Por Ismael Castro
¡Basta ya de ataques a los bolsillos de la clase trabajadora!
A partir de la entrada del gobierno de Calderón, los trabajadores hemos visto por la vía de los hechos cómo nuestras condiciones de vida son cada vez más atacadas, llevándonos a una situación de miseria que se ha vuelto insostenible. Como hemos mencionado en otras publicaciones, la imposición de Felipe Calderón en el gobierno responde a las necesidades de los grandes empresarios, de cara a seguir manteniendo sus grandes privilegios que les da este sistema en podredumbre que es el capitalismo, pero siempre a costa de una mayor explotación de los trabajadores.
Ante esta situación, en septiembre del año pasado los legisladores tanto del PRI como del PAN, aprobaron la reforma fiscal impulsada por el gobierno federal, la cual involucra un aumento escalonado de 5.5 por ciento al precio de la gasolina y el diesel. Este incremento que se aplicará durante año y medio involucra un aumento de 2 centavos más a la gasolina magna, 2.44 centavos más a la gasolina Premium, y 1.66 centavos al diesel de manera mensual.
Cabe destacar que este incremento, que a pesar de que su aprobación fue durante el año pasado y entró en vigor el pasado 5 de enero, es independiente del ajuste que mensualmente se aplica por la inflación, con lo cual lo que en realidad tenemos es un impuesto sobre impuesto. Si a esto le sumamos las claras perspectivas de bajo crecimiento económico, el aumento de los precios en productos básicos desde hace meses dado el enuncio del gasolinazo, el estancamiento en el flujo de las remesas y el inminente periodo de recesión de la economía norteamericana, que ha traído consigo una caída generalizada en los principales mercados bursátiles del mundo, incluyendo la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), tenemos ante nosotros un panorama de mayor desempleo y explotación hacia el conjunto de la clase trabajadora.
Ante esta situación económica, la población se ha visto afectada de manera contundente expresándose cada vez con mayor fuerza a la carestía de la vida a la cual nos enfrentamos. Los efectos de la especulación ya se dejaron sentir desde el año pasado con el alza de productos básicos como el de la tortilla, la leche, el huevo, etc., lo cual golpea de manera contundente los bolsillos de los trabajadores. La entrada en vigor del llamado gasolinazo, traerá como consecuencia incrementos en rubros como el transporte público, lo cual afectará a los sectores más desprotegidos de la población y a la mayoría de los estudiantes hijos de trabajadores que indudablemente necesitan de este medio de transporte. El alza en el transporte también traerá efectos sobre el aumento de los precios en una gran gama de productos.
Otro rubro que indudablemente no tendrá tregua dada el alza de los precios de la gasolina son los alimentos, tan sólo los precios de los principales granos (maíz, trigo, soya, etc.) repuntaron hacia niveles máximos desde diciembre del año pasado, lo cual significa que las presiones en los productos alimenticios serán mayores durante el 2008. Esto parecería ser una contradicción muy absurda dada las capacidades productivas del campo mexicano, fundamentalmente en la siembra del maíz. Sin embargo, bajo la lógica del sistema capitalista que basa la lucha por los mercados en un mayor abaratamiento de los costos de producción sobre la base de la conservación de la propiedad privada y la acumulación de capital en cada vez menos manos, esto es una consecuencia lógica a la que nos orilla este sistema en decadencia.
El pírrico aumento salarial se contradice de manera directa con los índices inflacionarios que crea este tipo de medidas. Sin embargo, este es apenas el inicio de las reformas más fuertes que se avecinan como lo es la reforma energética, lo cual llevará a la esperada privatización de PEMEX por parte de los empresarios tanto nacionales como extranjeros.
Los más recientes resultados operativos dados a conocer por PEMEX indican que de las divisas obtenidas entre enero y noviembre de 2007 por la exportación de petróleo crudo, el 43 por ciento salió nuevamente del país como pago a las importaciones de gasolina, dada la limitada capacidad de las refinerías en México.
Bajo este contexto de ataques al conjunto de la clase trabajadora dentro del marco de todas estas reformas, la carestía de la vida por un lado es cada vez mayor, sin embargo por otro lado, también trae consigo que los trabajadores se estén movilizando y den muestras de la fuerza que pueden llegar a tener si lo hacen de manera organizada. Ante esto, por la defensa de la privatización de los energéticos y para contrarrestar la carestía de la vida se vuelve inminente la necesidad de la unificación del movimiento obrero y llevar a cabo una huelga general que demuestre que sin el permiso de los trabajadores no se prende un foco.
Sin duda alguna bajo el marco del capitalismo el panorama que tenemos ante nuestros ojos es totalmente desalentador, sin embargo no todo está perdido. Los trabajadores tenemos la fuerza para poder contrarrestar esta miseria hacia la cual nos está llevando este sistema caduco. La fuerza de la burguesía está en hacernos creer que nosotros dependemos de ella, pero la realidad es que la situación es totalmente contraria, la burguesía necesita de la clase trabajadora para poder existir. Sin embargo, la única manera en que podemos derrotar a la burguesía es hacerlo de forma organizada y unificada convocando a una huelga general, bajo el programa de escala móvil de precios-salarios y la expropiación de las empresas y puestas a funcionar bajo control obrero, es decir, bajo el programa que nos lleve a la lucha por el socialismo.
¡Por la conformación de comités de lucha contra la carestía en cada fábrica, en cada barrio, en cada escuela!
¡Basta ya de ataques a los bolsillos de la clase trabajadora!
A partir de la entrada del gobierno de Calderón, los trabajadores hemos visto por la vía de los hechos cómo nuestras condiciones de vida son cada vez más atacadas, llevándonos a una situación de miseria que se ha vuelto insostenible. Como hemos mencionado en otras publicaciones, la imposición de Felipe Calderón en el gobierno responde a las necesidades de los grandes empresarios, de cara a seguir manteniendo sus grandes privilegios que les da este sistema en podredumbre que es el capitalismo, pero siempre a costa de una mayor explotación de los trabajadores.
Ante esta situación, en septiembre del año pasado los legisladores tanto del PRI como del PAN, aprobaron la reforma fiscal impulsada por el gobierno federal, la cual involucra un aumento escalonado de 5.5 por ciento al precio de la gasolina y el diesel. Este incremento que se aplicará durante año y medio involucra un aumento de 2 centavos más a la gasolina magna, 2.44 centavos más a la gasolina Premium, y 1.66 centavos al diesel de manera mensual.
Cabe destacar que este incremento, que a pesar de que su aprobación fue durante el año pasado y entró en vigor el pasado 5 de enero, es independiente del ajuste que mensualmente se aplica por la inflación, con lo cual lo que en realidad tenemos es un impuesto sobre impuesto. Si a esto le sumamos las claras perspectivas de bajo crecimiento económico, el aumento de los precios en productos básicos desde hace meses dado el enuncio del gasolinazo, el estancamiento en el flujo de las remesas y el inminente periodo de recesión de la economía norteamericana, que ha traído consigo una caída generalizada en los principales mercados bursátiles del mundo, incluyendo la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), tenemos ante nosotros un panorama de mayor desempleo y explotación hacia el conjunto de la clase trabajadora.
Ante esta situación económica, la población se ha visto afectada de manera contundente expresándose cada vez con mayor fuerza a la carestía de la vida a la cual nos enfrentamos. Los efectos de la especulación ya se dejaron sentir desde el año pasado con el alza de productos básicos como el de la tortilla, la leche, el huevo, etc., lo cual golpea de manera contundente los bolsillos de los trabajadores. La entrada en vigor del llamado gasolinazo, traerá como consecuencia incrementos en rubros como el transporte público, lo cual afectará a los sectores más desprotegidos de la población y a la mayoría de los estudiantes hijos de trabajadores que indudablemente necesitan de este medio de transporte. El alza en el transporte también traerá efectos sobre el aumento de los precios en una gran gama de productos.
Otro rubro que indudablemente no tendrá tregua dada el alza de los precios de la gasolina son los alimentos, tan sólo los precios de los principales granos (maíz, trigo, soya, etc.) repuntaron hacia niveles máximos desde diciembre del año pasado, lo cual significa que las presiones en los productos alimenticios serán mayores durante el 2008. Esto parecería ser una contradicción muy absurda dada las capacidades productivas del campo mexicano, fundamentalmente en la siembra del maíz. Sin embargo, bajo la lógica del sistema capitalista que basa la lucha por los mercados en un mayor abaratamiento de los costos de producción sobre la base de la conservación de la propiedad privada y la acumulación de capital en cada vez menos manos, esto es una consecuencia lógica a la que nos orilla este sistema en decadencia.
El pírrico aumento salarial se contradice de manera directa con los índices inflacionarios que crea este tipo de medidas. Sin embargo, este es apenas el inicio de las reformas más fuertes que se avecinan como lo es la reforma energética, lo cual llevará a la esperada privatización de PEMEX por parte de los empresarios tanto nacionales como extranjeros.
Los más recientes resultados operativos dados a conocer por PEMEX indican que de las divisas obtenidas entre enero y noviembre de 2007 por la exportación de petróleo crudo, el 43 por ciento salió nuevamente del país como pago a las importaciones de gasolina, dada la limitada capacidad de las refinerías en México.
Bajo este contexto de ataques al conjunto de la clase trabajadora dentro del marco de todas estas reformas, la carestía de la vida por un lado es cada vez mayor, sin embargo por otro lado, también trae consigo que los trabajadores se estén movilizando y den muestras de la fuerza que pueden llegar a tener si lo hacen de manera organizada. Ante esto, por la defensa de la privatización de los energéticos y para contrarrestar la carestía de la vida se vuelve inminente la necesidad de la unificación del movimiento obrero y llevar a cabo una huelga general que demuestre que sin el permiso de los trabajadores no se prende un foco.
Sin duda alguna bajo el marco del capitalismo el panorama que tenemos ante nuestros ojos es totalmente desalentador, sin embargo no todo está perdido. Los trabajadores tenemos la fuerza para poder contrarrestar esta miseria hacia la cual nos está llevando este sistema caduco. La fuerza de la burguesía está en hacernos creer que nosotros dependemos de ella, pero la realidad es que la situación es totalmente contraria, la burguesía necesita de la clase trabajadora para poder existir. Sin embargo, la única manera en que podemos derrotar a la burguesía es hacerlo de forma organizada y unificada convocando a una huelga general, bajo el programa de escala móvil de precios-salarios y la expropiación de las empresas y puestas a funcionar bajo control obrero, es decir, bajo el programa que nos lleve a la lucha por el socialismo.
¡Por la conformación de comités de lucha contra la carestía en cada fábrica, en cada barrio, en cada escuela!
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