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11 abril 2007

LA JLCA, EN EL LIMBO

ÍNDICE POLÍTICO, FRANCISCO RODRÍGUEZ

CUIDADO: LA JUNTA Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA) se encuentra sumida en el limbo jurídico, lo que puede originar que todos sus actos, sentencias, embargos, laudos, resoluciones y demás sean nulos, por la falta, desde hace cuatro meses, de nombramiento o ratificación de su presidente titular, con la consecuente indefensión y agravio para la clase trabajadora del Distrito Federal.

Aunado a lo anterior, para el presente año a la JLCA se le recortó 30 por ciento el presupuesto, con lo que ha dejado de contratar al 10 por ciento de personal por honorarios que auxiliaban a los 17 presidentes de las juntas que lo integran, incrementándose por supuesto la carga de trabajo.

Cada año, la JLCA atiende en promedio 40 mil asuntos, además de ser depositaria de 120 mil Contratos Colectivos de Trabajo, de los cuales el 95 por ciento son contratos de protección de sindicatos afiliados a las diferentes centrales obreras. Esto es, "contratos" de trabajadores que desconocen pertenecer a algún sindicato o, si lo saben, no pueden renunciar a ellos porque serían despedidos.

Tal recorte presupuestal obligó también a ese tribunal laboral a prescindir de contratar a personal de base, cuando permanentemente reciben más demandas de las que pueden resolver, a tal grado que el rezago supera los 30 mil expedientes y muchos juicios llevan años, incluso todo el sexenio anterior sin solución hasta la fecha.

Dicha situación ha convertido a la Junta capitalina en una verdadera olla de presión a punto de transformarse en bomba de tiempo, porque los demandantes, desesperados por años de dar vueltas y constatar la corrupción imperante en la mayoría de ellas, pueden llegar a situaciones de extrema violencia ante su impotencia por negárseles la justicia laboral.

De acuerdo con la ley, el presidente de la República nombra al presidente titular de la JLCA, a propuesta del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, para un periodo de seis años, pero ni el gobierno federal ni el local se han tomado la molestia de hacerlo o ratificar al actual, Jesús Campos Linas, en un claro ejemplo de negligencia de ambas instancias.

El colmo de lo absurdo: Campos Linas no se puede retirar porque incurriría en responsabilidad administrativa, pero sus decisiones al igual que las de quienes presiden las 17 juntas de Conciliación y Arbitraje carecen de responsabilidad jurídica.

Así que, cuidado: Se corre el grave riesgo de que todos sus actos, sentencias, embargos y laudos sean nulos, para desgracia de los trabajadores que acuden al amparo de la justicia laboral representada por la JLCA, responsable de tutelar los derechos de los asalariados.

Todo ello mientras en la JLCA siguen enquistadas las mismas "tepocatas y vívoras prietas" de la corrupción que, desde el sexenio pasado, el primer gobierno federal panista prometió combatir, pero…

¿Se pondrán de acuerdo Ebrard y Calderón para nombrar o ratificar al titular de la Junta de Conciliación y Arbitraje de la capital nacional?

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