• Avance... hacia atrás
Siempre hay una filosofía, mi estimado, para explicar la cobardía. Felipe Calderón terminó finalmente por mostrar lo que había disimulado por algún tiempo: ese pequeño priista que lleva dentro. Así que el PRI debe estar orgulloso de ocupar, ahora mediante un pequeño y deslavado personaje azul, nuevamente Los Pinos.
Único lugar, my friend, desde donde se negocian las reformas fiscal y electoral, ambas enlazadas en el tianguis político del trueque y de los simpáticos arreglones.
El neopriista de Felipe además se dio el lujo de dar su venia para que la señal del Congreso y de la presidenta de la Mesa Directiva de San Lázaro fuera cortada, faltaba más, de la transmisión en cadena nacional mancillando la autonomía de un poder como el Legislativo.
Y para confirmar que este Gymboree presidencial junto a su jefecito ya perdieron el piso, el domingo en Palacio Nacional el neopriista de Los Pinos inauguró con ese distintivo estilo su propia ceremonia de autoelogio y enaltecimiento de su (diminuta) figura que necesitó de pantallas y de un selecto auditorio para pintar, entre aplausos y vítores, ese México que la gente nice está urgida por apreciar.
Pero como reality bites, sorpresas da la vida y el lunes el tema mediático fue una amplia y diversa crítica contra la censura hacia la diputada Ruth Zavaleta, el severo exhorto del Congreso contra la actitud autoritaria e intransigente del que dice... ser un demócrata, y el caricaturesco teatro montado para que, portando la banda presidencial —utilizada sin medida y con exceso— Felipe sintiera que es jefe del ejecutivo (con minúsculas) totalmente Palacio rodeado de sus pequeños y lambiscones cortesanos.
Vaya gobierno. Vaya manera de concebir una institución como la presidencial, que, denostada en los últimos años y urgida de sobriedad, discreción y seriedad en momentos cruciales de la vida política nacional, demostró el tamaño de sus miedos, rencores e inseguridades, suficientes para enseñar, en dos de los días más importantes, dos garrafales facetas. Dos de los pecados capitales. El de la soberbia y la ira.
Y como no puede faltar el bufón en la corte de Felipe, Francisco Ramírez Acuña, como dice una cosa, dice otra, se hace bolas y demuestra que no está en el ánimo... ni en la foto de las grandes decisiones. Bueno, my friend, ni en las pequeñas. En el autismo total, el titular de Gobernación vive aislado en su mundo alejado de lo que sucede tras las bambalinas de las negociaciones del Congreso, tras las bambalinas de los arreglones de Los Pinos, tras las bambalinas de las decisiones en materia de seguridad nacional y tras las bambalinas de… Bucareli.
Su codicia por el reflector ocasiona esa curiosita incontinencia verbal por aparecer en el debate, erigiendo un debate... cuando no hay debate.
Y mientras tanto la reforma fiscal, tan cacareada y aplaudida en los círculos financieros domésticos e internacionales, quedará reducida a un wishful thinking gracias a las presiones de las cúpulas empresariales quienes, mediante su original cabildeo con el PRI, sometieron a Felipe y Agustín obligando ahora al PAN a presentar, con el total aval priista, un impuesto a la gasolina que, además de dotar de más recursos a las entidades, impactará, irremediablemente, en la seductora cadenita de precios. Falta ver qué postura asumirán los gobiernos de las lacritas amarillas.
Lo que sí es de risa loca, my friend, es creer que el costo político de tan inclemente medida vaya a ser asumido únicamente por los azules.
Así como recordar que tan sólo hace algunos meses, Felipe declaraba su intención de rebasar por la izquierda. En lo económico el aumento al precio de la tortilla, los alarmantes índices de desempleo, el estancamiento de nuestra economía y como colofón el posible aumento al precio del combustible, son referentes de que en Los Pinos hay dislexia.
En lo político avanzan retrocediendo el reloj décadas de autoritarismo que se pensaban superadas. Avanzan con alianzas que nos regresan a las peores épocas del sindicalismo. Avanzan descorriendo una vereda que comenzaba a ser endeble camino, pero camino al fin, a una democracia. Avanzan hacia atrás superando vicios y mañas de ese PRI tan alejado de las masas y tan cerca de la oligarquía.
Por lo pronto ayer, my friend, con la decisión de borrar del mapa, de manera escalonada a los consejeros del ife (con minúsculas) Felipe labra su propio epitafio... desconociendo la dimensión real del monstruo con el que ha pactado. Al tiempo.
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