23 de mayo del 2007.
Sam García, REVOLUCIONES.
EL ADQUIRIR CONOCIMIENTO actualmente en mi universidad se vuelve de repente un obligado e inmediato análisis de lo que sucede ahora en México. Sin estar forzosamente revisando a los personajes de hoy, se puede ir conociendo y tejiendo la historia del país, la no “oficial”, pero que tiene todo el sentido y la coherencia suficiente para explicar algunas de las razones de tantas y tantas crisis que vivimos los mexicanos a la fecha y que nunca han encontrado un buen final. Y la verdad es que uno quisiera por momentos descansar del enredo político, social y económico en el que desde siempre (prácticamente) se ha visto sumergida nuestra querida patria, pero no es posible.
Detenerse y mirar hacia el periodo de la independencia y sus consecuencias, que bien sonaría a “todo debió haber salido bien”, realmente no es lo que uno supone, es más bien lo opuesto. Sí, en lo particular nunca le he dado el crédito “acostumbrado” que se le da a la lucha de Independencia de 1810. De otras fechas es parecido pero me ocuparé de ésta en especifico ahora.
Realmente la lucha por la independencia no significó un logró, una conquista por y para el pueblo, se trato más bien de un reacomodo de las clases altas (como de costumbre) y estas que tanto simpatizaban o no con la todavía Corona Española, que ante tantas crisis internas, principalmente por la intervención de Napoleón (Francia) en esos años, no pudo evitar eso sí, que ahora el poder en México se diera de manera independiente a los reyes de España. En este sentido uno podría hacer jubilo y mil monografías alabando aquellos momentos de “independencia”, pero las consecuencias de las guerras, el debilitamiento del aparato de la Colonia, el desde ya endeudamiento con naciones como Inglaterra siempre tuvieron atado o asfixiado al gobierno mexicano, que para variar recién consumada la “independencia” tuvo que soportar la imposición de un sujeto como Agustín de Emperador que por contradictorio que suene, siguió reconociendo a Fernando VII, en ese entonces Rey de España, como la máxima autoridad para los mexicanos... (échele una ojeada al Plan de Iguala de 1821, por si las dudas) ¿después de la Independencia?
Sí, damas y caballeros, después de la lucha de independencia el país se encontraba como al principio, sino es que hasta peor, porque como les decía, las batallas se habían dado, muertes, bajas en la población civil, traiciones y engaños, adivino usted bien: ¡todo por la disputa del poder! ¿se beneficio en algo la clase baja? No. Les recomiendo hay cuando puedan y si les interesa revisar y conocer tantito de la historia de México (no versión SEP, eso si lo garantizo no es lo mismo), vean “México en la Historia” de Efrén Núñez Mata, que para efectos de este sencillo texto que les escribo hago referencia a partir de su capítulo VI “Los primeros años de la vida de México como nación independiente”.
Para Iturbide llegar al poder no solo fue problema el que lo colocaron ahí, en el poder, el Ejército de aquel entonces y sus simpatizantes, sino también no había dinero para sostener un gobierno lo que se dice gobierno y menos interés por parte de la población de creerse esto de conformar una nación. Hay que asumir que en ese entonces no existía un sentido de nación, no se concebía a México como hoy lo concebimos con toda su geografía y división política, la población no se sentía parte de una nación y eso es un punto elemental que hay que ir siguiendo por que se construye dicha identidad nacional con el paso del tiempo, teniendo que pasar numerosas cosas previamente. Sin desviarnos, también se constituyó en ese tiempo un Congreso en el cual coexistían los llamados conservadores (estos aún soñaban con que España nos pudiera re invadir) y los liberales (los que siempre dibujaban el México ideal, por decirlo de cierta forma). Inicialmente fueron 38 hombres los que conformaron ese Congreso, mayoría simpatizantes de Iturbide.
Ya desde ese entonces existió en México un problema sustancial, grave, enorme, complejo, vital y que pocos señalan con objetividad: la representación. La convocatoria para las elecciones del Congreso adoleció de graves defectos, uno de ellos fue que Durango, con una población de 200 mil habitantes, nombró a 12 diputados, y Oaxaca con el triple de población sólo tuvo a 6 diputados. También se recurrió al recurso de nombrar representantes por clases y oficios, pero los intereses en pugna no lograrían una perfecta cohesión.
Realmente sabemos que los que tenían la voz campante y sonante eran el clero, los militares y las minorías rapaces... ¿Les suena parecido todo lo anterior?, ¿no les parece que es a fecha y los mexicanos anhelamos un genuino proceso histórico de liberación de las manos voraces dentro y fuera de nuestro país?
Es muy familiar esta situación, pues vivimos en la partidocracia más cínica y vergonzosa de nuestra historia, en aquellos tiempos pretextos habían quizás miles, como para justificar que la población no logrará realmente tener la representación debida. No tenían medios de comunicación como los de hoy, no había la suficiente educación y estaba todo el peso de la evangelización fresca en la población, con muchos trabajos Hidalgo en su momento logró tomar las riendas del Ejército Insurgente, pero ¿y hoy que?, hoy que presumimos de instituciones, de políticos becados y egresados hasta de escuelas de alto prestigio mundial, hoy que los sueldos de los políticos son exorbitantes, hoy que hablan de sistemas electrónicos inviolables o no fraudulentos como el PREP de Hildebrando, perdón, del IFE. ¿qué no debería existir en cada partido político un humilde obrero, doctor, ama de casa como lideres de proyectos sociales progresistas?, ¿dónde los hay, bajo que colores representan la voz del pueblo?
Ningún partido, el más cercano y eso no como partido sino como político genuino, hasta el más sincero panista lo admitiría, el más cercano a un Proyecto de Nación a sido Andrés Manuel López Obrador y un puñado de hombres honestos que ha su lado sin mancharse de la clase política corrupta actual han pensado y pujan porque de verdad la representación exista. Señores despertemos es la fecha y seguimos anhelando en el fondo una verdadera Revolución, hay que gestarla pero como la maestra de la vida lo enseña, la historia, sin violencia física, más bien con violencia intelectual y espiritual trazando metas claras y poniéndolo todo para conseguir el éxito.
revolucionesmx@gmail.com
Sam García, REVOLUCIONES.
EL ADQUIRIR CONOCIMIENTO actualmente en mi universidad se vuelve de repente un obligado e inmediato análisis de lo que sucede ahora en México. Sin estar forzosamente revisando a los personajes de hoy, se puede ir conociendo y tejiendo la historia del país, la no “oficial”, pero que tiene todo el sentido y la coherencia suficiente para explicar algunas de las razones de tantas y tantas crisis que vivimos los mexicanos a la fecha y que nunca han encontrado un buen final. Y la verdad es que uno quisiera por momentos descansar del enredo político, social y económico en el que desde siempre (prácticamente) se ha visto sumergida nuestra querida patria, pero no es posible.
Detenerse y mirar hacia el periodo de la independencia y sus consecuencias, que bien sonaría a “todo debió haber salido bien”, realmente no es lo que uno supone, es más bien lo opuesto. Sí, en lo particular nunca le he dado el crédito “acostumbrado” que se le da a la lucha de Independencia de 1810. De otras fechas es parecido pero me ocuparé de ésta en especifico ahora.
Realmente la lucha por la independencia no significó un logró, una conquista por y para el pueblo, se trato más bien de un reacomodo de las clases altas (como de costumbre) y estas que tanto simpatizaban o no con la todavía Corona Española, que ante tantas crisis internas, principalmente por la intervención de Napoleón (Francia) en esos años, no pudo evitar eso sí, que ahora el poder en México se diera de manera independiente a los reyes de España. En este sentido uno podría hacer jubilo y mil monografías alabando aquellos momentos de “independencia”, pero las consecuencias de las guerras, el debilitamiento del aparato de la Colonia, el desde ya endeudamiento con naciones como Inglaterra siempre tuvieron atado o asfixiado al gobierno mexicano, que para variar recién consumada la “independencia” tuvo que soportar la imposición de un sujeto como Agustín de Emperador que por contradictorio que suene, siguió reconociendo a Fernando VII, en ese entonces Rey de España, como la máxima autoridad para los mexicanos... (échele una ojeada al Plan de Iguala de 1821, por si las dudas) ¿después de la Independencia?
Sí, damas y caballeros, después de la lucha de independencia el país se encontraba como al principio, sino es que hasta peor, porque como les decía, las batallas se habían dado, muertes, bajas en la población civil, traiciones y engaños, adivino usted bien: ¡todo por la disputa del poder! ¿se beneficio en algo la clase baja? No. Les recomiendo hay cuando puedan y si les interesa revisar y conocer tantito de la historia de México (no versión SEP, eso si lo garantizo no es lo mismo), vean “México en la Historia” de Efrén Núñez Mata, que para efectos de este sencillo texto que les escribo hago referencia a partir de su capítulo VI “Los primeros años de la vida de México como nación independiente”.
Para Iturbide llegar al poder no solo fue problema el que lo colocaron ahí, en el poder, el Ejército de aquel entonces y sus simpatizantes, sino también no había dinero para sostener un gobierno lo que se dice gobierno y menos interés por parte de la población de creerse esto de conformar una nación. Hay que asumir que en ese entonces no existía un sentido de nación, no se concebía a México como hoy lo concebimos con toda su geografía y división política, la población no se sentía parte de una nación y eso es un punto elemental que hay que ir siguiendo por que se construye dicha identidad nacional con el paso del tiempo, teniendo que pasar numerosas cosas previamente. Sin desviarnos, también se constituyó en ese tiempo un Congreso en el cual coexistían los llamados conservadores (estos aún soñaban con que España nos pudiera re invadir) y los liberales (los que siempre dibujaban el México ideal, por decirlo de cierta forma). Inicialmente fueron 38 hombres los que conformaron ese Congreso, mayoría simpatizantes de Iturbide.
Ya desde ese entonces existió en México un problema sustancial, grave, enorme, complejo, vital y que pocos señalan con objetividad: la representación. La convocatoria para las elecciones del Congreso adoleció de graves defectos, uno de ellos fue que Durango, con una población de 200 mil habitantes, nombró a 12 diputados, y Oaxaca con el triple de población sólo tuvo a 6 diputados. También se recurrió al recurso de nombrar representantes por clases y oficios, pero los intereses en pugna no lograrían una perfecta cohesión.
Realmente sabemos que los que tenían la voz campante y sonante eran el clero, los militares y las minorías rapaces... ¿Les suena parecido todo lo anterior?, ¿no les parece que es a fecha y los mexicanos anhelamos un genuino proceso histórico de liberación de las manos voraces dentro y fuera de nuestro país?
Es muy familiar esta situación, pues vivimos en la partidocracia más cínica y vergonzosa de nuestra historia, en aquellos tiempos pretextos habían quizás miles, como para justificar que la población no logrará realmente tener la representación debida. No tenían medios de comunicación como los de hoy, no había la suficiente educación y estaba todo el peso de la evangelización fresca en la población, con muchos trabajos Hidalgo en su momento logró tomar las riendas del Ejército Insurgente, pero ¿y hoy que?, hoy que presumimos de instituciones, de políticos becados y egresados hasta de escuelas de alto prestigio mundial, hoy que los sueldos de los políticos son exorbitantes, hoy que hablan de sistemas electrónicos inviolables o no fraudulentos como el PREP de Hildebrando, perdón, del IFE. ¿qué no debería existir en cada partido político un humilde obrero, doctor, ama de casa como lideres de proyectos sociales progresistas?, ¿dónde los hay, bajo que colores representan la voz del pueblo?
Ningún partido, el más cercano y eso no como partido sino como político genuino, hasta el más sincero panista lo admitiría, el más cercano a un Proyecto de Nación a sido Andrés Manuel López Obrador y un puñado de hombres honestos que ha su lado sin mancharse de la clase política corrupta actual han pensado y pujan porque de verdad la representación exista. Señores despertemos es la fecha y seguimos anhelando en el fondo una verdadera Revolución, hay que gestarla pero como la maestra de la vida lo enseña, la historia, sin violencia física, más bien con violencia intelectual y espiritual trazando metas claras y poniéndolo todo para conseguir el éxito.
revolucionesmx@gmail.com
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