Por El Vulgo Culto
Como era de suponerse y como se había dicho en la asamblea de la Casa de Lago el domingo pasado en el corazón de Chapultepec, ‘el tapado' de Juan Ramón De La Fuente , José Narro Robles fue designado nuevo Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México; no hubo nada novedoso en ello, la sorpresa habría sido que a la ‘honorable' Junta de Gobierno se le hubiera ocurrido la ‘puntada' de designar a algún otro de los candidatos, significaría que no entendieron las reglas del juego de la sucesión presinden... perdón universitaria.
Al estilo del más recalcitrante, corrupto estilo priísta, el Rector saliente jugó durante sus ocho años de mandato al ‘presidentito en su república' ( la UNAM ), imponiendo a sus ‘gobernadorcitos' (directores de escuelas y facultades), que lo apoyaron para nombrar a su ‘congresito' (Consejo Universitario), que a su vez aprobó la designación de sus ‘secretaritos' (Junta de Gobierno), que fueron quienes cerraron el círculo vicioso el día de ayer haciendo como que decidieron –muy concienzudamente- quien será el nuevo Rector de la UNAM.
Durante su gestión como Rector, De La Fuente se condujo como todo un ‘diplomático' priista-perredista-panista: manejó la política universitaria coqueteado con todos, pero casándose con ninguno, aunque eso no impidió que ‘aflojara y apretara su resortito' un rato con cada uno, dependiendo de quien en cada momento fuera el mejor postor; ‘toda una loca', pero calladamente creó las condiciones para que la ultra derecha tomará posesión de la universidad llegado el momento.
Ahora en el jueguito de la sucesión el ‘nóminado' debió ser uno de entre todo el ‘gabinetito' elegido ‘dedocráticamente' ¿por quién?... por ‘el presindentito' De La Fuente obviamente, y fue aquel que mejor se pliega al sistema neoliberal que lo impuso, al cual se debe. En este caso el afortunado ganador y orgulloso ejecutor del continuismo privatizador José Narro, tal y como estaba planeado en la ‘Universidocracia perfecta'.
Solo que todo parece indicar que la tan anhelada transición de terciopelo a la vieja usanza presidencialista, se verá alterada por un pequeño gran inconveniente; la nueva Asamblea Universitaria y Popular que en estas últimas semanas se ha estado formando con la participación de estudiantes, trabajadores y académicos democráticos para contraponerse a todo esta farsa de la suscepción rectal , ¡ups! mejor conocida como sucesión rectoral.
Dos cosas se han logrado hacer más que evidentes en estos días: que la UNAM es la universidad de todos los mexicanos, no solo de los universitarios, y que las formas de designación y nombramiento no solo de Rector, sino de consejeros, directores y juntistas, es arcaica, obsoleta y anacrónica.
Ya el CGH y los jóvenes estudiantes honestos durante el movimiento estudiantil de 1999-2000 defendieron la gratuidad de la educación universitaria y lograron detener la intentona privatizadora del gobierno, hoy el nuevo reto es democratizar la UNAM y abrirla a todo el pueblo trabajador.
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