Polvos de aquellos lodos. Cuando Andrés Manuel López Obrador lanzó la iniciativa de someter a consulta popular su permanencia en el cargo —como si los votos que lo eligieron no fueran suficiente mandato—, de inmediato recibió toneladas de críticas. Porfiado como era, el entonces jefe de Gobierno se salió con la suya, y la mayoría perredista en la ALDF aprobó en mayo de 2004 las reformas a la Ley de Participación Ciudadana del DF, por las cuales pudo preguntar a los habitantes de la urbe, a través de una consulta telefónica, si querían que siguiera o no en la oficina del antiguo palacio del Ayuntamiento capitalino.
Pues bien, ahora Marcelo Ebrard se apresta a convocar para 2008 a una consulta pública para definir su permanencia o revocación del mandato. Y se comprometió a buscar instrumentos más eficaces para someterse a dicha prueba. En tanto no se conozcan esos nuevos instrumentos, estará por verse si Ebrard repite con éxito los niveles de popularidad alcanzados con esas consultas por su antecesor: casi unanimidad.
(c) BAJO RESERVA, El Universal, 05 Junio 2007
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