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12 abril 2007

ABASCAL, EN CAPILLA

ÍNDICE POLÍTICO, FRANCISCO RODRÍGUEZ

EL QUE SE ríe, se lleva, y quien se lleva, se aguanta. Y ni modo. Por risueño, por confundir "mejor" con "idóneo", por muchas otras bromitas más de las que ha hecho víctima al señor Felipe Calderón, el ex secretario de Trabajo y luego de Gobernación en el foxismo, Carlos María Abascal, está "en capilla".

Y no, por supuesto, no se trata de sus acostumbradas asistencias matutinas al templo católico de su vecindad, sino a la situación penosísima que empieza a enfrentar y que podría conducir a prisión a uno de sus más cercanos colaboradores: quien fuera subsecretario de Trabajo y posteriormente ascendido a titular, el potosino Francisco Javier Salazar. Primer golpe, porque luego podrían ir tras él.

El trasfondo del asunto es la creciente madeja de irregularidades y hasta delitos punibles, como el de la falsificación de firmas en documentos oficiales, en la destitución y persecución del dirigente minero Napoleón Gómez Urrutia.

Vísperas de la reunión del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, a celebrarse el próximo 16 de abril, y en el que supuestamente su dirigente Manuel Espino exhibirá pruebas de tres o cuatro casos de injerencia del gobierno que encabeza el señor Felipe Calderón en el proceso para renovar el Consejo Nacional blanquiazul, y los "cocolazos" están "a peso", para continuar empleando el léxico popular.

Abascal, su gestión, son ya los "corderos pascuales" cuya sangre embarrara las puertas de Los Pinos en esta temporada.

Y el ganancioso será, a no dudarlo, el dirigente minero Gómez Urrutia, contra quien no ha prosperado ninguna de las denuncias enderezadas en su perjuicio por el foxismo, que así actuaba por connivencia con el poderoso Grupo Minero México. Sobremanera por la perniciosa influencia de Marta Sahagún.

Ha sido precisamente este Grupo Minero México, encabezado por el heredero del --para mí-- inolvidable Jorge Larrea, quien ha impulsado no sólo el desconocimiento de la dirigencia legal de los trabajadores de la industria, incluso quien apuntala al espurio Elías Morales, con estrategias, pautas publicitarias, "relaciones públicas" y, por supuesto, con cuantiosas partidas económicas para sostener todo ello.

Tras Abascal y sus amigos, sí. Por tal no es de manera alguna casual que el actual titular de Trabajo, el siempre eficiente calderonista Javier Lozano, haya salido apenas a la palestra para decir, entre otras cosas, que la toma de nota que desconoció a Napoleón Gómez Urrutia y avaló a Elías Morales como líder minero, en febrero de 2006, fue cuando menos apresurada.

"Es parte de lo que se complicó tanto en este proceso: una toma de nota que se hace en unas cuantas horas, sin escuchar realmente a la otra parte, sin verificar con precisión todos los documentos y su origen."

Seguro que el golpe se resintió en la capilla de Abascal.

Y en esa capilla abrevan, claro, Fox, Sahagún y el espinoso dirigente Manuel Espino.

El que se ríe, se lleva…

Vaya anotando, pues, un tanto a la causa de Calderón en la disputa por el PAN. Y agregue, claro, que las ganancias no son sólo contra la ilegalidad, también a favor de Napoleón Gómez Urrutia. Welcome back?

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