. Dejando como señal que estuvieron ahí una huella, que con el tiempo se puede borrar y olvidar sin dejar alguna trascendencia.
El deseo de un cambio se debe tornar en acciones. Acciones que beneficien a todos y no solo a unos cuantos. Acciones que llevé acabo por que pensé en las necesidades del que me rodea, del que no tiene, del que necesita y del que aguarda con ansia que le tienda una ayuda, aun cuando éstas consistan en acciones sencillas.
Bien lo ha dicho Sam, ser agente de cambio, cambio que debe de tener un inicio en mi. Y que tendrá como resultado que los que me rodean se vean afectados.
Tenemos una enorme responsabilidad: transformar nuestro país. Y esto solo se llevara acabo cuando yo tome la decisión de cambiar, de transformar lo que yo hago, lo que yo digo, y lo que soy hoy. Solo es cuestión de una decisión y de una acción.
2 comentarios:
Chale Sam haz tu religion y me cae que superarias a los marranos de hoy, solo por el hecho de decir la verdad. Tan sencillo que es cambiar uno y asi nos ahorramos tantos desmadres, buena informacion, todos los dias que habro este espacio la neta me veo obligado a hacer algo mas que leerlos, gracias me cae.
El cambio empieza en uno mismo. Cómo pretendo que los demás hagan y yo no hago nada? Si realmente queremos que en México se produzca un cambio para bien, primero debemos comenzar individualmente cada uno. Sé que todo cambio produce un cierto miedo o temor, pero debemos atrevernos a pasar a la práctica. Si no, nos vamos a quedar en "las mismas". Una vez que uno mismo se haya atrevido a cambiar, los demás verán nuestro ejemplo reflejado, "sin spots de TV", y pensarán que ese cambio que se produjo en nuestra actitud bien vale la pena.
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