23 de Mayo de 2007
ÍNDICE POLÍTICO
FRANCISCO RODRÍGUEZ
PAREN LOS APLAUSOS. Si se aplica la ley, el triunfo de la señora Ivonne Ortega en la elección del domingo anterior en Yucatán está en duda y es fácilmente impugnable.
La razón es sencilla. Uno de los dos partidos que la postuló al cargo, carece legalmente de registro en esa entidad –y si me apuran, hace buen rato que legalmente lo perdió a nivel nacional por carecer del mínimo de militantes--, de acuerdo a un fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que ordenó a las autoridades electorales yucatecas suspender de inmediato las prerrogativas estatales al Partido Verde Ecologista de México (PVEM) por no haber obtenido ni siquiera el 1.5 por ciento del total de los votos emitidos en los comicios locales de 2004.
Junto con el Verde, fueron "castigados" Convergencia y el del Trabajo, partidos que tampoco acreditaron el mínimo de votos en las elecciones intermedias yucatecas más recientes.
De acuerdo al fallo, estos tres partidos estaban impedidos para participar en las elecciones del domingo anterior. Para confirmarlo basta acudir al Código Electoral del Estado de Yucatán en su Artículo 38, que a la letra señala que "el partido estatal que no obtenga por lo menos el 1.5% de la votación total emitida para la elección de Diputados locales le será cancelado el registro y perderá todos los derechos y prerrogativas que establece este Código".
En base a la ley, entonces, el aplaudido triunfo de Ivonne Ortega candidata de la coalición "Todos Somos Yucatán" entre cuyos partidos está el PVEM puede ser perfectamente impugnado por el Partido Acción Nacional. Sin embargo el abanderado panista Xavier Abreu ya aseguró que no impugnarán resultados.
En Yucatán, pues, huele a acuerdo entre Los Pinos y las varias dirigencias del PRI (Paredes, Beltrones, Gamboa…), en aras de cocinar acuerdos legislativos que saquen adelante las cacareadas "reformas estructurales" que Calderón estaría por enviar a las Cámaras.
Por tal fue que en el primer acto del señor Calderón la mañana del lunes, este instó a no posponer más las reformas. La lectura es simple. Ya entregó Yucatán a los priístas, ahora éstos deben responderle con dedos alzados en las votaciones camarales.
Por eso no impugnarán la elección. Porque hay acuerdos previos, según denunció un joven yucateco ilustre, el conductor de Televisa Carlos Loret de Mola, hace casi dos semanas. "Felipe ya entregó Yucatán", tituló a su artículo publicado en Milenio.
Calderón gana perdiendo. Recupera para los más cercanos de su grupo la península –enclave geopolítico estratégico para todos los comercios con Estados Unidos--, hasta el domingo en poder de Roberto Hernández. Derrumba a Manuel Espino, el espinoso dirigente del PAN. Y con Beatriz Paredes, a la que fortalece, forma una mancuerna para enfrentarse a Beltrones y a Gamboa.
De cualquier forma, Calderón meterá la mano en Yucatán, donde la "triunfadora" Ortega tiene fama de indolente. Le ayudará a formar gabinete. Ya lo veremos.
Ah, por cierto. El voto de los yucatecos valió queso, frente a los acuerdos copulares. También la ley electoral. Como va siendo costumbre, ¿o no?
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