ÍNDICE POLÍTICO, FRANCISCO RODRÍGUEZ
PROACTIVO, INCANSABLE EN cuanto a temas de seguridad pública y de prevención de adicciones entre la niñez y juventud, el jefe de la policía municipal de Maní, Yucatán –una pequeña población localizada 100 kilómetros al sureste de Mérida--, el también ex militar Miguel Melchor Castillo, ha enviado apenas una misiva a mi General Guillermo Galván, secretario de la Defensa, con copias para el señor Felipe Calderón, los gobernadores de las entidades federativas y los presidentes municipales de todo el país, así como a algunos de quienes nos desempeñamos en los medios de comunicación.
Quién sabe si con razón se preguntará usted, ¿qué puede tener de interesante la opinión del encargado de la seguridad pública de un municipio que apenas nos enteramos existe en el mapa?
Mucho, desde mi personal punto de vista. No sólo por la ubicación geopolítica de dicha localidad –en una de las rutas del narco--, también porque las voces de quienes suponemos "no son importantes" dizque porque no actúan en el ámbito federal, son muchas veces más sensatas de quienes se desempeñan en escritorios de lujosas oficinas en el DF.
Esta carta a mi general secretario, considero, es precisamente sensata. Y cae justo en el momento en el cual se discuten las conveniencias y los inconvenientes de "la guerra contra el narcotráfico" en la que se ha embarcado al Ejército Nacional Mexicano. Señala el texto:
"Dirán que el Ejército, actúa de acuerdo a las necesidades de la Nación. Pues según, la mayor urgencia es la de acabar con el narcotráfico y el crimen organizado.
"Anteriormente el Ejército Mexicano era un Ejército entregado al pueblo, al servicio de los mexicanos. Aunque igual, con muchos defectos pero vistos desde otra perspectiva por la sociedad ya que el contacto era de hermandad, de amiguismo. Hombro a hombro en la lucha cuando los peores momentos. No en pocas ocasiones los soldados murieron como verdaderos héroes. Entregando todo para salvar a la sociedad.
"La inconformidad del Ejército siempre ha estado a la orden del día por los raquíticos salarios, los abusos de poder, los meses de encierro en las selvas, las montaña y desiertos. No obstante siempre solícito para apoyar a la sociedad, a su gente.
"Ahora, se analiza una posible modificación a los atrasados códigos de justicia militar para llamarle traidor a aquel que abandone las filas castrenses y entregue sus conocimientos al narcotráfico. ¡Perfecto!
"A pesar de que la mayoría de los que han entregado sus conocimientos se vieron hundidos en la desesperación económica, no justifica el hecho de estén dejando una estela de terror y muerte a su paso. Pero si cabe mencionar lo importante que es analizar en verdad lo que se hace para no cometer el mismo error como cuando la administración del inepto de Fox, que creyendo que cerrándole las puertas a los miles de desertores acabaría con el mal. Sólo logró engrosar las filas del narcotráfico con gente experta en tácticas de combate…" (Continúa)
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