El abuso sexual infantil “no es cometido por psicópatas, ni monstruos, ni bestias, es cometido por hombres con poder sobre sus víctimas. Ellos piensan: ‘esta niña es el objeto de mi poder y mi placer' y actúan sobre su deseo”, esta frase la encontramos en el libro Los demonios del Edén. El poder que protege a la pornografía infantil de la periodista mexicana Lydia Cacho.
Pedofilia, violencia, pornografía, explotación sexual, crimen organizado, cárcel… palabras con un significado fuerte que toca directo a las entrañas si le damos un llegue a Los demonios del Edén.
Pero también encontramos en el contenido del libro, y por tanto en la periodista/autora, la línea ética y la fortaleza de espíritu, así como la convicción de destapar la cloaca del poder putrefacto de la élite económico, financiera, empresarial. Y, lo logra. Uf. Golpe directo: poner en evidencia al poder del gobierno del estado de Puebla… al mentado gober precioso. Y a otros más.
Fue un enfrentamiento de Lydia Cacho con el poder, con argumentos, acumulando pruebas, datos, voces, discursos, grabaciones y valor, kilos de valor de Cacho que, además, realiza una indagación al laberinto del poder gubernamental y económico-empresarial.
Reportaje terrestre hecho con agallas, a pie, periodístico, de campo, quemando suela.
El hecho de la demanda, con juicio a su favor, de Lydia Cacho se celebra porque lo logro después de estar encajuelada, amenazada, sometida por lar redes de organizaciones de poder, pornográfica, mafiosa, pederasta. Fue un ejercicio del poder y de contrapoder.
Cacho era/es al antipoder, antipornografía, antipederastia, antisuciedad sociocultural. Hay que leer el libro. Porque podemos encontrar esa esperanza hecha realidad de que al gran poder se le puede derrumbar con el antipoder, con redes sociales-populares.
Una sociedad “no podría aceptar que se está utilizando la violencia y la agresión para mantener controlada y sometida a la mitad de la población, a las mujeres. La sociedad, con sus normas y valores androcéntrico, responde ocultando su realidad”, dice el criminólogo Miguel Lorente Acosta citado por Lydia Cacho.
· La corrupción e ineficacia de las autoridades son responsables de que miles de víctimas y testigos de delitos graves en este país prefieran guardar silencio, antes de enfrentar a la torpe maquinaria de la policía judicial.
· La industria de la pornografía infantil, directamente relacionada con el abuso sexual, el secuestro y la explotación infantil, genera ganancias multimillonarias.
· La víctima, cuando siente que la autoridad la cuestiona, porque no se le cree de entrada, prefiere desistirse de la denuncia y renuncia a continuar el proceso jurídico (Alicia Leal Puerta, especialista en atención a víctimas de violencia de género).
· En este país tiene más fuerza el dicho del agresor que el de la víctima, especialmente cuando el agresor tiene tanto poder. (Alicia Leal Puerta).
· La esperanza tiene dos hijas: la ira y el valor. La ira para indignarse por la realidad y el valor para enfrentar esa realidad e intentar cambiarla. (Agustín de Hipona).
Del compañero Melchor López Hernández.
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