El conflicto
y el gobierno nacional
y el gobierno nacional
La no represión del conflicto social es una política de estado de este elenco gubernamental, con la cual se coloca claramente a la izquierda de gran parte de la referida sociedad civil. El presidente, ayer desde El Calafate, rechazó y repudió: “la violencia y represión como forma para enfrentar las protestas”. (Todas las citas serán, salvo mención expresa, de la versión electrónica de Página 12 del 6 de abril de 2007). En idéntica postura se manifestaron Luís D’Elía, dirigente de la federación por la Tierra y la Vivienda , el Frente Transversal Nacional Y Popular, el Movimiento Evita, Libres del Sur y otros agrupamientos sociales de derechos humanos. También el Ministro del Interior, Aníbal Fernández, con las precisas y expresivas palabras que figuran como epígrafe en la presente comunicación. El funcionario agregó "Si vemos que el gobernador dice que dio la instrucción de que se despejara la ruta con represión pero que no se hacía cargo de los desbordes, bueno habrá alguien que se haga responsable de esos desbordes y va haber que investigar y sancionar", demarcando con claridad donde debe orientarse la investigación judicial. (Tomado de despacho de la agencia info región). Fernández enfatizó también un eje ético fundamental del gobierno nacional, que lo coloca en un plano de decisiva superioridad moral y política con relación a la oposición: "este gobierno pone primero el derecho a la vida más allá de cualquier discusión, porque cualquiera que fuera el reclamo no se resuelve con un tiro en la cabeza". (Tomado de la misma agencia)
Si el gobernador de Neuquén omite la correspondiente y necesaria renuncia dada su responsabilidad en el crimen, en menos de un trimestre habrá comicios provinciales. Hablará el pueblo y Vox populi, vox Dei.
Los casi cuatro años de gestión K corroboran sobradamente nuestros dichos. Ni siquiera las diversas y torpes provocaciones realizadas por Quebracho y otras sectas durante la visita marplatense del genocida de Bagdad, George W. Busch, lograron cargar en la mochila del patagónico una sola muerte. Aún durante la rebelión popular de Las Heras, el único fallecido fue un policía. En este contexto, los sucesos de Neuquén, legítimamente, son leídos por el conjunto de las fuerzas políticas en clave de continuación por otros medios de su prédica. Ya hemos analizado sucintamente la visión gubernamental. Veamos lo que dice la oposición.
La (¿eterna?) Santa alianza entre la derecha neoliberal y la “izquierda” delirante.
No se trata de hacer seguidismo absurdo con el ejecutivo nacional; pero si de construir política favorable al pueblo. Por lo tanto, deben criticarse las mezquindades y bajezas que se observaron ayer, cuando el compañero Fuentealba aún agonizaba o había fallecido hacía muy poco.
La abogada de un organismo contra la represión ( la C.O .R.R.E.P.I), María del Carmen Verdú, en un programa televisivo, trató de endosarle a Kirchner la responsabilidad del crimen, más que repudiar la acción represiva de Sobisch. Actitud que pinta la condición miserable en lo político de la letrada y es absolutamente coherente en tal señora que definió a Hebe de Bonafini y a las Madres de Plaza de Mayo como un enemigo a vencer. La abogada declaró hoy viernes en tribunales que es hipócrita definir al gobierno nacional como defensor de los derechos humanos. La derecha, cuando no le conviene asumir abiertamente sus dichos, recurre a “izquierdistas”, siempre listos para derramar sus embustes.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario