Si Andrés Manuel López Obrador es presidente legítimo, la Constitución le impide reelegirse.
Por lo tanto está descartado como candidato en el 2012. Sin ocultar un placer perverso, le hice esa observación en la entrevista radiofónica que el lunes pasado rompió lo que el mismo AMLO llama el cerco informativo.
Recordé el enigma jurídico que Jorge Luis Borges propone en La historia de Babilonia: “Un esclavo robó un billete carmesí, que en el sorteo lo hizo acreedor a que le quemaran la lengua. El código fijaba esa misma pena para el que robaba un billete. Algunos babilonios argumentaban que merecía el hierro candente, en su calidad de ladrón; otros, magnánimos, que el verdugo debía aplicárselo porque así lo había determinado el azar...”.
En nuestra entrevista el caso del genial Borges se resolvió con suavidad tropical:
—¿Va a ser usted nuevamente candidato a la Presidencia de México?
—Yo ya soy presidente legítimo de México y estoy trabajando en esa encomienda. Estoy haciendo dos cosas: defendiendo al pueblo y defendiendo al patrimonio nacional y al mismo tiempo trabajando en la organización para transformar la vida pública de México. Estoy visitando todo el país, llevo recorridos cerca de mil 200 municipios, estamos organizando bien. Lo del 2012, lo que tendrá que llegar, pues eso no es ahora lo fundamental, ahora lo fundamental es primero que no se empobrezca más al pueblo, que no se entreguen los bienes nacionales y que nos preparemos. Nos robaron la Presidencia de la República porque es una mafia que no quiere ningún cambio, quiere tener oprimido al pueblo y sintió que éramos un peligro, un riesgo para sus intereses. Pero también nos robaron la Presidencia porque nos falta organización, no se puede enfrentar a una mafia que detente el poder si el pueblo no está organizado; entonces ahora me estoy dedicando a eso, a organizar pacientemente a la gente y hemos tenido muy buena respuesta, estoy contento, estoy satisfecho, nos ha ido bien, hay millones de mexicanos conscientes y decididos a luchar por una transformación, entonces estoy bien y de buenas.
—Deduzco que usted, señor López Obrador, no será candidato a la Presidencia de México otra vez, porque si es usted presidente legítimo equivaldría a tratar de violar la Constitución que impide la reelección.
—Eso habría que verlo en su momento, ahí los juristas lo tendrían que resolver, no vamos a sacar adelante al pueblo si no hay una transformación de la vida pública de México y eso es mucho más importante que cualquier cargo, aunque se trate del cargo de Presidente de la República.”
El señor López Obrador deja en mano de los juristas, que al hacer la ley hacen la trampa, entender el enigma y resolver el problema que a los legos nos parece mucho más sencillo que el de Borges. Debo decir que excepto lo transcrito, la entrevista fue un monólogo de casi 40 minutos dedicados a explicar por qué Pemex no debe privatizarse. A partir de ese día la polémica se centró en si existe o no el plan de privatizar. Voceros del PRI, del PAN y de la iniciativa privada dijeron que no lo hay.
Al día siguiente habló a mi programa el señor Mario di Constanzo, secretario de Hacienda del gobierno legítimo de AMLO, y dijo: “Acabo de escuchar señalamientos de Manlio Fabio Beltrones y el diputado Madero en el sentido de que no hay nada de reformas a la Constitución en el asunto de la reforma energética, que al parecer estamos especulando y estamos casi lucrando políticamente con esta situación, y les diría y le comento que no, que no es así, que nosotros tenemos información muy fidedigna y tan sólo le podría citar uno de tantos documentos, uno en particular es una presentación que se le hace a la nueva administración de Pemex, con motivo del cambio de administración llamado, Pemex, situación actual y perspectivas. En este escrito se hace un amplio diagnóstico de Petróleos Mexicanos. Hablan de la estrategia, claramente ellos hablan de reformar los artículos 27 y 28 de la Constitución, así como la ley reglamentaria del artículo 27 para promover la apertura del transporte, almacenamiento y distribución de petróleo, petrolíferos y petroquímicos básicos. También se habla de crear una autoridad reguladora para que ejerza los derechos sobre hidrocarburos; esto implica también reformar el 27 constitucional y que esta comisión pueda otorgar asignaciones, permisos y concesiones hasta para la perforación y extracción de pozos. Contamos con esos documentos. También le puedo decir que esto lo conoce Manlio Fabio, lo conocen el diputado Madero en el PAN; Labastida del PRI, y Graco Ramírez del PRD. Y no dudaría que ya haya llegado a las manos de Cuauhtémoc Cárdenas. Es decir, que sí se tiene evidencia de la propuesta de reforma energética que presentará Calderón. Sí contiene reformas al artículo 27 constitucional y al 28, estamos hablando con documentos y únicamente le acabo de hacer referencia a uno de tantos que tenemos en nuestro poder”.
La declaración del señor Di Constanzo debe ser avalada con la publicación inmediata de esos testimonios que probarían la ignorancia o faltas a la verdad de quienes alegan que AMLO trata de adelantar vísperas y asustar con el petate del muerto. Vendrían a demostrar que existe una especie de “compló”, diría el clásico, para llevarse el gato al agua y el petróleo a los negocios particulares sin pagar el costo político. Por el contrario, si el señor Di Constanzo se abstiene, la ausencia de los documentos restará fuerza y credibilidad a los alegatos de AMLO.
Esto sería lamentable, no sólo por el problema del petróleo en que se juega en gran parte el futuro de México, sino por la necesidad que tenemos de una oposición política fuerte, estemos o no de acuerdo con lo que postula, indispensable cuando todos los partidos, los medios masivos, el poder económico y la presión internacional influyen más que nunca sobre quienes deben defender los intereses de los mexicanos.
¿No será ya un poco tarde?
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