Buscar este blog

14 mayo 2007

Festival de la Memoria


La semana del 1 al 5 de mayo se llevó a cabo en Tepoztlán, Morelos, el I Festival de la Memoria y muestra de documental latinoamericano. Los organizadores, Alejandra Islas y Alberto Becerril, trabajaron un año entero para realizarlo con dos objetivos:

Por una parte, relanzar el documental como un género que tiene expresiones de alta calidad, que nos sirve de reflejo de lo que somos y cuya visibilidad es muy escasa tanto en la televisión privada como en las salas cinematográficas. Por otra, revivir para el arte audiovisual un teatro que desde hace 10 años no presentaba una obra de este tipo.

En la clausura se anunció que a partir de ahora, cada jueves, habrá función y estreno en Tepoztlán. Los habitantes del poblado tenían que salir para ver cine, hoy tienen una opción muy cerca de su casa.

El festival se compuso de dos secciones. La primera exhibió documentales de América Latina. La segunda se destinó a una competencia de productos nacionales para obtener el premio Emiliano Zapata. Hubo tres galardones, uno para el tema de Identidad y Género, que correspondió a Voces de la Chinantla, con realización y producción de Ana Paula de Teresa Ochoa y Ricardo Pérez Montfort. Memoria y Rebeldía quedó en manos de Gerardo Tort en la dirección, con guión de Marina Stavenhagen por La guerrilla y la esperanza: Lucio Cabañas. Ciencia y Entorno fue para El Jaguar: Señor de las selvas mayas, dirigido por Eduardo Herrera.

El curador de los documentales de América Latina fue el organismo denominado Plano Latino y consistió en la exhibición de 15 obras acerca de la vida en nuestra región. Los temas tocaron el exilio de la izquierda latinoamericana, la guerra civil española, la resistencia ante los nazis en Francia en la rica historia de Apolonio de Carvalho, el registro de la primera película hondureña de ficción, el retrato de un músico ciego y sus vicisitudes, y el de una familia cuyos hijos nacieron en Francia de padres que vivieron experiencias en Cuba, Chile, Ecuador y Nicaragua.

Así mismo, se programó una muestra de documentales de Julio Pliego, quien falleció este 2007. En la entrega de premios se le homenajeó por su trayectoria y se exaltó su memoria. De su trabajo y amistad hablaron Óscar Menéndez y Humberto Flores.

Paralelamente hubo un coloquio y una exposición de carteles. Las ponencias versaron sobre historia del documental, por Irma Pietrasanta y Guadalupe Ochoa; el documental en los sesenta, por Óscar Menéndez; rescate reciente de patrimonio fílmico, por Fernando del Moral; antropología visual, por Bruce Pacho Lane; documental indígena, por Guillermo Monteforte; ética y documental, por Antonio Zirión; documental y televisión en México, por Florence Toussaint; la presentación de Televisión América Latina, por Leobardo Lechuga, y la conferencia internacional, por Guillermo Rossi, quien es presidente de Plano Latino. Habló acerca del financiamiento y las formas en que se distribuye el documental en América Latina.

El artista visual Alejandro Magallanes tuvo a su cargo la imagen del festival, el diseño del logotipo, los pendones, el catálogo, y se exhibió esos días una muestra de sus carteles.

“Un país sin memoria es un país sin futuro”, dice Alberto Becerril. Registrar el acontecer nacional es una tarea a la cual están dedicados los documentalistas. Los dos últimos años han sido clave para “reconocernos y saber quiénes somos y hasta dónde podemos ir”, agrega.

“El documental renace con enorme empuje. Crece y se coloca en un plano ya revalorado con amplia diversidad temática y propuestas estéticas muy llamativas”, afirma Alejandra Islas.

La muestra que se pudo ver durante una semana en Tepoztlán documenta lo antes dicho y refuerza la esperanza de ver cómo se relanza un género que nos contiene y resguarda nuestra memoria. Y como señala Nélida Piñón: “Sin la memoria, no hay noción del tiempo, no hay presente”. Tampoco.

Fuente: Florence Toussaint, Proceso 1593.

No hay comentarios.: