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23 marzo 2007

Desde las aulas: algunas similitudes de Mesoamerica hasta nuestros días (de favor, no se espante)...

Samuel García, Revoluciones

Desde Mesoamérica hasta el México del siglo XXI ha existido un problema de fondo que deriva en varias vertientes las cuales afectan y condicionan la vida de los pueblos generación tras generación. Sería injusto solo señalar tres rubros o más, en los cuales vemos repetirse la historia una y otra vez en nuestro territorio, sin señalar que, desde un enfoque racional, lo que ha sucedido es que ha existido una ausencia de razón de ser, de que el sujeto se de cuenta de lo que es, me refiero a que olvidamos o no nos concebimos como seres humanos y por lo tanto somos indiferentes a la vida y a su significado real para intentar por medio de sustitutos obtener ese sentido natural que debería regir cada día de nuestra existencia.

Cuando hablamos con orgullo de “La gran Tenochtitlan” también debemos hablar de “gran dominio”, “gran sometimiento” y “grandes abusos” (¿les gusta el concepto “derechos humanos” para complementar esto?), por parte de los que reinaban en aquel tiempo. No podemos asumir que la invasión española fue un absoluto crimen, cuando en realidad solo fue que los protagónicos del crimen cambiaron de nombre, raza, color y de fondo seguía siendo lo mismo. Lo que si no es admisible de los españoles, y de cualquier nación invasora, es la falta de respeto a los pueblos mesoamericanos, a la soberanía de un pueblo; pero paciencia, que no haya alarma, imposiciones y abuso del poder ya se daban desde antes de 1521, año en el que cae esa “Gran Tenochtitlan”.

No responde la invasión española como solución a los abusos de los imperios prehispánicos, no responde la Independencia de México como solución a los excesos en tiempos de la Conquista, ni un periodo histórico responde con éxito al que le antecedió. Cada momento histórico sigue repitiendo vicios y como ya señale, uno de ellos es la concentración de poder en un grupo determinado de sujetos que llegan a oprimir a los pueblos en sus decisiones.

Y un elemento que ha servido como control hacia la población ha sido la religión politeísta o monoteísta, la religión pretende “religar” al hombre con una deidad en concreto para vivir el bienestar espiritual y conseguir “la salvación”. El caso es que en México la religión ha servido para limitar la visión de vida, no puedo afirmar lo mismo sobre Mesoamérica ya que en esta época la religión tuvo un papel distinto al de ser leales a los potentados y en caso de que no fuese así y hubiese tenido sí, un poder de control, lo fue en modo muy distinto al que históricamente se ha dado a raíz de la imposición del cristianismo católico en México. Pero lo que es cierto es que la religión sino se traduce en un progreso espiritual, material, moral, etc no es más que un obstáculo para las sociedades. Siendo más especifico con la institución católica romana y ciertas creencias derivadas de ella no hay base y/o sustento para constituirse incluso como Iglesia Apostólica Católica y Romana -para comenzar y por citar un sencillo ejemplo-, no hay ningún pasaje bíblico que diga “te constituirás en la Iglesia madre y como religión te extenderás por el mundo”. La institución católica se escuda en “la tradición”, “en lo dicho por los grandes lideres”, y yo me pregunto: ¿pesa más la voz de un hombre o de la tradición que la voz de Dios expresada en sus mandamientos bíblicos?

Esta situación se presenta –como lo dije al comienzo- porque el sujeto no se concibe como ser humano sino como un individuo cualquiera, una pieza más de un rompecabezas orquestado por alguien “superior” a él y que por lo tanto está fuera de su control poder hacer algo más que ese “superior”. Hay gente que se conforma con escuchar historias de religiones, ser sumisas ante los tiranos y entrar en el sistema para no enfrentar la realidad y evadir las responsabilidades. Puedo seguir una, dos, cien o mil cuartillas detallando vicios que se repiten, pero todos parten de ese aspecto que es no mirarnos en el espejo existencial para ver que somos, que tenemos y que nos hace falta.

Además de la religión ahí tenemos la manipulación a la hora de enseñar y educar, en Mesoamérica solo unos cuantos tenían privilegio de ser educados (y eso habría que ver si era educación como tal o un mero “relleno educativo”), ¿no es lo mismo a la fecha?, ¿en que condiciones están hoy la mayoría de escuelas del país sin importar el nivel del que podamos hablar?, ¿qué sentido tiene designar como responsable de la educación a personas como Josefina Vázquez Mota o Elba Esther Gordillo si son personas que por ausencia de educación no paran?

Otro eje que se repite es el anteponer los intereses materiales a los espirituales, se ve hasta en las mismas iglesias del corte que quiera, llámense protestantes, católicas, mormonas, etc. no falta el que predique de pobreza pero al salir de dar la predica aborde su BMW o un auto de lujo y se contradiga cínicamente de no poner por obra lo que habla. Si todo en la vida fuera dinero, casas, joyas, vestidos, lujos, terrenos, cuentas bancarias, Dios o la constitución física-biológica del hombre no sería como lo es y en vez de carne seríamos puro metal dorado, o en vez de corrernos sangre en las venas nos correrían monedas o billetes. Y así lo ha habido desde emperadores en Mesoamérica como hasta el México “democrático del 2007”, donde curiosamente “por gracia divina” Carlos Slim es un monumento al materialismo y pobreza extrema en sentido humano -y ejemplos sobran en este país-.

Y si le seguimos buscando (que mejor ya le voy a poner pausa) nos vamos a encontrar con que no somos capaces de convivir con los demás a menos que no sea o de la familia o de mi entero agrado. La rivalidad, envida, discordia y falta de perdón han ido hundiendo a las sociedades en un individualismo bárbaro que facilita el trabajo de los potentados para someter a los pueblos. Luego es más fácil protestar, quejarse, llorar y “mentar madres” ¿pero cuantos son propositivos, críticos pero con rutas trazadas para mejorar las cosas? En Mesoamérica los pueblos rivales se enfrentaban y hasta morir, en otras etapas de México el eliminar al rival ha sido “el camino” y actualmente ¿qué diferencia habría en esto?

Ahora bien para no contradecirme y demostrar que yo si vivo, si soy percibido y por lo tanto existo, no apunto estos males (que creo son más de tres), para desmotivar sino para impulsar un cambio en nuestras presentes y futuras generaciones. Es momento de tomar conciencia de lo que somos e ir a la búsqueda de un equilibrio que nos permita vivir dignamente, no se requiere abundancia material para estar bien, ni ser un completo mendigo para decir que se es humilde, hay que saber conquistar el mundo y no dejar que él nos conquiste a nosotros.


¿Por qué en tiempos prehispánicos el poder se concentraba en unos cuantos, y a la fecha es lo mismo?, si bien muchos estudiosos han abogado “porque los mexicanos conozcamos y retomemos con orgullo nuestras raíces” (que ciertamente pueden haber cosas valiosas de esas épocas para nuestros tiempos), no se traduce en que las generaciones de hoy y del futuro se sacudan de ese vicio con solo saber “que lindo o que no lindo” se dio en el pasado.

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