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16 junio 2007

En Defensa de la Pesca y la Vida

El Cerro de la Águila es una cordillera en Baja California que tiene la forma de una gran ave que parece estarse estrechando las alas en un gesto de protección maternal. Más abajo se ven en el cerro las formas de un hombre y una mujer, los dos acostados de espaldas. La pareja mítica parece dormir con una paz eterna, indiferentes al calor abrasador del sol que se coloca sobre ellos. Más abajo aún, en un valle donde antes corría el Río Colorado, se encuentra la comunidad indígena cucapá “El Mayor”. Aquí abajo, las cosas no están tan tranquilas como allá arriba.

La tierra desértica que rodea a la comunidad cucapá se ve marcada por un sinfín de conchitas blancas, evidencias de un pasado no muy distante cuando aquí también abundaban las curvinas, de las cuales han sobrevivido los cucapá desde hace nueve milenios. De esta parte del río queda ya apenas un arroyo, gracias a las empresas agrícolas en el lado gabacho de la frontera espuria que han desviado la mayor parte de su agua.

En un mundo neoliberal los pueblos indígenas estorban. En un mundo donde las corporaciones y la ganancia son omnipotentes no caben las culturas que le den prioridad a las necesidades humanas. Es por eso que la mecánica del mundo neoliberal pretende despojar a estos seres humanos de su mentalidad “anticuada” y luego incorporarlos en la economía descontrolada.

En el caso de los cucapá donde el sistema económico está acabando con el río y con su sobrevivencia, como en todos los casos parecidos, la derecha política de ambos lados de la frontera presenta a esta “modernización” como la cura de los males que ésta misma les ocasione a los pueblos indígenas. El escritor Luis Pazos recetó lo mismo a los pueblos de Chiapas poco después de haber comenzado la rebelión allá, escribiendo en su libro: “una de las formas de romper el círculo de la miseria es a través de inversiones a las que no les interese el consumo local, pero sí la mano de obra relativamente barata.” Me imagino que diría lo mismo a los cucapá: “el capitalismo consumista acabó con el río donde Vds. solían pescar. ¿Cuál es la respuesta? Pues búsquense un trabajo en una maquiladora para producir productos baratos para el capitalismo consumista...” Es curioso este concepto del progreso; es como romperle el fémur a uno y luego recetarle como remedio la amputación del miembro.

Pero los cucapá no se dejaron incorporar a este módulo económico, decidiendo seguir su estilo de vida tradicional. Siguieron pescando, enfocando sus actividades de los últimos años en el Mar de Cortés. Otro ataque vino en el 1993 cuando el gobierno del Presidente Salinas de Gortari decretó que la zona de pesca sería una reserva ecológica. Dicho pretexto por deshacerse del pueblo indígena y abrir la zona a la inversión, además de ir en contra del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (que prohíbe tal declaración sin el consenso del pueblo indígena de la región), se expone como espuria e hipócrita por el hecho de que varias cooperativas (no indígenas) de pesca han seguido realizando sus actividades en la misma zona hasta la fecha.

Mientras que en Sudamérica se pretende construir un “socialismo del siglo 21” , aquí en el norte se pretende realizar la conquista “al estilo del siglo 21” ...superando las tácticas brutales de la espada, esta conquista ya sofisticada se realiza por decretos legales y demandas penales en contra del pueblo indígena cucapá. Los mismos cucapá, mientras, no han podido utilizar la ley en su beneficio. “Hemos intentado todo por las vías legales,” dijo la tesorera de la sociedad cooperativa Hilda Hurtado, “pero al gobierno al parecer no le gustan las cosas legales.”

Enfrentando la posible aniquilación, los cucapá optaron por la supervivencia. Decidieron contactar a los compañeros de la Otra Campaña y solicitar su apoyo en una acción para defender su derecho a la pesca, a la vida y a la dignidad.

Desde febrero comenzaron a llegar docenas de simpatizantes y adherentes a la Otra de todas partes de México, América Latina y Europa para participar en un campamento que se instaló en el territorio cucapá. Llegaron a participar en la pesca y a aprender de su lucha. “El consumismo está acabando con el mismo planeta,” dijo Brenda Carrillo, miembro de la juventud comunista de México. “Los pueblos indígenas son los que nos van a enseñar la alternativa a la autodestrucción.”

En lo que me relató esto me quedé viendo el Cerro de la Águila, marcado por un cielo azul y puro. Al parecer, ya iba extendiendo sus alas para levantarse. Al parecer, esta gran águila mexicana ya se esta despertando, ya se está levantando.

Fuente: Juan David Herrera Adánez, Machete Arte.

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