Buscar este blog

11 abril 2007

El cambio es posible si definimos metas y si al mismo tiempo nos organizamos como sociedad

REVOLUCIONES, Samuel García.

AL LEER TANTA nota bajo el mismo tono, tal pareciera nos dirigimos a la desgracia -o nos conducen a ella, como quede mejor decirlo-. Nuestro país vive el momento más critico en toda su historia (no es exagerar, seamos francos), porque hemos llegado ya a un punto de confrontación con nuestra propia persona y de definiciones en torno, primero que nada, a lo que realmente uno desea y lo que en general me está exigiendo que haga yo dentro de la sociedad.

Haciendo un análisis exhaustivo de anteriores procesos en la nación en ninguno se ve tanto descaro y tanta exageración por parte de los que han despojado al pueblo de su libertad, y a la vez con el consentimiento del mismo pueblo para que sea tratado como es tratado hoy. Sí, ya no estamos para rasgarnos las vestiduras y pensar en que se exagera al señalar que también nosotros tenemos la culpa, no la tenemos toda, pero si cargamos con cierta responsabilidad. Ya sea hablar de un fraude, sea hablar de usurpación, sea hablar de privatizaciones... si todo fuera culpa de los malos gobiernos me canso que esta situación ya hubiera acabado desde tiempo atrás, pero no es nada más el gobierno, también somos responsables nosotros de lo que acontece en México.

Se vuelve importante primero plantearnos metas, objetivos en concreto y que de acuerdo a los talentos y capacidades que tenemos nos sean posible alcanzar. No podemos manejar un lenguaje y discurso de héroes sin saber bien como y cuando se van a hacer las cosas, pretender cambiar algo es también una invitación a hacer un cambio desde nuestra misma persona, desde mi yo ¿cómo puedo cambiar? Y es que la indiferencia que por tanto tiempo había prevalecido puede hallar un aliado en el egoísmo, mire nada más un poquito hacia el PRD y lo que hace que las tribus no se definan y cierren filas para luchar por la democracia. Por un lado aunque parece ellos ya no son indiferentes a lo que pasa, vemos por el otro que sí actúan para buscar su propio beneficio, para alimentar su “yo”. Pero lejos de motivar lo anterior a estar señale y señale, a solo emitir juicios sobre tales comportamientos de quien vengan, uno debe entender la urgencia de definir metas y objetivos, no solo para cada asamblea convocada por AMLO, o solo para cuando hay una CND, sino para cada día, a toda hora y que abarquen todas las áreas de nuestra vida.

Si yo tengo la capacidad de entender que cosas hacen falta en mi hogar (sean materiales, sean espirituales), y me pongo a trabajar para obtenerlo, puedo convertirme en modelo de cambio para los que están cerca de mi. Que todo México hable bien o mal de la política no lo es todo, debemos fortalecer todas nuestras teorías con una practica efectiva, como se ha hecho en manifestaciones y protestas, se ha ido más allá de quejarse, se ha apoyado la resistencia y se ha derivado en presencia entre la sociedad. Cuando un automovilista voltea para mirarnos (aunque termine mentando la madre por pensar distinto a nosotros), ya se ha dado un paso porque estamos proyectando una imagen a esa persona que nos mira, a la gente, a muchas familias y aún al mundo entero (digo, solo un pandejo fecalienigena se atrevería a decir que la resistencia no ha tenido cobertura de medios internacionales...), de igual modo la gente que va caminando o se une o sigue su camino pero ya con la imagen impresa en la mente (de menos) de que hay gente que está “gritando, protestando, haciendo algo, luchando por su país”.

Pero no solo nos detenemos ahí, con que millones sepan que luchamos no basta. La lucha forzosamente debe redituar ganancias y estas deben derivar en un bien conjunto, que consiga llevar a otro plano de vida a la sociedad. Vemos con claridad que es posible y se deben hacer cambios, que en ellos se debe dar un orden, una ruta a seguir y no destinar todo nuestro esfuerzo a una sola cosa, también hay que saberse administrar.

Los invito no solo a consultar todas las notas en Revoluciones, sino concluir lo aprendido de ellas en objetivos inmediatos que se puedan alcanzar para beneficio de la comunidad donde vivimos. Si empezamos desde los cimientos hasta el último piso de nuestro edificio llamado “transformación”, será mejor que querer comenzar por la punta de tal edificio, hay que sentar raíces de esta lucha, que incluso nos hagan extender por generaciones la lucha u oposición contra el sistema hoy en día dominante.

Si no hay solución...

revolucionesmx@gmail.com

No hay comentarios.: