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08 abril 2007

>> en pocas palabras << Loxicha no se Olvida

CINCUENTA POLICÍAS UNIFORMADOS BLOQUEAN ACCESO AL ZÓCALO A OCHO HOMBRES, SIETE MUJERES Y DOS NIÑOS

LA REACCIÓN DEL GOBIERNO A UNA PEQUEÑA MANIFESTACIÓN EXIGIENDO LA LIBERACIÓN DE PRISIONEROS ARRESTADOS EN 1996, REVELA LA PREOCUPACIÓN QUE RUIZ TIENE DE LA APPO

Por Nancy Davies | Commentary from Oaxaca | April 7, 2007 | www.narconews.com

Viernes Santo, 6 Abril 2007: “La APPO realmente tiene atemorizado al Gobernador,” comentó un hombre al lado mío mientras observábamos la escaramuza entre un grupo pequeño de indígenas Loxicha que desplegaba una pancarta exigiendo la liberación de los prisioneros de San Agustín Loxicha.

Durante los arrestos y la Lucha de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), los prisioneros de Loxicha han desaparecido de la vista pública, su causa eclipsada por la nueva represión, arrestos y desapariciones. Sin embargo, los asesinatos en la región Loxicha en las montañas del sur de la ciudad capital no paran, de acuerdo con el vice-presidente de la Organización de Pueblos Indígenas Zapotecas (OPIZ), Juan Sosa Maldonado.

La OPIZ se ha afiliado con la APPO, que ha recogido su causa. Sosa nos comenta que desde el 2003 se han realizado veinticinco “ejecuciones ilegales” en contra de los organizadores en las comunidades Loxicha.

El Viernes Santo a plena luz de medio-día en el Zócalo, rodeado de curiosos, Sosa y cerca de otros trece indígenas adultos Loxicha mostraban una pancarta grande y confrontaban a la policía, que impedía al pequeño contingente el acceso a la plaza pública. La línea de cara-a-cara fue rodeada inmediatamente por una grupo de aproximadamente 250 Oaxaqueños, quienes se mantuvieron alrededor o se sentaron en las bancas de cemento del zócalo para observar. Los turistas, en su mayoría mexicanos de visita durante la Semana Santa, ocupaban las mesas de los cafés. La policía fue extremadamente cautelosa y cortés, particularmente cuando estaban presentes turistas Alemanes o Norteamericanos, dándoles instrucciones de que caminaran alrededor del tumulto. Desde luego no faltaron las cámaras y los teléfonos celulares.

Manuel Esesarte Pesqueira, el presidente municipal interino de la ciudad de Oaxaca, se apersonó después de una hora, Esesarte en un hombre alto, de apariencia europea, y por lo tanto muy visible. Habló con los manifestantes y las fuerzas del gobierno, que se conformaban para entonces, de los uniformados de azul de la policía estatal, dos policías uniformados de gris de la PFP, elementos de la policía municipal, unos cuantos mas de la PFP con chalecos-anti-balas y cascos, dos elementos con ropa de civil con chamarras de cuero, y un hombre al que se le notaba que portaba una ametralladora, y una figura Napoleónica con botas hasta las rodillas, carrillera y uniforme militar de gala.

Esesarte, fue designado presidente municipal por el Gobernador Ulises Ruiz cuando el alcalde “electo” Jesús Ortega Arras fue obligado a solicitar licencia después de dos años de “servicios” invisibles. El mensaje dado era claro: él era el mandamás. Después de algo de conversación, las tropas se hicieron a un lado y el contingente de Loxicha procedió al zócalo. La gente aplaudió. Los Loxicha marcharon con su pancarta alrededor del zócalo. A la segunda vuelta fueron detenidos de nuevo. Esesarte intervino otra vez, y los Loxicha marcharon alrededor del zócalo por segunda vez y, luego se marcharon.

Esesarte se sentó junto a un grupo que parecía ser de turistas Europeos o Norteamericanos. Después de charlar por cinco minutos, se fue. Se evitó otra crisis gubernamental.

Los seis excarcelados del pueblo de San Agustín Loxicha caminaron 180 kilómetros desde sus comunidades en la Sierra Sur para arribar a la ciudad de Oaxaca el 4 de abril. Exigieron, junto con los familiares de los otros prisioneros, la liberación de los veinticuatro compañeros todavía en prisión.

Aproximadamente cien personas de Loxicha fueron arrestados en Septiembre de 1996 bajo los presuntos cargos de que eran integrantes de un grupo guerrillero armado: la EPR (Ejército del Pueblo Revolucionario). Nunca fueron probados esos cargos. Diez hombres fueron condenados a trece años y medio de prisión. Seis hombres fueron soltados en la primera semana de Abril. Ricardo Martínez Enríquez, Urbano Ruiz Cruz, Estanislao Martínez Santiago y Cirilo Ambrosio Antonio permanecen en prisión sin el beneficio de pronta liberación que se les concedió a los otros.

El vocero de Loxicha dijo: “Se les prometió la libertad, pero hasta ahora el Gobernador no ha cumplido su promesa.” “Nuestros compañeros fueron víctimas de la represión, detenidos y torturados después de un largo y tramposo proceso judicial, fueron sentenciados a trece años y medio en prisión. Hasta el momento, han cumplido mas de diez años y medio y deben ser liberados.”

Recientemente, otros prisioneros incluyendo al presidente municipal Agustín Luna Valencia, Fortino Enríquez Hernández, Abraham García Ramírez y Álvaro Sebastián Ramírez, obtuvieron una resolución judicial en contra de las “sentencias aberrantes” de más de treinta años de prisión. Esto presenta la oportunidad para que el Tribunal Colegiado del Décimo Circuito pueda ponerlos en libertad en virtud de que ya han cumplido casi once años en las mazmorras.

Sesenta y un indígenas Zapotecas prisioneros, junto con otros 250 que estaban bajo órdenes de aprehension por sus presuntos vínculos con la EPR, recibieron amnistía [sic] en Diciembre del 2000. Las familias de los prisioneros Loxicha camparon en el zócalo de Oaxaca desde 1996 hasta que el entonces gobernador Murat les ofreció un humilde albergue cerca del zócalo. Las mujeres y niños Loxicha, quienes estaban durmiendo y atendiendo a sus necesidades sanitarias en su campamento, abandonaron el zócalo antes de las renovaciones iniciadas por el actual gobernador Ulises Ruiz, quien ha “limpiado” la plaza pública, en más de un sentido de la palabra.

Traducción libre del inglés original por Steve Levitzky

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