LAS AVENTURAS DEL
ENMASCARADO EN EXILIO
Cuando entré al Seminario Católico a los dieciséis años, comencé a viajar. Desde entonces, viajar ha sido el motor de mi vida. Tuve la oportunidad de viajar por todo México y parte de Europa así como a unas cuantas ciudades en los Estados-Unidos.
Creo que las experiencias que tuve como misionero Católico han sido los principales cimientos que han desarrollado mi alta espiritualidad y sensibilidad. El devenir entre las comunidades indígenas en lugares descocidos e inimaginables en mi país, durmiendo, caminando y admirando los paisajes urbanos y naturales, así como la experiencia adquirida en las mas acaudaladas y prestigiosas universidades y seminarios eclesiásticos en el Vaticano, Roma y Castengaldolfo en Italia. Habiendo estado en medio de estas dos realidades crudamente contrastantes; esta experiencia me proporcionó amplio conocimiento en todo el significado de la vida y mi misión en mundo.
Cuando decidí retirarme de la vida religiosa, me había quedado muy impresionado con las etnias indígenas de México y regresé a ellas con una perspectiva diferente. Despojado de la actividad misionera, mi regreso a las comunidades indígenas fue sin ostentar ningún cargo o posición de autoridad, era yo un simple mochilero y experimenté ser uno mas de ellos, caminé en pies descalzos y a veces en huaraches, y viví con sus usos y costumbres y no ha habido mejor experiencia que esa en toda mi vida. Su sabiduría, sus almas humildes llenaron muchos vacíos en mi vida y la cambiaron para siempre.
Mientras viajaba, tomaba fotos, dibujada, recolectaba objetos que encontraba a mi paso para completar pequeñas instalaciones o pinturas, que describirían la historia del viaje.
Las comunidades indígenas se encontraban desde entonces envueltas profundamente en movimientos denominados izquierdistas; me interesó mucho conocer de las razones, sus posturas y sus cuerpos de deliberación y decisión. Pero mas allá de ello, esa gente es tan genuina y real que me dejó conmovido por sus colores, texturas, tradiciones y su armonía con la naturaleza, lo que transformó una parte del cambio en mí.
Nueva York es uno de mis destinos y, esta vez con muchas metas por alcanzar, cargado de muchas razones e inspirado en esas comunidades indígenas. Muchos de sus miembros se ven forzados a venir a esta ciudad para ayudar a sus familiares y, la idea es estar cerca de ellos y plasmar su lucha en mi arte. Me motiva a ofrecer algo alternativo.
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