Eduardo Ibarra Aguirre | UtopíaSaturados como estamos de información presentada en forma inconexa y sin mediar contexto –menester en el que son expertos el duopolio de la televisión y el oligopolio de la radio--, resulta agradecible que Ricardo Ravelo Galo nos recuerde que el tema del que menos se ocupó Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, durante la campaña por la Presidencia de la República, fue el narcotráfico.
Unas cuantas líneas usó el michoacano –recuerda el reportero veracruzano-- cuando “buena parte de la República estaba incendiada por la inseguridad pública –decapitaciones, ‘levantones’ y ejecuciones sacudían al endeble gobierno foxista, ante la falta de liderazgo y de voluntad del mandatario de las botas vaqueras”, que cobró la vida de 3 mil mexicanos durante el “sexenio del cambio”.
El breve mensaje lo envió Calderón Hinojosa el 26 de febrero de 2006, desde Ciudad Juárez, Chihuahua, --“la cuna del cártel que ahora comanda Vicente Carrillo Fuentes: la organización criminal quizá mejor relacionada con el poder político, desde el sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León”--, en el que puso en claro los lineamientos que animan las políticas que ahora aplica y que no tienen como propósito “acabar con el narcotráfico”.
Para el reportero que hace 11 años se incorporó a la plantilla de Proceso a cubrir la fuente policiaca porque no había otra libre, los operativos militares publicitados hasta el hartazgo, “parecen tener un solo fin, según se observa: acabar con el llamado narcotráfico desorganizado, para dejar en libertad de actuar a las grandes elites que manejan el tráfico de drogas a gran escala”.
Todo el escándalo mediático, el costo para el erario y el despliegue del Ejército en tareas policiacas, para lo cual el abogado de la Libre de Derecho y economista del ITAM convirtió a la ley de leyes en papel higiénico, fue para hacer frente “con instrumentos improvisados, al combate de las células desorganizadas”.
Los objetivos son la legitimación como presidente de la República a base de medidas espectaculares y cogobernar con el Ejército.
Cuenta el de Cosamaloapan de Carpio, que en la agonía del sexenio que favoreció al cártel de Joaquín Guzmán Loera, la corrupta y enriquecida pareja presidencial se dio tiempo y fuerzas para imponer a Guillermo Galván Galván como secretario de la Defensa, frente a Tomás Ángeles Dauahare, brazo derecho de Enrique Cervantes Aguirre y autores intelectuales junto con Rafael Marcial Macedo de la Concha de la farsa de los consejos de guerra contra el general José Francisco Gallardo Rodríguez y del hostigamiento contra la revista Forum –que este mes arriba al cumpleaños número 16-- y sus anunciantes.
Sometido al poder militar con todo y casaca verde olivo que le quedó grande al de Morelia, los capos operativos continúan al frente del boyante negocio que destruye a la República. Cierto: 15 de ellos fueron extraditados a Estados Unidos, pero más por “obediencia sin límites” a Washington que por una política de combate sostenido al narco.
Además, buena parte de los integrantes de los cuerpos policiacos de todos los niveles, la AFI foxista incluida, forman parte de los equipos de seguridad y protección de los cárteles. Con tal eficacia y lealtad que se baten entre ellos para proteger a jefes, rutas y productos.
Y los barones de los recursos financieros que arrojan las drogas, despachan en las torres más exclusivas de la aldea global, porque son los dueños de ésta. Sólo movilizan 500 mil millones de dólares anuales.
La información que proporciona Ravelo en Herencia maldita. El reto de Calderón y el nuevo mapa del narcotráfico, abona a la tesis que sostienen varios estudiosos, entre ellos Carlos Fazio: “México se ha convertido en un Estado de tipo delincuencial y mafioso; en un narco-Estado”.
Comentario: efectivamente, un dato digno de consideración, el discurso del señor de baja estatura moral y física durante la campaña fue altamente mediocre (lo único alto de ese sujeto es su mediocridad, por eso lo eligieron los poderes fácticos y por eso se ofreció el babas para ser titereteado) y no incluyo la lucha que hoy según él lleva contra el narcotráfico. Vamos por partes: el narcotráfico es la venta ilegal de drogas, de pastillas y demás cosas químicas o naturales que le ayudan a uno a dar “el viaje”, reitero, venta ilegal de las mismas. Además de eso de ser mercancía, es un mundo de violencia, donde hay secuestros, violaciones, apuestas, ejecuciones, por describir el narco no paramos... ahhh pero usando un poquito el cerebro entiendo que ese mundo se mueve mucho gracias al dinero y ¿dónde cree que tengan los narcos su dinero?, ¿debajo del colchón?, nooo, seguramente algún banco nacional y extranjero tiene el dinero “asegurado” y el mundo de los prestanombres (otro mundototototote) reciben día a día grandes cantidades de dinero de operaciones en nuestro territorio y fuera de él. Obviamente el negocio del narco alcanza para comprar voluntades dentro del denominado Estado... ¿cómo podría comenzar un gobierno a asestarle golpes al narco?, ahhh pues como le hicieron con Honestidad Valiente, ahhh pero perdón, debo corregir, Honestidad Valiente no es el narco, pero bueno la tienen por peligrosa a la A. C. de AMLO, bueno prosigo: se puede combatir el narco congelando cuentas bancarias sin tentarse el corazón y ajustando las leyes para lo que se conoce como “secreto bancario” (que es más ‘cómplice’ que secreto). Todo ello partiendo de que la base de datos de empresas y trabajadores, de la IP y del gobierno es posible llevarla bajo la lupa y así mismo todo banco puede clasificar muy bien quienes no necesariamente siendo empleados tienen su cuenta, entran los ciudadanos civiles y los estudiante. Entonces se puede medir hasta que cantidad de dinero puede un mexicano de tales características depositar cierta suma en una cuenta y que cantidad realmente es de procedencia ilícita, salvo que se saque uno la lotería (bueno, tendríamos que ser parientes de la Martucha de Fox, pero supongamos), no hay justificación para grandes depósitos dentro y fuera de algún mexicano. Digamos que hasta que el problema se resuelva, se darían facultades al gobierno y la ciudadanía contribuiría para que precisamente se sepa a ciencia quien por medio de negocios sucios está metiendo más varo de la cuenta en su ahorro... y eso que me estoy viajando demasiado pero es la fecha y electrónicamente hay la manera de identificar en segundos de donde proviene cierta transacción y pues los nombres a la luz y en lo oscurito de los criminales el gobierno los tiene... que se hagan “güeyes” como dicen en mi barrio, es otra cosa... utopía pues.
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