En cada crisis del PRD, sus detractores externos e internos anuncian con certidumbre regocijante, el “fin del PRD” la “debacle del partido” el “cisma del PRD”. Esta vez también se quedarán esperando.
En septiembre de 2007 se conformó el Movimiento Izquierda Unida, integrado por cinco agrupaciones del partido, para impulsar como candidato a la presidencia del PRD a Alejandro Encinas, ex jefe de gobierno del D.F. Por supuesto Encinas actúa como parte del grupo político de López Obrador, así que se le considera como la carta de AMLO en esta elección interna que se llevará a cabo en marzo 2008.
Ha habido infinidad de elecciones internas de todo tipo en la historia del PRD; ésta de marzo próximo a ojos superficiales podría ser una más, sin embargo no es así. El contexto en el que se desarrolla es determinante. Se da en medio de un proceso de revolución y contrarrevolución en América Latina —Venezuela, Bolivia, Ecuador... — y elementos de revolución en otros países y continentes, baste comentar a Pakistán y la lejana ex Birmania.
El proceso de la lucha de las masas en el frente político en la cadena: Desafuero-Fraude electoral-Convención Nacional Democrática, con AMLO como personalidad central y en el contexto de crisis económica en Estados Unidos con las inminentes consecuencias en México, que ya se están presentando también en la lucha de clases con casos tan trascendentales como la heroica lucha minera y las insurrecciones del pueblo oaxaqueño a través de la APPO.
En resumen, asistimos a un proceso ascendente de la lucha de clases con elementos revolucionarios clarísimos que colocan a las masas —que han actuado conscientemente en el frente político— determinando en gran medida los procesos fundamentales del último periodo: la caída del PRI, Atenco, la lucha del IMSS, han evitado la estocada a PEMEX y CFE, la lucha minera eminentemente política, evitaron en desafuero de AMLO, lucharon fervientemente contra el fraude electoral, asistieron apasionadamente a la conformación de la CND, dan respaldo al llamado Gobierno legítimo, luchan contra la reforma reaccionaria a la Ley del ISSSTE, traen a salto de mata al políticamente decrépito Calderón Hinojosa... Todo esto a pesar de sus direcciones reformistas, burocráticas, conciliadoras con la burguesía. ¿Qué más se les puede pedir a las masas? ¡Absolutamente las masas han puesto todo lo que está en sus manos! Si se impuso el fraude, si Calderón no ha caído, si Ulises Ruíz no ha caído, si la oligarquía amenza con ataques, si no se ha aprovechado este ascenso de la lucha para asestar un golpe decidido a los enemigos de los trabajadores, se debe única y exclusivamente a la política de conciliación de clases de las direcciones del movimiento obrero y del campesinado pobre.
La polarización social es un ingrediente de la ecuación del periodo que atravesamos. Afecta a todos los componentes de la sociedad, se refleja al interior del PRD también. El Movimiento Izquierda Unida se verá obligado a apoyarse más fuertemente en las masas, no sólo a través de discursos, sino con hechos, con acción, o de otra forma, sucumbirá a las maniobras burocráticas de la derecha del PRD, representada en la corriente Nueva Izquierda —comúnmente conocida como “Los Chuchos” en alusión a Jesús Ortega y Jesús Zambrano—. Nueva Izquierda domina gran parte del aparato del PRD, son la derecha del partido enemiga de los trabajadores, son reptantes cuyo único principio se reduce a una palabra: “Puestos”, no importa lo que tengan que hacer para conseguirlos. Era cuestión de tiempo para que se definieran claramente en favor del reconocimiento del gobierno de Calderón y por tanto en contra de lo que representa AMLO, es decir, la aspiración de las masas a transformar su realidad. A esto obedecen los acontecimientos de finales de septiembre en la Asamblea de Representantes del DF, en los que “Los Chuchos” están actuando en contra del gobierno de Marcelo Ebrad y a favor del panismo.
La elección de marzo 2008 será un punto de inflexión en el proceso de polarización del PRD. Es necesario combatir determinantemente a “Los Chuchos”, quitarles democráticamente el control del partido, eso es perfectamente posible, pero no con sus métodos, es decir, con los métodos de cohersión del voto, acarreo, fraude, manipulación del padrón, y un largo etcétera; es imprescindible combatirles usando los métodos de la democracia obrera: concebir al partido como ideas, programa socialista, perspectivas como una guía para la acción, principios y métodos democráticos bajo control de la base; para eso existen algunos elementos muy simples que pueden garantizar —de seguirse cabalmente—, la democratización del PRD y su transformación en un instrumento de lucha por la transformación socialista de la sociedad:
-
Elección de cualquiera de los puestos en asamblea democrática o por voto universal y directo.
-
Revocabilidad de todos los puestos en cualquier momento por la misma asamblea democrática.
-
Salario no mayor al de un trabajador medio calificado para todos los puestos, tanto internos del partido como los de elección popular —diputaciones, senadurías, etcétera—. Los salarios exhuberantes son un mecanismo del estado burgués para propiciar la degeneración de las direcciones.
-
La participación sistemática y regular de los dirigentes, en los comités de base del partido, adicionalmente a la presentación —por escrito— de informes regulares de sus actividades.
Izquierda Unida debe apoyarse decididamente en los trabajadores para combatir y aislar a “Los Chuchos”, debe relizar concentraciones de masas, mítines, marchas, acciones directas, que demuestren el poder de los trabajadores, debe romper decididamente con la política de conciliación con la burguesía.
Izquierda Unida debe situarse con los trabajadores sin condiciones ni recelos, debe abrir un debate democrático sobre ¿Qué tipo de PRD necesitamos los trabajadores?, debe dar un claro posicionamiento el proceso de revolución y contrarrevolución que vive nuestro continente, debe dar una respuesta a las necesidades de los trabajadores y la juventud y establecer claramente un programa de lucha sin medias tintas, es decir, un programa socialista.
En el camino, es necesario que Izquierda Unida haga un llamamiento a las fuerzas del partido que se mantienen expectantes, a formar un Frente Único contra “Los Chuchos”, en especial debe hacer un llamamiento —fraterno y bajo acuerdos de principios y no sobre el simple “toma y daca” de los puestos— a la Red de Izquierda Revolucionaria (Redir) abanderada por el compañero Camilo valenzuela, ya que la Redir no tiene posibilidad alguna de ganar y sí por el contrario, puede restarle votos a Izquierda Unida o que es lo mismo, dárselos a “Los Chuchos”.
En especial, Izquierda Unida debería luchar por una gestión de gobierno de Marcelo Ebrad en la capital del país, que no atente contra los intereses de los trabajadores en general y los intereses de los trabajadores del D.F., en particular, pues está probado que el gobierno Ebrad, —más allá de los aspectos positivos que a ojos de las masas pudieran prevalecer—, mantiene prácticas de ataques a los derechos de los trabajadores.
Izquierda Unida debería luchar decididamente por derribar a Calderón, no apuntar en abstracto las baterìas hacia el 2009 en la renovación de la cámara de diputados como ya lo ha anunciado Alejandro Encinas, sino luchar por organizar desde abajo una huelga general de 24 horas que fácilmente podría convertirse en una huelga general insurreccional que derribaría a la oligarquía y destruiría al estado burgués.
Izquierda Unida debe romper decididamente con la burguesía y dejar atrás definitivamente su programa reformista de “humanización del capitalismo”, lo cual es una utopía absoluta, debe girar hacia el socialismo y luchar por la revolución socialista internacional.
De lograr Izquierda Unida un apoyo de las masas, lo cual es probable, siempre y cuando AMLO se apoye en los trabajadores sin recelos ni desconfianzas, “Los Chuchos” retrocederán al ver en riesgo sus privilegios, e intentarán llegar a acuerdos burocráticos con el resto de las fuerzas del partido; será un error de Izquierda Unida entrar a una negociación de tal naturaleza, porque “Los Chuchos” apuñalarán por la espalda cada vez que lo consideren necesario.
Ahora que asistimos a un proceso de ascenso del movimiento, ahora que AMLO aún goza de la confianza de las masas, es el momento de echar a la derecha del control del aparato del PRD; de otra forma, cualquier tipo de “coexistencia” con “Los Chuchos” conducirá necesariamente a presiones hacia la derechización del partido.
¡Por el rescate del PRD como un instrumento de transformación social!
¡Frente Único contra Nueva Izquierda (“Los Chuchos”)!
¡Por un PRD democrático, combativo y que luche por un programa socialista!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario