En un acto vergonzoso, el presidente pelele pide a los ciudadanos que se unan al gobierno en la lucha fraticida contra el perro callejero y rabioso. Porque eso es el narcotráfico, un perro lanzado a deambular por las calles; sin cuidado, sin vacunas, sin dueño, que sobrevivió porque no faltó la mano que le arrimara alimento. Hoy que resulta peligroso para la ciudadanía, en vez de transportarlo a un antirrábico, se le lanzan patadas y piedras a las patas, no a la cabeza para aniquilarlo, simplemente para despertar su rabia, con la que muerde al primero que se atraviesa en su camino.
Un presidente que no fue electo por la mayoría del pueblo, que dividió a la sociedad con su campaña de odio y miedo, que despreció a los olvidados, que antepuso intereses privados al interés popular, que burló las instituciones para mantener políticas antisociales, y que se impuso a la fuerza, jamás gozará de credibilidad ni apoyo, menos aún con este tipo de acciones miopes que sólo remueven la herida que le causó a la nación. Cerró los ojos a la inconformidad del fraude, y ahora los abre ante la catástrofe que provocó. Tendrá que pedir ayuda a los que colaboraron con él para acabar con la incipiente democracia, a los que se frotaron las manos frente a las arcas para seguir robando. Finalmente, lo que está sucediendo le da la razón a nuestro Presidente Legítimo, quien vaticinó que no habría un México mejor si no era para todos.
Un presidente que no fue electo por la mayoría del pueblo, que dividió a la sociedad con su campaña de odio y miedo, que despreció a los olvidados, que antepuso intereses privados al interés popular, que burló las instituciones para mantener políticas antisociales, y que se impuso a la fuerza, jamás gozará de credibilidad ni apoyo, menos aún con este tipo de acciones miopes que sólo remueven la herida que le causó a la nación. Cerró los ojos a la inconformidad del fraude, y ahora los abre ante la catástrofe que provocó. Tendrá que pedir ayuda a los que colaboraron con él para acabar con la incipiente democracia, a los que se frotaron las manos frente a las arcas para seguir robando. Finalmente, lo que está sucediendo le da la razón a nuestro Presidente Legítimo, quien vaticinó que no habría un México mejor si no era para todos.
La Romana.