Celedonio Junco de la Vega fue el primer editorialista del El Porvenir, de enero de 1919 hasta abril de 1922, fecha en que su hijo mayor, Rodolfo Junco Voigth, a sus 27 años de edad fundó el vespertino El Sol, después de regresar de Estados Unidos y ser impactado por la afición hacia los periódicos que tenía Henry Ford, el fabricante de automóviles, y por percibir junto con su padre, don Celedonio, el olor del papel y la tinta de imprenta. En 1934, al llegar al poder Lázaro Cárdenas, las cosas no le parecieron fáciles a don Rodolfo por los cambios políticos y sociales alentados por el general-presidente y por el fortalecimiento del sector obrero en manos del socialista Vicente Lombardo Toledano. Todo ello lo desaprobaba el dueño del periódico por la amenaza que significaba para la seguridad y la estabilidad de la industria en general.
Algunos testigos de varias reuniones llevadas a cabo entre el todavía joven editor y funcionarios de la Cervecería Cuauhtémoc, aseguran que Rodolfo planteó la posibilidad de auxilio financiero para impulsar aún más El Sol en esa crucial etapa de México. Pero la respuesta que encontró de parte de don Luis G. Sada, entonces, figura señera del Grupo Industrial fue contundente: “No sólo vamos a consolidar El Sol, Rodolfo, sino a fundar otro periódico.”
La idea del nuevo periódico, en la mente de los magnates industriales, era un matutino y lo imaginaban como el foro para la gente del norte, de donde vino cabalmente el nombre, pues deseaban que no sólo El Porvenir —a pesar de ser muy afines también a tal medio— llevara el peso de la información sobre la sociedad de aquellos años.
La efervescencia política del país entre 1934 y 1940 fue el gran catalizador para la formación de grupos y partidos que se oponían a las ideas y acciones de don Lázaro Cárdenas y su proyecto de educación socialista. Por eso el Grupo Cervecería tenía claro contrarrestar los movimientos de la Presidencia de la República con la creación del Centro Patronal de Nuevo León y con la fundación de un nuevo periódico. Según versiones fidedignas logradas en la década de 1960 en el seno de las empresas patrocinadoras de la Sociedad Cuauhtémoc y Famosa:
Había que arremeter contra los planes de acabar con la propiedad privada en el campo y neutralizar la bandera radical que dio algunos la nacionalización de la industria petrolera y la proliferación de empresas estatales, dijo Sergio Valdés Flaquer, abogado de los capitanes de industria regiomontanos. Y El Norte representó una buena opción para apoyarlo en la tarea de inculcar valores y principios contrarios a los oficiales de entonces.
Con el ambiente enrarecido también por la amenaza de la Segunda Guerra Mundial y la precipitada precandidatura de un grupo político a favor del temible Gral. Francisco Múgica para suceder a Lázaro Cárdenas, los empresarios decidieron salir a la palestra con un medio desde Monterrey y después, en 1939, alentar la formación del Partido Acción Nacional (PAN), que decidió unirse a la campaña del Partido Revolucionario de Unificación Nacional (PRUN) a fin de llevar al poder al general Juan Andrew Almazán, líder de los militares anticardenistas, cuando el candidato oficial ya era Manuel Ávila Camacho.
El Norte apareció el 15 de septiembre de 1938, con ocho páginas, a un precio de cinco centavos, y con un tiraje de 15 mil ejemplares. El Norte tardó muchos años en acreditarse. Al morir don Celedonio Junco de la Vega, el 3 de febrero de 1948, a los 84 años de edad, muchos llegaron a creer que su primogénito Rodolfo Junco Voigth se derrumbaría anímicamente y desistiría del empeño de ceder a su hijo, Rodolfo Junco Gómez, el mando de la organización.
Pero no. Ni siquiera lo amedrentó el pleito legal que le dirigió Cervecería Cuauhtémoc a partir del 1965, ni el boicot publicitario de las empresas que simpatizaban con el Grupo Industrial. Don Rodolfo mandó gente a la frontera y trajo anuncios del sur de Texas para sostenerse.
En los años siguientes, El Norte no se vino abajo ni con los pleitos de familia, como cuando los nietos del fundados—Rodolfo Junco de la Vega González junto con su hermano Alejandro—expulsaron de la sociedad al papá, Rodolfo Junco Gómez, quien desde San Antonio, Texas, no ha dejado de defender lo que considera parte de su patrimonio que le fue negado tras la muerte de su esposa Elba González, en un accidente que no ha sido debidamente aclarado.
Sin embargo, la decisión del fundador fue rotunda en 1973: su nieto Alejandro, el segundo de cinco hermanos, se haría cargo del timón y, a sus 23 años de edad, no le quedaba más que resurgir. No cabe duda que fue Alejandro Junco y su empuje lo que logró vigorizar el área comercial, así como la iniciativa de renovar la redacción con jóvenes entusiastas que se enamoraron de las páginas del diario.
© José Luis Esquivel Hernández, “El Norte y la ruta de la prensa regiomontana,” «Fundación Manuel Buendía,» Universidad Autónoma de Nuevo León (2002).
FOTO (arriba) Alejandro Junco de la Vega, propietario del Grupo REFORMA / El NORTE, recibiendo un premio de periodismo de manos de 'Su Majestad" Juan Carlos I de Borbon y Borbon por el reportaje sobre Cavallo-RENAVE.
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