Como seres humanos tenemos la necesidad de comunicarnos con otros. Dar a conocer lo que sentimos, pensamos, creemos pareciera ser una acción fácil, sin embargo no es así. Comunicarnos de una forma oral o escrita está llena de un complejidad que por la cotidianidad con que lo hacemos ya no es perceptible.
No se puede escribir de la misma forma en la que se habla y por lo tanto no se puede hablar como se escribe. A lo que me refiero es que el código oral y el escrito, presentan en dado caso diferencias a nivel contextual y textual. Las diferencias contextuales evocan a las características que tienen que ver con la situación en que se produce la comunicación. Mientras que las textuales hacen referencia a aquellas que tienen que ver con los recursos lingüísticos o gramaticales.
En el siguiente apartado enumeraré las características del código oral y del código escrito, basándome en el texto de Susana Luque y Santiago Alcoba.
A simple vista pareciera que hablar y escribir es muy fácil, pero cuando analizamos realmente estas formas de comunicación nos podemos percatar que no es nada sencillo. Escribir y hablar son actividades que realizamos en todo momento y que con el transcurso del tiempo solo se ha demostrado que ambas cosas son igual de importantes.
El aprender a hablar de una forma correcta y escribir de una forma adecuada debería ser un reto que podamos asumir todos. Quizá la única forma de aprender esto es aplicando lo que dijo Raimundo Sánchez: se aprende a hablar, oyendo a los que hablan bien, y se llega a saber escribir, escribiendo y leyendo lo que escriben los que lo hacen bien.
No se puede escribir de la misma forma en la que se habla y por lo tanto no se puede hablar como se escribe. A lo que me refiero es que el código oral y el escrito, presentan en dado caso diferencias a nivel contextual y textual. Las diferencias contextuales evocan a las características que tienen que ver con la situación en que se produce la comunicación. Mientras que las textuales hacen referencia a aquellas que tienen que ver con los recursos lingüísticos o gramaticales.
En el siguiente apartado enumeraré las características del código oral y del código escrito, basándome en el texto de Susana Luque y Santiago Alcoba.
Código oral
Diferencias contextuales
* Se produce mediante sonidos y se percibe por el oído
* Es transitoria y pierde su virtualidad comunicativa una vez que se ha producido
* Puede sufrir alteraciones en su transmisión
* Utilización de los rasgos prosódicos: entonación, acentos y pausas
* Utilización de los rasgos paralingüísticos: cualidades de la voz, el ritmo o el tono
* Utilización de los rasgos extralingüísticos:
Cinésicos: gestos
Proxémicos: la postura, la distancia, etc.
Diferencias textuales
* Comunicación inmediata y sin planificación del discurso
* Repetición de estructuras y por un léxico de uso más general
Código escrito
Diferencias contextuales
* Se produce mediante imágenes, letras y se percibe por la vista
* Es permanente y duradera
* Funciona como testigo social de los hechos que recoge y les da fiabilidad
* Utilización de los signos de puntuación y de otros recursos tipográficos como: el tipo de letra, espacios en blanco, títulos de epígrafes. Permitiendo todos la distribución y organización de la información
Diferencias textuales
* Se puede escribir y volver a leer las veces que se requiera para corregir
* El lector puede consultar el texto hasta que sea entendido
A simple vista pareciera que hablar y escribir es muy fácil, pero cuando analizamos realmente estas formas de comunicación nos podemos percatar que no es nada sencillo. Escribir y hablar son actividades que realizamos en todo momento y que con el transcurso del tiempo solo se ha demostrado que ambas cosas son igual de importantes.
El aprender a hablar de una forma correcta y escribir de una forma adecuada debería ser un reto que podamos asumir todos. Quizá la única forma de aprender esto es aplicando lo que dijo Raimundo Sánchez: se aprende a hablar, oyendo a los que hablan bien, y se llega a saber escribir, escribiendo y leyendo lo que escriben los que lo hacen bien.
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