Bush, todo un hombrecito
Si George W. Bush fuera lector voraz –mejor: si fuera lector-, parecería empeñado en imitar la actitud existencial del protagonista de Nada menos que todo un hombre, narración del insigne vasco Miguel de Unamuno. Por testarudo, claro, y no por el atributo contenido en el título. De sobra se sabe de su falta de altura moral para sobrepasar la condición de homúnculo. De hombrecito, apenas.
Y, por favor, abstengámonos de discutir sobre esta última afirmación, pues la práctica se ha encargado de demostrar la verdadera calidad (in)humana del principal inquilino de la Casa Blanca. Vayamos a la noticia.
No en balde la publicidad televisual de un grupo pacifista aseveraba: “Es la voluntad de una nación contra la tozudez de un hombre”. Porque, a pesar de que la vida le está gritando que sus tropas pierden estrepitosamente ante la resistencia iraquí, de que la opinión pública norteamericana clama por el regreso de las legiones, y de la insistencia de los demócratas y de algunos republicanos en ese sentido, el insigne presidente de los Estados Unidos acaba de vetar un proyecto de ley aprobado en ambas cámaras del Congreso que vinculaba el financiamiento de las tropas en la Mesopotamia con el retorno de estas en 2007.
O sea, que nuestro “agonista” –para seguir con Don Miguel- ha rechazado la posibilidad de salvar la honrilla, servida en argentada bandeja, y se ha enfurruñado en que “establecer una fecha para la retirada desmoralizaría al pueblo iraquí, daría ímpetu a los asesinos en todo el Oriente Medio y enviaría la señal de que los Estados Unidos no pueden cumplir con sus promesas”.
Textualmente de un plumazo ha tachado de inconsecuentes proposiciones necesarias, más que racionales o justas, como el comienzo del repliegue el 1 de julio, con el objetivo de completarlo a últimos de diciembre. Incluso, la posibilidad de que, si la Oficina Oval determinara que el gabinete iraquí ha cumplido ciertas metas en el camino hacia la reconciliación nacional, tales como enmiendas constitucionales que fortalezcan el papel de los sunitas, preteridos ahora frente a los mayoritarios chiitas, podría retrasar el comienzo de la retirada para el 1 de octubre y finalizarla el 1 de abril de 2008.
Pero Bush, aunque torpe, no es tonto. Pensará, por ejemplo, que ese tiempo sería demasiado breve para allanar el camino que garantizaría a empresas petroleras cercanas a su familia y al vice Dick Cheney obviar con toda la desvergüenza del mundo una legislación que exudará nacionalismo retórico mientras haya un gabinete anuente, cipayo, en el milenario Bagdad. Tiempo, sí, es lo que precisa el Tío Sam para que una obligada marcha reporte algo a su favor. Si no, ¿para qué rayos invadimos, no?
Ahora, la cosa no tiene visos de parar ahí. Los analistas esperan que prosigan las conversaciones entre el terco y los demócratas. A aquél le vendría requetebién el presupuesto de emergencia estipulado por la vetada ley, 124 mil millones de dólares, de los cuales cien mil millones se designarían a las guerras en Iraq y Afganistán hasta el fin del año fiscal 2007, el 30 de septiembre. Y los rivales quedarían a tono con la opinión pública si, de los 175 mil soldaditos que estarán desplegados en aquellas calcinadas arenas el 1 de julio, solo se dejan algunos, para entrenar y equipar a las fuerzas armadas iraquíes, participar en operaciones antiterroristas específicas contra grupos de Al Qaeda y proteger a funcionarios e instalaciones norteamericanos. Lo que significa proteger los intereses creados con armas más sutiles. Armas demócratas, que no democráticas.
Una voz clama en el… ejército
Diversos observadores pronostican que los “progresistas” de la Cámara de Representantes y del Senado continuarán bregando por un cronograma que ponga fin a la financiación para el año próximo, de manera que si Bush sigue en sus trece, vetando la legislación propuesta, a ojos vista los republicanos estarían votando por la guerra y, por consiguiente, continuarían enajenándose el apoyo popular. Y, entonces, ¿qué de las elecciones? ¿De las benditas elecciones?
Este tira y encoge lesiona sobremanera la imagen de una administración que, como si no le bastara la mala suerte, cosecha descalabros en el frente de combate, a pesar de que los más altos jefes castrenses se empecinan en convencer a los legisladores de que la situación anda de perillas en el país árabe.
Cómo va a andar así, se preguntan estos en voz alta, cuando las bajas mortales norteamericanas pasan con creces de las tres mil 300, y, recientemente, incluso en el sur, donde antaño los chiitas se mantenían algo al margen de la resistencia, con la esperanza de asumir un mayor poder político, cientos de miles de iraquíes exigieron en árabe, en inglés, y puede que hasta en esperanto, la salida de las tropas coligadas. O casi coligadas, porque, además de estadounidenses y británicos, quedarán tres tristes gatos… si acaso, y con perdón de los felinos.
Paciencia, señores, paciencia, están pidiendo al Congreso los gerifaltes del Imperio. Paciencia y tiempo para llevar adelante una estrategia de guerra que incluye hasta un plan “constructivo”, empezado el pasado 10 de abril por paracaidistas gringos que, convertidos como por ensalmo en albañiles, se dieron a la tarea ímproba de levantar un muro de hormigón en torno al barrio de Adamiya, norte de Bagdad, el primero de los diez cercos de sendos distritos de la capital, cuyos vecinos no podrán prescindir de tarjetas de identidad especiales, como ocurrió tras la toma de Faluya en noviembre de 2004. Treinta de los 89 distritos de Bagdad resultarán “gated communities”, si se sigue el nombre acuñado en Vietnam. ¿Guetos, bantustanes, en adecuada traducción?
La escritora iraquí Eman A. Jamas se encarga de una aclaración: “Según las autoridades estadounidenses de la ocupación, el nuevo muro de tres metros y medio de alto y cinco kilómetros de largo (…) es para proteger a los sunitas de los ataques de la milicia chiita. Pero esta mentira no se la traga nadie, incluyendo los soldados estadounidenses destacados ahí, quienes afirman que se está construyendo como parte de las últimas medidas de seguridad, para controlar mejor a la resistencia”.
Algo harto difícil de imaginar para periodistas, observadores, militares y simples pobladores, pues el dichoso parapeto no impediría que misiles y morteros caigan en la zona día por día, como en la actualidad. En realidad, las colas de ciudadanos deseosos de trasponer las pocas entradas previstas expondrían a estos a un mayor peligro de atentados con bomba y de tiros perdidos. También, nos recuerda la fuente, parece extraña la preocupación de proteger precisamente uno de los baluartes más fuertes de la guerrilla.
De manera que la novísima estrategia, secreto a voces, “consiste en dividir a Bagdad en muchas zonas más pequeñas y fácilmente controladas, bajo nombres sectarios de segregación, con el objetivo de eliminar a la resistencia”.
En la práctica, esos grandes bloques que dividen zonas, calles e instalaciones de los alrededores, haciendo casi imposible el transporte, han fracasado ya en Faluya, Ramadi, Mosul, Tallafar, Hadita, Qaim, entre otras muchas zonas. Y, más que proteger a grupos confesionales, tienden a aumentar las diferencias sectarias –antes atenuadas en Iraq- y no logran camuflar la intención contraria: la de que esas pretendidas contradicciones hagan indispensables a los ocupantes como mediadores.
Mediadores que, en su fuero interno, deben de estar conscientes del fracaso del plan de pacificación forzada mediante el aumento temporal de los efectivos, conocido como surge, oleada; plan que no ha conseguido acabar con los ataques de armas pesadas contra la superprotegida Zona Verde, los llevados a cabo por suicidas de Al Qaeda y otros grupos, la larga saga de coches bomba, el llamado del clérigo chiita Muqtada al Sadr a luchar contra los estadounidenses y a que los iraquíes no se maten entre sí, y, en fin, con el goteo imparable de vidas de soldaditos gringos…
Si Bush aspira a ser nada menos que todo un hombre, por tozudo, la realidad es nada menos que realidad, por más tozuda aún.
Petroleras privadas podrían salir de mercado interno venezolano dice Ramírez
Las empresas privadas extranjeras y locales que venden combustibles en Venezuela podrían salir del negocio como parte de las medidas oficiales para incrementar el control del mercado interno, dijo el ministro de Energía, Rafael Ramírez.
"El mercado interno, en lo que tiene que ver con la prestación de servicio público, necesita una regulación más estricta", por lo que "podríamos esperar" la salida de las empresas privadas del sector de distribución y venta de combustibles en el país, dijo Ramírez en entrevista con el diario El Universal de Caracas publicada hoy.
El ministro argumentó que actualmente los responsables privados de la distribución de gas licuado en bombonas "no están cumpliendo", por lo que el Estado "siente que necesita una mayor presencia".
"El cómo lo vamos a resolver (la mayor presencia del Estado en el mercado interno de combustibles) se está discutiendo, pero se va a hacer", agregó Ramírez, según publicó el rotativo caraqueño.
Sobre la reciente nacionalización de campos de la Faja del Orinoco, el ministro reiteró que se trató de una medida soberana en concordancia con la Ley de Hidrocarburos aprobada en noviembre de 2001 por decreto del presidente venezolano, Hugo Chávez.
Ramírez negó que con el proceso de nacionalización el gobierno de Chávez pretenda sacar a las trasnacionales de las operaciones de exploración, extracción y producción petrolera de Venezuela, quinto exportador mundial de crudo.
"Es sano y bueno tener otras prácticas y tecnologías" en las actividades petroleras, pero siempre con respeto a las leyes venezolanas, señaló el ministro.
El pasado 1 de mayo los trabajadores de la estatal Petróleos de Venezuela SA (PDVSA) tomaron simbólicamente cuatro campos petroleros de la Faja operados desde mediados de la década de 1990 por seis trasnacionales de Estados Unidos, Francia, Noruega y Gran Bretaña.
La toma del control de las operaciones de esos campos se hizo después de que cinco de las seis trasnacionales firmaron con PDVSA acuerdos para migrar como socias minoritarias a empresas mixtas, en las que la estatal venezolana contará con mayoría accionarial tal como dicta la Ley de Hidrocarburos.
Las empresas mixtas que operan esos cuatro campos de la Faja, que producían unos 660.000 barriles diarios de crudo, comenzarán actividades el próximo 26 de junio, según el cronograma oficial.
En abril de 2006, casi una veintena de trasnacionales aceptó migrar de los convenios operativos suscritos en la década de 1990 a las empresas mixtas con PDVSA como accionista mayoritaria.
Venezuela desarrolla actualmente un proceso de certificación internacional de su reserva petrolera, calculada en 316.000 millones de barriles, las mayores del mundo.
Unitas: Ecuador presentará nota de protesta a EEUU
QUITO - Las maniobras navales Unitas se realizarán en Estados Unidos, luego de la polémica que generó el cambio de sede a Colombia, informó el domingo la canciller ecuatoriana María Fernanda Espinosa.
"Hemos conocido ya que las maniobras se realizarán en la Florida... e inmediatamente nos hemos puesto a trabajar en una nota de protesta" que será entregada personalmente a John Negroponte, subsecretario de Estado de Estados Unidos, dijo Espinosa en entrevista al canal ocho de televisión. El funcionario llegará al país en las próximas horas al país, confirmó la canciller.
"Ahora sabemos que seguramente por una reacción de Colombia lo van a hacer en Mayport, Estados Unidos", agregó la ministra aunque no dio detalles sobre los términos en que el país del norte realizó la queja.
Espinosa consideró que Ecuador fue tratado como un "país subalterno" por parte del Comando Sur de Estados Unidos, al no ser consultado sobre el cambio de sede de los ejercicios navales a Colombia, por lo que decidió retirarse de dichas maniobras.
Indicó que se aprovechará la presencia de Negroponte en el país para exponer "la posición de dignidad y soberanía de Ecuador" respecto a que se necesita la autorización de un estado ribereño para realizar cualquier tipo de operación en aguas territoriales de un país.
La polémica habría surgido por la negativa de Perú a realizar un reconocimiento protocolario de ingreso a aguas ecuatorianas por una interpretación distinta de la frontera marítima con Ecuador.
La canciller reiteró que Ecuador no tiene diferendos limítrofes con Perú, lo cual se ratifica en los tratados limítrofes de 1952 y 1954, así como en el acuerdo de paz de Brasilia. Este último establece la resolución definitiva de las diferencias fronterizas entre los dos países en general, dijo Espinoza.
Por su parte el comandante general de la Armada de Ecuador, Homero Arellano, dijo que hay una total firmeza en la Armada para el ejercicio soberano en la mar", por lo que era "inadmisible" sobrepasar el procedimiento protocolario tal como lo habría planteado Perú y Estados Unidos.
Durante la entrevista, las autoridades ecuatorianas descartaron la necesidad de una ampliación o aclaración de los tratados limítrofes vigentes entre Ecuador y Perú pues no existen diferendos al respecto.
Las maniobras Unitas, de las cuales Ecuador fue sede por última vez en el 2003, son operaciones militares en el mar que se realizan desde hace décadas bajo la tutela de la Armada de Estados Unidos con la participación de Ecuador, Perú, Chile, Panamá y Colombia, en el marco del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca.
Si George W. Bush fuera lector voraz –mejor: si fuera lector-, parecería empeñado en imitar la actitud existencial del protagonista de Nada menos que todo un hombre, narración del insigne vasco Miguel de Unamuno. Por testarudo, claro, y no por el atributo contenido en el título. De sobra se sabe de su falta de altura moral para sobrepasar la condición de homúnculo. De hombrecito, apenas.
Y, por favor, abstengámonos de discutir sobre esta última afirmación, pues la práctica se ha encargado de demostrar la verdadera calidad (in)humana del principal inquilino de la Casa Blanca. Vayamos a la noticia.
No en balde la publicidad televisual de un grupo pacifista aseveraba: “Es la voluntad de una nación contra la tozudez de un hombre”. Porque, a pesar de que la vida le está gritando que sus tropas pierden estrepitosamente ante la resistencia iraquí, de que la opinión pública norteamericana clama por el regreso de las legiones, y de la insistencia de los demócratas y de algunos republicanos en ese sentido, el insigne presidente de los Estados Unidos acaba de vetar un proyecto de ley aprobado en ambas cámaras del Congreso que vinculaba el financiamiento de las tropas en la Mesopotamia con el retorno de estas en 2007.
O sea, que nuestro “agonista” –para seguir con Don Miguel- ha rechazado la posibilidad de salvar la honrilla, servida en argentada bandeja, y se ha enfurruñado en que “establecer una fecha para la retirada desmoralizaría al pueblo iraquí, daría ímpetu a los asesinos en todo el Oriente Medio y enviaría la señal de que los Estados Unidos no pueden cumplir con sus promesas”.
Textualmente de un plumazo ha tachado de inconsecuentes proposiciones necesarias, más que racionales o justas, como el comienzo del repliegue el 1 de julio, con el objetivo de completarlo a últimos de diciembre. Incluso, la posibilidad de que, si la Oficina Oval determinara que el gabinete iraquí ha cumplido ciertas metas en el camino hacia la reconciliación nacional, tales como enmiendas constitucionales que fortalezcan el papel de los sunitas, preteridos ahora frente a los mayoritarios chiitas, podría retrasar el comienzo de la retirada para el 1 de octubre y finalizarla el 1 de abril de 2008.
Pero Bush, aunque torpe, no es tonto. Pensará, por ejemplo, que ese tiempo sería demasiado breve para allanar el camino que garantizaría a empresas petroleras cercanas a su familia y al vice Dick Cheney obviar con toda la desvergüenza del mundo una legislación que exudará nacionalismo retórico mientras haya un gabinete anuente, cipayo, en el milenario Bagdad. Tiempo, sí, es lo que precisa el Tío Sam para que una obligada marcha reporte algo a su favor. Si no, ¿para qué rayos invadimos, no?
Ahora, la cosa no tiene visos de parar ahí. Los analistas esperan que prosigan las conversaciones entre el terco y los demócratas. A aquél le vendría requetebién el presupuesto de emergencia estipulado por la vetada ley, 124 mil millones de dólares, de los cuales cien mil millones se designarían a las guerras en Iraq y Afganistán hasta el fin del año fiscal 2007, el 30 de septiembre. Y los rivales quedarían a tono con la opinión pública si, de los 175 mil soldaditos que estarán desplegados en aquellas calcinadas arenas el 1 de julio, solo se dejan algunos, para entrenar y equipar a las fuerzas armadas iraquíes, participar en operaciones antiterroristas específicas contra grupos de Al Qaeda y proteger a funcionarios e instalaciones norteamericanos. Lo que significa proteger los intereses creados con armas más sutiles. Armas demócratas, que no democráticas.
Una voz clama en el… ejército
Diversos observadores pronostican que los “progresistas” de la Cámara de Representantes y del Senado continuarán bregando por un cronograma que ponga fin a la financiación para el año próximo, de manera que si Bush sigue en sus trece, vetando la legislación propuesta, a ojos vista los republicanos estarían votando por la guerra y, por consiguiente, continuarían enajenándose el apoyo popular. Y, entonces, ¿qué de las elecciones? ¿De las benditas elecciones?
Este tira y encoge lesiona sobremanera la imagen de una administración que, como si no le bastara la mala suerte, cosecha descalabros en el frente de combate, a pesar de que los más altos jefes castrenses se empecinan en convencer a los legisladores de que la situación anda de perillas en el país árabe.
Cómo va a andar así, se preguntan estos en voz alta, cuando las bajas mortales norteamericanas pasan con creces de las tres mil 300, y, recientemente, incluso en el sur, donde antaño los chiitas se mantenían algo al margen de la resistencia, con la esperanza de asumir un mayor poder político, cientos de miles de iraquíes exigieron en árabe, en inglés, y puede que hasta en esperanto, la salida de las tropas coligadas. O casi coligadas, porque, además de estadounidenses y británicos, quedarán tres tristes gatos… si acaso, y con perdón de los felinos.
Paciencia, señores, paciencia, están pidiendo al Congreso los gerifaltes del Imperio. Paciencia y tiempo para llevar adelante una estrategia de guerra que incluye hasta un plan “constructivo”, empezado el pasado 10 de abril por paracaidistas gringos que, convertidos como por ensalmo en albañiles, se dieron a la tarea ímproba de levantar un muro de hormigón en torno al barrio de Adamiya, norte de Bagdad, el primero de los diez cercos de sendos distritos de la capital, cuyos vecinos no podrán prescindir de tarjetas de identidad especiales, como ocurrió tras la toma de Faluya en noviembre de 2004. Treinta de los 89 distritos de Bagdad resultarán “gated communities”, si se sigue el nombre acuñado en Vietnam. ¿Guetos, bantustanes, en adecuada traducción?
La escritora iraquí Eman A. Jamas se encarga de una aclaración: “Según las autoridades estadounidenses de la ocupación, el nuevo muro de tres metros y medio de alto y cinco kilómetros de largo (…) es para proteger a los sunitas de los ataques de la milicia chiita. Pero esta mentira no se la traga nadie, incluyendo los soldados estadounidenses destacados ahí, quienes afirman que se está construyendo como parte de las últimas medidas de seguridad, para controlar mejor a la resistencia”.
Algo harto difícil de imaginar para periodistas, observadores, militares y simples pobladores, pues el dichoso parapeto no impediría que misiles y morteros caigan en la zona día por día, como en la actualidad. En realidad, las colas de ciudadanos deseosos de trasponer las pocas entradas previstas expondrían a estos a un mayor peligro de atentados con bomba y de tiros perdidos. También, nos recuerda la fuente, parece extraña la preocupación de proteger precisamente uno de los baluartes más fuertes de la guerrilla.
De manera que la novísima estrategia, secreto a voces, “consiste en dividir a Bagdad en muchas zonas más pequeñas y fácilmente controladas, bajo nombres sectarios de segregación, con el objetivo de eliminar a la resistencia”.
En la práctica, esos grandes bloques que dividen zonas, calles e instalaciones de los alrededores, haciendo casi imposible el transporte, han fracasado ya en Faluya, Ramadi, Mosul, Tallafar, Hadita, Qaim, entre otras muchas zonas. Y, más que proteger a grupos confesionales, tienden a aumentar las diferencias sectarias –antes atenuadas en Iraq- y no logran camuflar la intención contraria: la de que esas pretendidas contradicciones hagan indispensables a los ocupantes como mediadores.
Mediadores que, en su fuero interno, deben de estar conscientes del fracaso del plan de pacificación forzada mediante el aumento temporal de los efectivos, conocido como surge, oleada; plan que no ha conseguido acabar con los ataques de armas pesadas contra la superprotegida Zona Verde, los llevados a cabo por suicidas de Al Qaeda y otros grupos, la larga saga de coches bomba, el llamado del clérigo chiita Muqtada al Sadr a luchar contra los estadounidenses y a que los iraquíes no se maten entre sí, y, en fin, con el goteo imparable de vidas de soldaditos gringos…
Si Bush aspira a ser nada menos que todo un hombre, por tozudo, la realidad es nada menos que realidad, por más tozuda aún.
Fuente: Eduardo Montes de Oca, Insurgente
Petroleras privadas podrían salir de mercado interno venezolano dice Ramírez
Las empresas privadas extranjeras y locales que venden combustibles en Venezuela podrían salir del negocio como parte de las medidas oficiales para incrementar el control del mercado interno, dijo el ministro de Energía, Rafael Ramírez.
"El mercado interno, en lo que tiene que ver con la prestación de servicio público, necesita una regulación más estricta", por lo que "podríamos esperar" la salida de las empresas privadas del sector de distribución y venta de combustibles en el país, dijo Ramírez en entrevista con el diario El Universal de Caracas publicada hoy.
El ministro argumentó que actualmente los responsables privados de la distribución de gas licuado en bombonas "no están cumpliendo", por lo que el Estado "siente que necesita una mayor presencia".
"El cómo lo vamos a resolver (la mayor presencia del Estado en el mercado interno de combustibles) se está discutiendo, pero se va a hacer", agregó Ramírez, según publicó el rotativo caraqueño.
Sobre la reciente nacionalización de campos de la Faja del Orinoco, el ministro reiteró que se trató de una medida soberana en concordancia con la Ley de Hidrocarburos aprobada en noviembre de 2001 por decreto del presidente venezolano, Hugo Chávez.
Ramírez negó que con el proceso de nacionalización el gobierno de Chávez pretenda sacar a las trasnacionales de las operaciones de exploración, extracción y producción petrolera de Venezuela, quinto exportador mundial de crudo.
"Es sano y bueno tener otras prácticas y tecnologías" en las actividades petroleras, pero siempre con respeto a las leyes venezolanas, señaló el ministro.
El pasado 1 de mayo los trabajadores de la estatal Petróleos de Venezuela SA (PDVSA) tomaron simbólicamente cuatro campos petroleros de la Faja operados desde mediados de la década de 1990 por seis trasnacionales de Estados Unidos, Francia, Noruega y Gran Bretaña.
La toma del control de las operaciones de esos campos se hizo después de que cinco de las seis trasnacionales firmaron con PDVSA acuerdos para migrar como socias minoritarias a empresas mixtas, en las que la estatal venezolana contará con mayoría accionarial tal como dicta la Ley de Hidrocarburos.
Las empresas mixtas que operan esos cuatro campos de la Faja, que producían unos 660.000 barriles diarios de crudo, comenzarán actividades el próximo 26 de junio, según el cronograma oficial.
En abril de 2006, casi una veintena de trasnacionales aceptó migrar de los convenios operativos suscritos en la década de 1990 a las empresas mixtas con PDVSA como accionista mayoritaria.
Venezuela desarrolla actualmente un proceso de certificación internacional de su reserva petrolera, calculada en 316.000 millones de barriles, las mayores del mundo.
Fuente: EFE.
Unitas: Ecuador presentará nota de protesta a EEUU
QUITO - Las maniobras navales Unitas se realizarán en Estados Unidos, luego de la polémica que generó el cambio de sede a Colombia, informó el domingo la canciller ecuatoriana María Fernanda Espinosa.
"Hemos conocido ya que las maniobras se realizarán en la Florida... e inmediatamente nos hemos puesto a trabajar en una nota de protesta" que será entregada personalmente a John Negroponte, subsecretario de Estado de Estados Unidos, dijo Espinosa en entrevista al canal ocho de televisión. El funcionario llegará al país en las próximas horas al país, confirmó la canciller.
"Ahora sabemos que seguramente por una reacción de Colombia lo van a hacer en Mayport, Estados Unidos", agregó la ministra aunque no dio detalles sobre los términos en que el país del norte realizó la queja.
Espinosa consideró que Ecuador fue tratado como un "país subalterno" por parte del Comando Sur de Estados Unidos, al no ser consultado sobre el cambio de sede de los ejercicios navales a Colombia, por lo que decidió retirarse de dichas maniobras.
Indicó que se aprovechará la presencia de Negroponte en el país para exponer "la posición de dignidad y soberanía de Ecuador" respecto a que se necesita la autorización de un estado ribereño para realizar cualquier tipo de operación en aguas territoriales de un país.
La polémica habría surgido por la negativa de Perú a realizar un reconocimiento protocolario de ingreso a aguas ecuatorianas por una interpretación distinta de la frontera marítima con Ecuador.
La canciller reiteró que Ecuador no tiene diferendos limítrofes con Perú, lo cual se ratifica en los tratados limítrofes de 1952 y 1954, así como en el acuerdo de paz de Brasilia. Este último establece la resolución definitiva de las diferencias fronterizas entre los dos países en general, dijo Espinoza.
Por su parte el comandante general de la Armada de Ecuador, Homero Arellano, dijo que hay una total firmeza en la Armada para el ejercicio soberano en la mar", por lo que era "inadmisible" sobrepasar el procedimiento protocolario tal como lo habría planteado Perú y Estados Unidos.
Durante la entrevista, las autoridades ecuatorianas descartaron la necesidad de una ampliación o aclaración de los tratados limítrofes vigentes entre Ecuador y Perú pues no existen diferendos al respecto.
Las maniobras Unitas, de las cuales Ecuador fue sede por última vez en el 2003, son operaciones militares en el mar que se realizan desde hace décadas bajo la tutela de la Armada de Estados Unidos con la participación de Ecuador, Perú, Chile, Panamá y Colombia, en el marco del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca.
Fuente: La Voz.
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