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05 junio 2007

No lloréis por el dólar (fragmento)


Hace poco más de dos años, uno de nosotros se hizo eco en Rebelión del futuro derrumbe del dólar, acontecimiento histórico que lógicamente dará lugar a la caída del imperio. Aquel artículo,Visiones del Apocalipsis, se basaba en las predicciones de Michael C. Ruppert, un economista especializado en asuntos petroleros que tuvo la clarividencia de incluir tres factores en su ecuación: el próximo agotamiento del petróleo, la pantagruélica deuda de USA y la debilidad que supone para el dólar el que los enemigos de Washington tengan una ingente cantidad de dólares en sus reservas de divisas. Aquel texto no tardó en recibir un rápido desmentido, La caída del imperio: ¿algo más que un deseo?, con el argumento general de que el capitalismo siempre logra salir a flote, que dio lugar a una contrarréplica, nunca contestada, Retrato del descreído que, sin saberlo, era un hombre de fe”.


Han transcurrido poco más de dos años desde entonces y el dólar sigue cayendo en picado. Hace sólo unos días Jim Willie, otro economista estadounidense, afirmó que el dólar está entrando en fase de agonía. Su artículo es el que te dispones a leer, lector amigo, y en él Willie arremete también contra los desmentidos que pretenden negar la debacle con argumentos mistificadores, no con un escrupuloso análisis estadístico de la realidad económica. Cabe destacar que ni Ruppert ni Willie son marxistas ni sospechosos caballos de Troya, sino firmes defensores del capitalismo y, justamente por esa razón, se amotinan contra lo que consideran una deriva absoluta del barco imperial, hoy día a punto de hundirse en el abismo.- Germán Leyens, Manuel Talens y Horacio Garetto

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La piedra angular de la propaganda de Bretton Woods II [1] acaba de ser enterrada sin fanfarria y sin elogios con un indefendible y estúpido ejercicio de mitificación. Asia ha dejado de proporcionar crédito a la monstruosa deuda estadounidense. Tanto los productores de petróleo del Golfo Pérsico como la máquina de fabricar dinero falso están dando muestras de agotamiento y han aceptado dicha realidad. La transición es realmente mortal. Los jeques del hervidero de Oriente Próximo -cada vez más quisquillosos, cuando no hostiles- son ahora el último punto de apoyo que todavía le queda al dólar. Si cualquier economista ilustre hubiera subido a la tribuna hace treinta años en una conferencia profesional o asamblea política para proponer que la economía de USA se basara en dos pilares de suministro de crédito -uno de los cuales era la máquina de imprimir billetes-, lo habrían tachado de charlatán, de matasanos, de desquiciado, de cerebro de mosquito o de consejero incompetente empeñado en destruir la estructura financiera de la región donde solía resplandecer el modelo de la libertad. Pues bien, eso es exactamente lo que ha ocurrido, excepto que esta vez los inversionistas proclaman que el proceso que consiste en inundar el sistema con dinero falso es un beneficio, una solución para acabar con las ejecuciones de hipotecas impagadas y un manantial de enormes ganancias para las compañías estadounidenses.

Hemos vuelto al punto de partida, desde una gestión económica competente y responsable que se remonta a la década de los sesenta, hasta una ruta guiada que se dirige a cataclísmicas estructuras financieras orwellianas. Ahora estamos viendo la amarga fruta rancia de un dólar aquejado de estreñimiento deudor y esclerosis económica, mientras que el árbol que lo sustenta carece de la adecuada savia productiva y sufre el peso creciente de la generación del boom de la posguerra, que hoy se incorpora a las filas de los jubilados. A medida que USA se queda cada vez más aislado en el escenario geopolítico —por la razón que sea: bien por un giro desafortunado del destino, por la inapropiada agresividad de su dirigencia o por un Congreso comprometido—, tanto el gobierno como el pueblo estadounidenses están a la merced, y de manera muy precaria, de lo que podría describirse como el “motor de Weimar” [2]. La continua multiplicación del crédito y de la deuda mantiene el sistema en funcionamiento y los ríos de dinero siguen fluyendo, mientras que dejan la puerta abierta y por ella entran el fraude y la banda de poderosos que conocen las interioridades del tejemaneje. Von Mises [3] ya advirtió que en la etapa final será inevitable una aceleración del dinero y de la deuda incluso para mantener un crecimiento cero. En eso estamos ya, aquí y ahora, hoy. El producto interior bruto del primer cuatrimestre de 2007 va a ser calificado oficialmente de casi nulo, probablemente con un crecimiento por debajo del 1%. Ese porcentaje se corresponde con una inflación de los precios de entre el 3% y el 4%. ¡No, aquí no, a mí no, de ninguna manera! ¿Cómo es posible?

La recuperación del dólar

(N. de los T.: Aconsejamos al lector que se informe en las notas 4, 5 y 6 de las definiciones estadísticas que se explican en ellas para una mejor comprensión de la gráfica).

Que nadie se haga ilusiones con la recuperación del dólar. Es débil. Será corta. Sí, en este mes de mayo se ha observado un brevísimo período de tendencia alcista, que era inevitable tras la importante caída de abril. Los beneficios se han seguido acumulando. Ya veremos si en unas pocas semanas nos enteramos de que China ha cercenado esta pequeña recuperación. La tendencia a la baja del índice del dólar [4] que se inició en noviembre de 2005 desde un máximo inicial de 92 se vio seguida de un largo y constante declive que aún no ha terminado. Los promedios de las oscilaciones [5] del índice del dólar durante 20 semanas (entre diciembre de 2005 y mayo de 2006) y, a continuación, durante 50 semanas (entre junio de 2006 y mediados de mayo de 2007) indican una fuerte tendencia a la baja que no concluirá hasta que el índice crítico de 80 (es decir, un 20% por debajo de la base de 100) se haya puesto a prueba una y otra vez. Se ha observado “resistencia” en 83 (promedio de las oscilaciones durante 20 semanas), en 83,6 (curva de la tendencia general) y en 84,3 (promedio de las oscilaciones durante 50 semanas). El valor del índice DX [6] está en conflicto con el viejo sostén que apoyaba al dólar en noviembre de 2006 y que ahora se ha convertido en resistencia.

Tendencia a la baja constante del índice del dólar a lo largo de 18 meses, que se inició en diciembre de 2005 y que ya se está acercando peligrosamente al límite crítico de 80. En abril de 2007, como puede verse en la curva, el dólar cayó brevemente por debajo de la línea de resistencia horizontal (situada entre 82 y 83). La cuestión ahora es saber cuándo se sobrepasará por debajo el límite crítico de 80 -algo que parece inexorable-, tras lo cual se iniciará la cascada de acontecimientos que darán al traste con el billete verde. (Este pie de imagen explicativo es de los traductores)
Considerando: 1) Las desastrosas bases económicas existentes; 2) La posibilidad de que la Reserva Federal establezca (o tolere) tasas de interés oficiales más bajas; 3) La actual disminución en la diferencial del rendimiento de los Bonos del Tesoro; 4) El impacto de la crisis de la vivienda y 5) La debacle hipotecaria... se puede afirmar que: a) La recesión de la economía estadounidense está ya en marcha (si se acepta la realidad); b) El dólar continuará bajando; c) Buscará ayuda en los mercados financieros y en las economías extranjeras y d) Exasperará a los directivos de los bancos extranjeros, que poseen una montaña cada vez más grande de Bonos del Tesoro US y de otros bonos intercambiables por dólares, como son los corporativos y los de las agencias (hipotecas). Cuando la base que sustenta al dólar se rompa -lo cual es una certeza casi palpable-, el escenario estará listo para que el oro se dispare hasta los 1000 dólares la onza y la plata hasta los 20 dólares [7]. Kuwait es el país que le ha dado el golpe más reciente al dólar. El jeque Salem Adbelaziz al Sabah, gobernador del Banco Central de Kuwait, anunció que éste abandonaba su vinculación con el dólar. Aludió a “efectos perjudiciales del sistema de vinculación para la economía nacional”, lo cual es una bonita manera de decir que una moneda que se hunde es un estímulo a la inflación galopante de los precios. Lo que más miedo da es que el Consejo de Cooperación del Golfo (Gulf Cooperation Council, GCC), que es el organismo informal que controla la política de producción de petróleo del Golfo Pérsico, empiece a apoyar a otros productores petroleros regionales para que abandonen el sostén que ahora le prestan al dólar. Kuwait aparentemente seguirá manteniendo entre un 75% y un 80 % de su moneda -el dinar- ligada al dólar [8]. La posibilidad de una unión monetaria del GCC acaba de recibir una puñalada en la espalda, ya que tanto Arabia Saudí como Bahrein han reiterado recientemente su compromiso de vinculación con el dólar. El nuevo desmentido es que otras naciones del GCC no piensan desvincularse. Pero sí lo harán, por supuesto. Los Emiratos Árabes Unidos, Omán y Qatar están estudiando políticas alternativas. Esto se añade a la lista de los desmentidos más fundamentados en nuestro país. No hay que desestimar el impacto sobre el dólar de la renuncia militar estadounidense a sus amenazas contra Irán.

Información completa aquí...

Jim Willie, 321gold. Traducido por Germán Leyens y Manuel Talens y revisado por Horacio Garetto.

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