A continuación la plática que tuvo lugar en mayo pasado.
Ricardo Pérez (RP) — ¿Cómo se origina su interés por México?
James D. Cockcroft (JDC) — Cuando joven estudiante estaba en Baja California, en el Valle de Mexicali, descubrí el problema de salinidad en las aguas de riego que llegaron de Estados Unidos, de Río Colorado y escribí un artículo sobre eso para defender los intereses de los campesinos en el Valle de Mexicali; desde entonces me metí bien en los estudios de toda América Latina.
RP — Y desde entonces ha publicado una gran cantidad de libros sobre este país
JDC — Empezando con Precursores intelectuales de la Revolución mexicana (Siglo XXI Editores, 1968).
RP — Que se convirtió en un clásico.
El Barón Von Humbolt, al conocer este país, se refirió a él como el país de la desigualdad. Usted, ¿cómo lo caracteriza?
JDC — La desigualdad es típica de todos los países del mundo. En este sentido, como México hay más que dos. Pero la brecha entre los ricos y los pobres mexicanos está creciendo mucho más durante la época del neoliberalismo y se presenta un problema cada día más grave.
RP — Entonces continúa siendo esta la característica del país.
JDC — Sí, debido al salario bajo que los patrones han pagado a los obreros y a los campesinos desde la época colonial hasta la época contemporánea de neolibralismo.
RP — Esta desigualdad se ve acentuada por los tintes sexistas y racistas que usted señaló en su reciente libro, La esperanza de México (Siglo XXI Editores, 2001)
JDC — En esa obra traté no solamente de describir cómo se han hecho pobres las minorías de México, sino cómo a la vez ellos, los indígenas y las mujeres principalmente, han contribuido no solamente a la acumulación de capital de los ricos aquí y en los Estados Unidos y otros países, sino también en los movimientos sociales de resistencia para cambiar su propia situación, crear un nuevo México, con más igualdad, más humanidad y dignidad.
RP — Usted habla de la esperanza de México como una posible salida ante una situación como a la que nos hemos referido. ¿Tiene visos de ser materializada esta esperanza?
JDC — Creo que sí, siempre que entendamos que la esperanza está en los mismos movimientos sociales, que pueden subir y bajar dependiendo de la situación nacional e internacional y acordemos que ni con esos movimientos sociales podremos lograr las promesas de esa esperanza sin un apoyo internacional, como dijo el Doctor Salvador Nava en uno de sus últimos discursos antes de morir.
RP — Salvador Nava, que fue militante del Partido Acción Nacional en San Luis Potosí.
JDC — Fue más independiente y los navistas todavía tienen influencia fuerte allá y en otras partes del Norte y Centro del país. En todo caso lo cito por que creo que él entendió muy bien la necesidad de la solidaridad internacional en cuanto a cualquier lucha pro democrática y claro que desde los Flores Magón hay muchos héroes y heroínas de las revoluciones mexicanas en la historia que menciono en mi reciente libro y que han puesto énfasis en la necesidad de internacionalizar.
RP — Ante el informe del primer semestre de gobierno del presidente Fox, ¿cuál es la percepción que tiene usted respecto de este gobierno del cambio?
JDC — No hay duda que hay un cambio político a través de la influencia de los movimientos sociales y los votos que entregaron el 2 de julio. Sin embargo, hay muy poco cambio político en términos reales, de las distintas zonas y regiones de la nación y ningún cambio favorable en la economía. Es un poco como Madero en 1910-1911, cuando hay un cambio político, es cierto, pero la situación económica no se mejora y en este caso la situación económica está cada vez peor, debido a la política económica que implementa el señor Fox, más neoliberalismo que nunca y entonces no hay ningún cambio económico sino para empeorar y el señor Fox habla bien en palabras pero no hace nada y por eso hay un proceso de perder la legitimidad de su propio gobierno; según las encuestas, claro que yo no creo mucho en las encuestas pero, en todo caso el 53 % de los que votaron por él no lo habrían hecho si hubieran sabido que su política económica es como ahora.
RP — Vicente Fox da continuidad al neoliberalismo. ¿Usted ve alguna alternativa en alguna fuerza política de México?
JDC — La única alternativa está en los movimientos sociales, incluidos los movimientos armados, por ejemplo los zapatistas, los de Guerrero, las mujeres en los movimientos urbanos de la nación, los maestros, las maestras, los sindicalistas como el Sindicato Mexicano de ElectricistasSME) y muchos otros grupos. (Todos estos movimientos son la única manera de lograr un cambio en México, como lo hemos visto políticamente el 2 de julio. Esos movimientos deben organizarse más, como lo hicieron en la gran caravana zapatista, con el apoyo mutuo hay más oportunidad de lograr la justicia social y una paz verdadera. Desafortunadamente, la clase política no aprendió bien la lección de que ya ha cambiado la historia, que hay un nuevo México en proceso de formarse desde abajo; desde arriba ellos en el Congreso entregaron este insulto no solamente a los pueblos indígenas con esa Ley indígena sino al 75 % o más de la población.
RP — Uno de los temas pendientes es precisamente la reforma indígena; el otro es la reforma fiscal en donde se enmarca en la tendencia neoliberal
JDC — Fuertemente. Y una parte de ambas, es decir, la reforma indígena y la política económica, es el Plan Puebla Panamá, que refleja como un símbolo el esfuerzo de grande corporaciones para tomar el control de recursos naturales mexicanos y centroamericanos y la mano de obra barata principalmente del campesinado y los pueblos indígenas.
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El 14 de noviembre se presentará el nuevo libro de James D. Cockcroft, América Latina, en el auditorio de Siglo XXI Editores, en Av. Cerro del Agua No. 248.
Mayo de 2001
Fuente: Ricardo Pérez Pérez
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