Chocan otra vez Ejército y narco; hay 4 muertos.
Francisco Gómez
El Universal
Martes 08 de mayo de 2007
APATZINGÁN, Mich.- Durante más de dos horas militares y narcotraficantes se enfrentaron a tiros en una céntrica zona de esta ciudad, con un saldo de cuatro delincuentes muertos, tres detenidos y tres soldados heridos.
Durante la refriega el Ejército utilizó granadas, tanquetas y vehículos hummer artillados con armas MK-19 para hacer frente a las granadas y ráfagas de AK-47 de sus oponentes.
El Ejército, apoyado por agentes federales y policías locales, acordonó casi cinco cuadras, sin embargo la ciudad más importante de la llamada región michoacana de Tierra Caliente se paralizó y sus habitantes vivieron momentos de pánico.
(...) De acuerdo con expertos en armamento, la MK-19 puede disparar hasta 350 granadas por minuto y desde una distancia de 2 mil 200 metros. Dos vehículos y una cuatrimoto estallaron al ser alcanzados por los disparos. Las llamas se propagaron hacia la casa. Los soldados subieron a las azoteas de casas contiguas y rodearon el domicilio. Al final, un grupo de tropas de asalto, todos encapuchados, penetró a la vivienda. Después de dos horas de enfrentamiento, los militares comenzaron a catear casas vecinas.
Caricatura sin Monitos
Lo sucedido ayer en Apatzingán, viene a confirmar, que lo legal, no necesariamente es legítimo. En nombre de la ley, en México, se cometen muchas injusticias.
Quiero imaginar las horas de terror que habrán pasado los habitantes de ese lugar, por la batalla, pero también la angustia de saber que lo que seguía: las "investigaciones" al más alto nivel de inteligencia que llevan a cabo las tropas. Se han hecho públicas, las maneras de interrogar para conseguir información y la verdad, se pone la carne de gallina.
La conflagración, ha gustado de nuestro territorio, al grado tal, que ha pedido su naturalización para dejar de ser huésped. Y con la ayuda de la otra calamidad, la televisión, es presentada como deseable. El fin justifica los medios, dirían los "intelectuales" del micrófono (aunque entre las patas de ese fin, vayan muchos inocentes machucados).
Los testimonios gráficos de la víspera, parecieran imágenes publicitarias de la película "El violín", pero no, es parte de la simplificación administrativa. Pasamos de juicios laaargos a juicios orales; y en concordancia con el siglo XXI, tenemos pena de muerte a domicilio.
Porque no me diga usted que deseaban aprehender a los sicarios, utilizando una armamento que lanza 350 granadas por minuto. Lo que querían, era matarlos (ojalá no los hayan confundido con simples ciudadanos, o con otros militares. Pues, con eso que andan en camionetas que no son del ejército y con ropa de civil, ya no se sabe quién es quien).
Combate al narcotráfico que cumple su labor: amedrentar a la población. Mientras los verdaderos capos, llenan los lugares más caros para comer y viajan en primera clase.
Lucha sin cuartel, que continúa la división requerida para mantener el ámbito social disponible a los regateos políticos. Es menester, que de alguna manera el pueblo se "sensibilice" a que existen necesidades y cambios que no pueden esperar. Aquí, juegan un papel importante los medios de comunicación aliados al sistema, manipulando la información convenientemente y señalando pajitas externas en ojos venezolanos o bolivianos. Mientras las gualdras (vigas muy anchas) de Jelipe, ni se notan.
Una pequeña anotación final. ¿Se ha puesto a pensar, que tanta culpa tiene el gobierno federal en el crecimiento desmedido del mercado de la droga? Y no me refiero a los actos sabidos de corrupción. Más bien, a las políticas neoliberales, en las que se explota a más no poder al ser humano. En donde, los únicos que no se aprietan el cinturón, son los que detentan el poder. Porque, suben las tarifas y servicios que ellos proporcionan y no bajan su gasto corriente. De esa forma, sangran cada día más a la sociedad en general. Esta razón, y las políticas absurdas de apertura indiscriminada de las fronteras, aunada con la corrupción existente en las aduanas del país, completan la fórmula para quebrar todos los días varias empresas. Con ello, aumenta el número de despidos; se suman, a los que anteriormente perdieron su trabajo y a los que no han podido ni refugiarse en los puestos callejeros. ¡Hummm!, deben exclamar los barones de la droga, un rico caldo de cultivo. Mucha de esa gente sin quehacer, por la desesperación, pasará a formar parte de la nómina más alta del país: el narcotráfico.
Si ese combate que es más sencillo, no ha podido ganarlo el gobierno federal en años, entonces podremos concluir, que seguirán los muertos todos los días incrementando la estadística. Pero en mayor proporción, crecerá, los que no tengan ocupación. Ahí, hay suficiente para renovar las bajas. No es justificable, pero sí, entendible.
Si realmente quieren acabar con el narco, lo único que se tiene que hacer, es aplicar la ley. Pero no, para darle a los que molestan los planes de corrupción, un escarmiento. Sino, para que la nación vuelva a respirar en paz.
Metan a la cárcel a todos los políticos corruptos, no importa si nos quedamos sin ninguno. Manden a las Islas Marías, a todos los magistrados que se dan bonos millonarios y a los jueces que se venden.
Respeten la constitución y quiten los monopolios. Desaparezcan entidades como la Comisión Nacional de Derechos Humanos, pues, en un país en que la ley es la regidora de la conducta, no tiene por qué existir esa entelequia. Menos, el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública, que sólo sirve para conseguir información intrascendente. Ni el Instituto Federal Electoral que da legalidad a los mapaches. Todos esos miles de millones de pesos que sirven para mantener el nivel de vida de unos cuantos, se pueden aplicar para levantar refinerías, hacer carreteras y construir ferrocarriles que tanta falta nos hacen.
Den facilidades para abrir empresas a los mexicanos y pongan una tasa accesible para el pago de impuestos. Que todos paguemos el 10% de nuestros ingresos, sin deducción alguna. Así, hasta nos volveremos un país ecológico, pues no habrá necesidad de tanto papeleo.
Cuando la gente tenga posibilidades de ganar honestamente un salario que le permita dar una vida digna a su familia, habrá más posibilidad de que le den la espalda a lo que ahora mantiene en mucho a la economía del país: sí, lo mismo que se combate, el narcotráfico.
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