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16 agosto 2007

Más de seiscientos judíos franceses emigraron a Israel, a pesar de todo


El pueblo Judío regresando a Israel, todo se va cumpliendo conforme a la palabra profetizada por Dios a través de sus siervos para los últimos días, el escenario esta ya listo para que inicie la semana 70 para la nación de Israel. Iglesia de Cristo prepárate, porque dentro de poco JESÚS mismo tocara la trompeta para reunirnos con EL en las nubes, ¡Gloria Dios, si ven Señor Jesús! Sofonías 3:20, Ezequiel 20:34 y Jeremías 31:8

Un político, un militar o un líder sindical pueden llenar una plaza con gente traída en ómnibus desde distintos lugares. Pero ninguno de los tres podría lograr convencer a seiscientas cincuenta personas, más de doscientos núcleos familiares de clase media en un país occidental, de abandonar todo e irse a vivir a un país en guerra. Esto ocurrió con los seiscientos cincuenta inmigrantes que llegaron de Francia al aeropuerto Ben Gurión, en medio de una lluvia de esos misiles que cobran día a día su precio mortal.

Los inmigrantes arribaron en dos aviones, uno de Marsella con ciento veinte personas, y otro, desde París, con otros quinientos treinta pasajeros. Hubo una decisión de las autoridades de concentrar el arribo de los inmigrantes franceses en un solo día, e invitaron a todos los medios de comunicación nacionales e internacionales para cubrir la noticia. La situación fue aprovechada por el Gobierno israelí, lo que pudo verse en las palabras de aliento del mismo jefe de Gobierno Ehud Olmert, quien, entre reuniones con Condoleezza Rice y decisiones acerca de ampliación de los bombardeos al Líbano, llegó al aeropuerto para saludar a los nuevos inmigrantes y ofrecer un discurso para alzar la moral.

Pero las especulaciones políticas no opacan el hecho de que seiscientos cincuenta judíos de la clase media francesa decidieran dejar todo atrás, para instalarse en Israel, conociendo la peligrosa situación que el país de sus ancestros atraviesa en estos momentos, tanto en el plano militar como económico social. “Vine a Israel por mis cuatro hijos, porque no quiero que crezcan en un país como Francia, donde florece el antisemitismo, y en donde cada vez nos miran de una manera más extraña”, dijo la señora Luzán, muy crítica con Jacques Chirac, el presidente francés, como si fuera una razón más para emigrar del país de la torre Eiffel.

Julian Dahan, un músico de pelo enrulado y largo, de veintinueve años, no pone el acento en el antisemitismo, sino en la violencia en las calles. A una periodista que le pregunta al respecto, Julian le dice: “Si vivieras en Marsella, después de las diez de la noche, no podrías salir de tu casa sin que te pase algo. La violencia es tan desenfrenada que lo que ustedes llaman guerra, a mí no me hace nada”.

Julian está convencido de que todo va a funcionar como es debido, que se reunirá finalmente con sus padres, que viven desde hace dos años como jubilados en la ciudad costera de Ashkelon al alcance de los Qassam palestinos lanzados desde Gaza, que conseguirá trabajo, pareja y familia. “Va a ir bien”, dice con una frase hecha en hebreo, destinada a tranquilizar y vaticinar a la vez.

Kewin y Raúl llegaron a Israel desde Tolouse por amor al país, pero no menos por amor al hijo que ya vive en Israel y trabaja en Informática, la nuera que trabaja en el movimiento pacifista Paz Ahora y los nietos que ya tienen, a pesar de sus cuarenta y ocho años. Hay quienes dicen que el antisemitismo no les permite a los judíos vivir en Francia. Ellos sostienen que no es así: “Se puede vivir en Francia y vivir bien. Pero nosotros elegimos unirnos a nuestros hijos que ya viven acá. Espero que Raúl consiga algún empleo en Israel”, dice Kiwa.

Para el embajador Avi Pazner, Presidente del Keren Hayesod, organismo dedicado a cultivar las relaciones entre Israel y las comunidades judías del mundo, la actual situación no debe impedir la llegada de judíos de todo el mundo a Israel.

“El Pueblo Judío es un pueblo fuerte, que quiere vivir en paz. Gracias a la inmigración, cada año somos más y hoy estamos contentos de que llegue este contingente. Vivirán aquí como judíos libres en su patria”.

Zeev Boim, el ministro de Inmigración israelí, también estuvo durante la celebración de la llegada de los franceses y habló con Clarín de la responsabilidad que implica recibir nuevos inmigrantes en una Israel en plena guerra. “No es nuestra responsabilidad, sino nuestra obligación -explicó- continuar con nuestra rutina hasta donde podamos, a pesar de todos nuestros enemigos”.

El Premier Olmert llegó al lugar y el acto dio comienzo con palabras del Rabino Principal de Israel, que mezcló culto y política al bendecir la guerra en términos religiosos.

“Nuestra arma secreta, mucho más fuerte que los misiles que nos arrojan en estos días, es el Pueblo Judío”, dijo Olmert antes de que finalizara la parte formal del evento. Luego llegó la frase clave de su discurso: “No hay lugar mejor, más cálido y más seguro para los judíos, que la tierra de Israel”. A la salida del aeropuerto, una vez dentro del auto, era imposible olvidar la frase de Olmert, que retumbaba una y otra vez. “No hay lugar más seguro para los judíos que Israel”.

Fuente: Clarín / Shlomo Slutzky

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