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06 noviembre 2007

LA ESPERANZA ES VERBO NO SUSTANTIVO

Lectura popular de la Biblia Serie: El Evangelio según Marcos Marcos 6, 45-55

45 Enseguida hizo que sus discípulos subieran a la barca y fueran delante de El al otro lado, a Betsaida, mientras El despedía a la multitud. 46 Y después de despedirse de ellos, se fue al monte a orar. 47 Al anochecer, la barca estaba en medio del mar, y El estaba solo en tierra. 48 Y al verlos remar fatigados, porque el viento les era contrario, como a la cuarta vigilia de la noche, fue* hacia ellos andando sobre el mar, y quería pasarles de largo. 49 Pero cuando ellos le vieron andando sobre el mar, pensaron que era un fantasma y se pusieron a gritar; 50 porque todos le vieron y se turbaron. Pero enseguida El habló con ellos y les dijo*: ¡Tened ánimo; soy yo, no temáis! 51 Y subió con ellos a la barca, y el viento se calmó; y ellos estaban asombrados en gran manera, 52porque no habían entendido lo de los panes, sino que su mente estaba embotada. 53 Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret, y atracaron. 54 Cuando salieron de la barca, enseguida la gente reconoció a Jesús, 55 y recorrieron apresuradamente toda aquella comarca, y comenzaron a traer a los enfermos en sus camillas adonde oían decir que El estaba.

EL PRETEXTO

Las sociedad se mueve a velocidades inimaginables para nosotros hace apenas unas décadas. Los días no alcanzan para lo que debemos hacer y sentimos que el tiempo vuela literalmente. En cuanto a la dinámica sociopolítica pasa igual, y América Latina parece que está preñada de fenómenos, movimientos, acontecimientos, noticias, encuentros, cambios, desafíos y contradicciones que son imposibles seguirle la pista a todos. Pero es precisamente allí, en medio de esa maraña de sucesos marcados por el miedo y la confusión, los nuevos horizontes y las tormentas, donde la presencia del Jesús liberador se encarna y se manifiesta.

EL TEXTO

Los discípulos en el pasaje anterior fueron testigos del milagro de la multiplicación de los panes y los peces, como signo de la nueva sociedad donde la solidaridad y la socialización de recursos potencian la vida de todos y todas. Ahora los encontramos en un nuevo escenario marcado por el incansable accionar de Jesús a quien el pasaje dibuja en constante movimiento y con una misión muy dinámica. Los verbos aplicados a Jesús que el pasaje suministra así lo dejan ver: 1) La partida de los discípulos (V. 45, 46): “Jesús hizo que los discípulos subieran a la barca…” El texto nos da a entender que los discípulos fueron conminados por Jesús a tomar la barca y atravesar sin su compañía al otro lado del lago, mientras él despedía a la gente. Luego se va a la montaña a orar. 2) Los discípulos y la tormenta (V. 47, 48): “Jesús vio que los discípulos hacían grandes esfuerzos…”. En la madrugada los discípulos tuvieron que enfrentar fuertes vientos en contra, lo cual les exigía grandes esfuerzos a la hora de remar para poder avanzar. Jesús no solo los ve sino que “se acercó a ellos caminando sobre el lago…” La imagen nos recuerda la experiencia que los discípulos ya vivieron cuando atravesaron el mar hasta Gadara. 3) Los discípulos y sus miedos (V. 49, 51) “Los discípulos…se pusieron a gritar llenos de miedo…” La presencia de Jesús produce una reacción de pánico en los discípulos, en vez de tranquilidad y la razón es que lo confunden con un fantasma. No lo reconocen, no lo identifican. En consecuencia “Jesús habló con ellos”. Las palabras de Jesús devuelven la calma a los desesperados discípulos y “Jesús…subió a la barca…”. El texto explica la reacción de los discípulos a causa de la no compresión de la multiplicación de los panes y peces. De manera contrastante, al llegar al otro lado “la gente en seguida reconoció a Jesús…”.

EL CONTEXTO

No hay duda que América Latina, en el hoy “kairologico” en el que se mueve, esta siendo empujada por Dios a enrumbarse hacia nuevos horizontes llenos de inesperados pero necesarios desafíos. La acción de Dios en la historia es un hecho, y aún más en la historia de los pueblos de América latina. Su presencia dinámica y oportuna puede ser fácilmente mal interpretada, por quienes creen estar más cerca de él. La presencia liberadora de Dios representa para quienes no disciernen la lógica del Reino de Dios, una presencia perturbadora y terrorífica, que en vez de generar paz y sosiego produce temores y angustia. La paz y la tranquilidad son el resultado de una adecuada exégesis del accionar de Dios en la historia de los pueblos, de la capacidad de “afinar el oído” para escuchar al Jesús liberador hablar en medio de las contradicciones de los fenómenos sociopolíticos: “¡Animo!, soy yo. No teman”. Los pueblos oprimidos son los mejores exegetas de Dios, ya que logran reconocer el accionar de Dios en su historia con una facilidad que asombra e incomoda a los expertos.

Cesar Henríquez Marapacuto Ministro Evangélico

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