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17 junio 2007

¡Pon en acción tu fe!

Sam García, REVOLUCIONES.

La Santa Biblia enseña en Santiago 2:14 al 17 que:

¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

La palabra clave del pasaje citado es la fe. Este que es un término del griego pistis se refiere a la firme confianza, la convicción basada en lo oído. Normalmente se usa en el Nuevo Testamento siempre como fe en Dios o en Cristo, o en cosas espirituales.

Sería un absurdo pensar que la fe está enfocada a las cosas materiales, tenerle fe a tu casa, a tu coche, a tu dinero, a tu esposo, a tu esposa, en cierta manera coloquialmente decimos “tengo fe en que mi amigo nunca me fallará” y es en el sentido de depositar confianza en algo, o en esa persona. Más el lenguaje bíblico nunca maneja que tú y yo tengamos confianza en alguien más que no sea primeramente en Dios, en la trinidad y en su palabra (la Biblia).

Hay quienes definitivamente, ni en la pared, ni en Dios, ni en la familia, ni en si mismos tienen fe, esos casos ya son un extremo que tendríamos que abordar en otra oportunidad. Pero por lo regular hay gente que tiene una pizca de fe, la cual dice Santiago no es todo sino un complemento de algo. Y es que si te pasas la vida nada más confiándote y cruzado de brazos nada consigues, por eso fuera o dentro del ámbito de la religión se vuelven igual de importantes las obras como la fe, ambas cosas a la vez.

De repente se me viene a la mente el ejemplo de un mexicano listo para abrir un negocio, con toda la confianza y seguridad de que podrá triunfar y tener éxito. Mal haría este sujeto al abrir su negocio y basar todas sus ventas, toda su logística en meros deseos, en pura confianza y haber quien HACE lo que se requiere para demostrar en sí esa fe o confianza activa que tiene para poder ser exitoso. Las cosas en la vida funcionan así, se tiene éxito en la medida que se respalde la fe con acciones.

Tu y yo tal vez en algún momento hemos tenido fe y de sobra para ver un país distinto, pero nuestras obras no han respaldado esa fe y por lo tanto todo ha sido un mero espejismo, una ilusión y no pasa nada. Hoy vemos claramente el ejemplo de iglesias católicas y no católicas que domingo a domingo hablan de la fe, estudian la fe, presumen o se dan golpes de pecho por tanta fe o llegan a llorar por que les hace falta fe, que se yo, casos hay muchos y contrastantes pero de pocos, un número muy limitado, sabemos que están ejerciendo su fe dentro y fuera de las iglesias. La fe con las obras tiene un poder transformador, es eso lo que permitió que Jesucristo y todos los personajes bíblicos de la iglesia primitiva fueran de grande influencia para las sociedades de las cuales formaban parte.

No hay ningún elemento bíblico que respalde a las religiones tibias y mediocres, a las que promueven la fe en ídolos, en imágenes, en todo menos en Dios y su palabra; igualmente la Biblia no respalda que seas el número uno en cantidad de fe. No, más bien, la palabra de Dios pide una vida de acciones, con toda la confianza en Dios y su provisión, pero también con toda la disposición de nuestra parte para que hagamos algo. Nos pone el ejemplo bien clarito: si vemos a alguien en necesidad pero solo nos compadecemos de esa persona y no hacemos algo por cambiar, o ayudar a cambiar su condición estamos ejerciendo en vano esa preocupación. Dicen las sagradas escrituras: LA FE SIN OBRAS ES UNA FE TOTALMENTE MUERTA. ¿Cómo es la fe del mexicano hoy en día, más allá de la religión a la cual pueda pertenecer?, ¿se ve en la actual sociedad un grupo pequeño o numeroso de creyentes realmente dispuestos a poner por obra la fe, la fe bíblica?

Damas y caballeros necesitamos ser congruentes con lo que escuchamos y aprendemos de las sagradas escrituras. No pasemos por alto este consejo sabio de Dios, ¿quién mejor que él que nos dio la vida para guiarnos en la vida de forma correcta? Sea pues nuestra fe, una fe equilibrada con obras, con acciones que revolucionen nuestro medio. Por otro lado tampoco exagerar y creer que con puras acciones alcanzaremos el cielo, no, por eso afirmo en este texto que debemos EQUILIBRAR nuestra fe con las obras de ese modo, hasta en automático, notaremos que somos genuinos agentes de cambio en nuestra nación.

El día del Señor, regresa la siguiente semana. Gracias, Dios les bendiga.

revolucionesmx@gmail.com

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