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28 abril 2008

Las coronelas verdes del siglo XXI

Compartimos con nuestros lectores la reseña que nos hizo llegar una de nuestras brigadistas, Josie Chávez, de un día de las brigadas de mujeres en defensa del petróleo.

Josie Chávez ha participado desde 1978 en diversas iniciativas e instancias del movimiento feminista y amplio de mujeres. Es Directora de la revista Cuadernos Feministas.

“Carmen Alanís, se levantó en armas en Casas Grandes, Chihuahua y participó en la toma de Ciudad Juárez con 300 hombres a su mando” ( Esperanza Muñón Pablos)

Las coronelas verdes del siglo XXI*

La cultura opresiva y discriminatoria la hemos podido constar en algunas de las respuestas ante el rol protagónico de las brigadas de mujeres por la defensa del petróleo. Burla, hostilidad, descalificación, subestimación y vulgaridad, se expresaron desde inicios de la resistencia civil. Hemos podido escuchar y leer epítetos como: “son carne de cañón”, “pobres mujeres bajadas del cerro a tamborazos”, “verduleras agarradas del tianguis de Tepito”, “ni siquiera llegan al sexto de Primaria”, “viejas fodongas e ignorantes”, “se sienten justicieras”.

El discurso continúa con descalificactivos como: “pejeadelitas”, “ignoran lo que están haciendo y los alcances de ello”, “repiten lo mismo que el peje sin entender en absoluto”, “títeres de AMLO”, “viejas chismosas sin oficio ni beneficio que dan mal ejemplo a la juventud”, “les dicen a ver la patita y levantan las dos”, “las Adelitas de AMLO deberían llamarse las cotorritas de AMLO”, “deberían saber que tiene obligaciones que cumplir en lugar de andar realizando cosas que nos les quedan”,etc.

El discurso descalificador ha abarcado desde algunos periodistas, locutores, articulistas, dirigentes de partidos, hombres y mujeres. Hasta los que escupen sus odios y misoginia en el Internet. Esta reacción ha mostrado y evidenciado una cultura profundamente arraigada y discriminatoria en contra de las mujeres. Para estas mentalidades, no es posible que las mujeres se expresen en el plano político y civil con pensamiento y desición propia; si se organizan y participan tiene que ser porque hay “alguien” que las “manipula” y que piensa por ellas. O que les han hecho “coco wash” y son tontas, no tienen educación. O desde el pensamiento racista y clasista son descalificadas, por ignorantes y pobres.

Pero las adelitas del siglo XXI, que se encontraron en la lucha en contra de la usurpación han logrado darle vuelta a los insultos y responden con asombrosa energía las descalificaciones; y no dejan de repetir, bailando, “que este movimiento es por el petróleo”.

Sin parar un minuto, las guardias corean las consignas, un ambiente festivo de miradas abiertas, sencillas y cómplices, de sonrisas. La alegría se contagia. Las brigadas tienen un color, un numero que las distingue; y un nombre: la Republica de las Mujeres, Rosario Ibarra, Enaguas Profundas, Margarita Maza de Juárez, Antonieta Riva Mercado, Oro Negro, Carmen Serdan, Leona Vicario, Amalia Solórzano, Juana de Asbaje, Las Adelitas, las Petroleras, Hermila Galindo y otras

En la esquina de República de Cuba y Bolívar la brigada numero 15, Coronela Alanis, se instaló temprano, su coordinadora organiza y da las indicaciones de cómo hay que cambiar las guardias; se dividen las tareas para poder aguantar el ritmo todo el día; Se hace un ensayo de cómo hay que sentarse en el suelo, en caso de que se presente la situación de que alguien trate de romper el cerco; así cada quien sabrá cual es el lugar que le toca ocupar; la organización es por grupos, pues son cinco coordinadoras ,estos grupos durante la guardia se llaman filas; así, las filas, se van dividiendo el turno para mantener bloqueada la calle; estas durante una hora sin parar, corean consignas y cantan, después descansan una hora y otras filas mantienen el bloqueo. Así ininterrumpidamente todo el día, durante 12 horas.

Como a la una de la tarde, de pronto entra un carro rojo, por la cale de republica de Cuba, identifican que ahí va Rosario, rodean el carro, la saludan le piden autógrafos, la besan, Rosario Ibarra se baja del carro rojo, como ella, y esta encantada, echa un rollo les habla, precisamente había salido del senado pues quería estar y ver a las brigadistas. Algunas las de buena voz toman el megáfono y cantan se inspiran y deleitan con algunas de las antiguas canciones mexicanas, las bonitas. Otra declama a Manuel Acuña; la poesía esta presente. Una fondita que esta en esa calle de Republica de Cuba, atrae a las brigadistas con las sabrosas tortillas recién echas, deliciosas, saben a la antigua. No dejo de imaginar como sabrían las tortillas que echarían las adelitas de la revolución mexicana, ¿A que sabría en maíz en esa época? en eso estoy cuando me toca el turno, cantamos la nueva versión de México Lindo, afino pues. Muchas caras conocidas; desde Marta Pérez Bejarano antigua luchadora en Tabasco, en Alianza Cívica, integrante ahora del gobierno legitimo es la secretaria de bienestar social. Ahí esta al pie del cañón con su Bufanda verde. Con mucha serenidad y cordialidad dirige a sus “coronelas”, podemos ver como consuela y abraza a una compañera a quien le acaban de avisar que falleció un familiar, nos quedamos serias y consternadas por ella, alguien la acompaña pues tiene que retirarse.

Hay muchas caras conocidas, de otras luchas de mujeres, o del campamento de Reforma. Hay jovencitas, que quieren inventar nuevas consignas y se ponen a ensayar, Otras sentadas en la banqueta, cuidándose de las hormigas, platican, organizan, no faltan algunas que están bordando telitas para cubrir tortilleros, parte de su trabajo, aprovechan los ratos de descanso. La gente que pasa voltea algunas tocan su claxon de apoyo, las brigadistas les responden generosamente “ ese apoyo si se ve”. Al caer la tarde se pueden ver a las varones de la cantina que está en la contra esquina, afuera en la banqueta fumando, por lo de la nueva ley, nomás ven y ellas les gritan “mirando también se esta apoyando”, sonríen. Las tienditas de la calle surten de chunches varios, refrescos, cigarros, dulces, papitas. En otra tienda que tiene venta de sillas algunas gritan que saquen las sillas, ellos también se ríen. Algunos, hacen muecas o insultan, ellas responden “esos son los que van al paredón”. Pero la mayoría que pasa, no arremete, las ve, en ocasiones como con sorpresa; desde un Turibus los turistas observan y ellas les cantan “ la gente se pregunta y esas quiénes son; somos las mujeres defendiendo la nación”, algunos saludas y sonríen, a lo mejor son ecuatorianos o venezolanos, o de algún estado de la República, quien sabe, pero así, se enteran de que hacen esas mujeres en bola con gorros, paliacates, mascadas, blusas, todas de verde; pues ese es el color de esta brigada. Las Coronelas verdes.

Con sentido del humor cantan la estrofa: “nos tienen miedo porque no tenemos miedo”, se refieren claro al inicio de la resistencia en el 2006 después del fraude, pero también, identificándose con las luchadoras de los últimos dos años que han sido reprimidas por su participación social, Atenco, Oaxaca, Chiapas, Sonora.

Al atardecer llegó la serenata, una persona a la cual nunca se le vio quien era, saco una bocina por fuera de la ventana de un departamento como en el cuarto o quinto piso y puso la canción de las adelitas; la brigada escuchó y claro agradeció estrepitosa y festivamente respondiendo con varias consignas.

También con la tarde Tláloc habló; llegó un chubasco, sacaron los paraguas, impermeables, corean “Ni el sol ni el viento detiene al movimiento”, así es. De una de las casas, salió un señor vendiendo impermeables de esos azulitos, que risa, no habían pasado ni cinco minutos de lluvia. Antes de eso, un hombre muy amable me toma del brazo con mucha confianza y me dice, “va a llover¿tienen con que taparse?”, le respondo que seguramente si.

Por la noche, en punto de las ocho, llegan quienes harán el relevo de la guardia, las compañeras que han estado todo el día reciben este relevo con alegría, y entonan el himno nacional, así se despiden.

Varias monedas están en el aire en este movimiento por la defensa del petróleo y en contra de su privatización. Las mujeres se colocaron a la cabeza y ese lugar se lo ganaron, lo decidieron, es evidente que su energía y decisión ha molestado, ha incomodado. Eso es buen síntoma, pues quiere decir que abonan con su lucha y participación a romper, desbaratar mitos y prejuicios. La movilización es un buen antídoto en contra de los esquemas formales y tradicionalistas de la política; ellas, nosotras, lo sabemos.

No cabe duda que en este siglo XXI, el movimiento amplio de mujeres en nuestro país ha retoma las calles, resurge. No hay que cegarse frente a la realidad de las mujeres en los movimientos sociales, no hay que sectorizarse frente a movimientos que surgen ni frente a las modalidades de organización.

Hay que saludar a las brigadas de las mujeres que están ejerciendo una ciudadanía activa, que están luchando por libertades democráticas, que están colocadas en una lucha política, que están entrando a un rol protagónico con temas de la agenda nacional.

Fenómeno por cierto que no es exclusivo de nuestro país, es parte de una lucha que se expresa en otros países latinoamericanos. Algún día seguramente, ojalá, las veremos encabezando la Constituyente que necesita México.

Evidentemente es una estrategia política el que las mujeres asuman un rol protagónico al encabezar la resistencia civil pacífica. No es la primera ocasión que mujeres de movimientos diversos han asumido este papel. Lo vimos cuando las panistas en la lucha navista, lo vimos también con mujeres zapatistas enfrentando al ejército y lo volveremos a ver en cada movimiento social. Porque las mujeres quieren estar en ese lugar. Y como dice la brigada Coronela Alanís, “No nos da la gana, no nos da la gana, se runa colonia norteamericana, si nos da la gana si nos da la gana ser una nación libre y soberana”


* Con mi solidaridad para las compañeras de la brigada Coronela Alanís. Josie Chávez

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